L D (EFE)
El libro, que lleva por título, "César González-Ruano 1925-1936", ha sido editado por la Fundación Mapfre Vida, la entidad que posee todo el archivo del escritor al que está estrechamente unida desde hace tiempo: en 1975 creó el Premio González-Ruano de Periodismo, es dueña del edificio que en su momento albergó el Café Teide, en el que César escribía todas las mañanas, y está empeñada en reeditar toda su obra. Esta antología, de casi 800 páginas y que abarca hasta la Guerra Civil, ha sido compilada por uno de los mayores expertos en Ruano, Miguel Pardeza, quien también aporta un estudio en profundidad sobre González-Ruano y su obra: "Prefacio a un desvanecido".
Pardeza explicó lo difícil que es para cualquier estudioso acotar la obra de González-Ruano con mediana exactitud. "Son más de 80 libros conocidos, algunos extraviados para siempre, a los que habría que añadir el aluvión de su actividad en la prensa periódica", algo que se puede cifrar entre veinte y treinta mil colaboraciones, entre entrevistas, reportajes, crónicas y artículos. Escritos, muchos de ellos, ausentes de las hemerotecas, según Pardeza, por "el carácter errabundo del personaje, que utilizó también numerosos seudónimos y anónimos y que fue dejando noticias de su vida por aquí y por allá en un ejercicio de clara dispersión".
Además, añade el editor, "a González-Ruano se le aplicó el ostracismo por prejuicios políticos al considerársele un escritor dentro del régimen franquista, sin que llegara a serlo, y sin que haya excesivo fundamento para pensarlo, y también porque con todo lo que escribió a lo largo de su vida nunca terminó de definir claramente su vena literaria". Prosista, poeta, antólogo, biógrafo, memorialista, ensayista pero sobre todo articulista, César de González-Ruano fue el primero que hizo literatura en sus artículos diarios del periódico. Desde que en 1925 empezó en "La Nación" pasando por "La época", "Informaciones", "La libertad", o en "ABC", donde termina su vida; Ruano es maestro de periodistas, entre ellos Francisco Umbral, quien le considera uno de sus próceres.
Pardeza explicó lo difícil que es para cualquier estudioso acotar la obra de González-Ruano con mediana exactitud. "Son más de 80 libros conocidos, algunos extraviados para siempre, a los que habría que añadir el aluvión de su actividad en la prensa periódica", algo que se puede cifrar entre veinte y treinta mil colaboraciones, entre entrevistas, reportajes, crónicas y artículos. Escritos, muchos de ellos, ausentes de las hemerotecas, según Pardeza, por "el carácter errabundo del personaje, que utilizó también numerosos seudónimos y anónimos y que fue dejando noticias de su vida por aquí y por allá en un ejercicio de clara dispersión".
Además, añade el editor, "a González-Ruano se le aplicó el ostracismo por prejuicios políticos al considerársele un escritor dentro del régimen franquista, sin que llegara a serlo, y sin que haya excesivo fundamento para pensarlo, y también porque con todo lo que escribió a lo largo de su vida nunca terminó de definir claramente su vena literaria". Prosista, poeta, antólogo, biógrafo, memorialista, ensayista pero sobre todo articulista, César de González-Ruano fue el primero que hizo literatura en sus artículos diarios del periódico. Desde que en 1925 empezó en "La Nación" pasando por "La época", "Informaciones", "La libertad", o en "ABC", donde termina su vida; Ruano es maestro de periodistas, entre ellos Francisco Umbral, quien le considera uno de sus próceres.
