L D (María Subinas)
¿Quién le iba a decir al roquero barcelonés Loquillo que se subiría a un escenario con los Hombres G? Pues así sucedió en la madrileña plaza de Las Ventas. 15.000 seguidores se agolparon para vitorear los himnos de una generación marcada por la “movida”, dejando muy claro que el pop no ha pasado de moda.
El concierto comenzó con Jaime Urrutia a la cabeza de Gabinete Caligari, que abrió el baúl de los recuerdos como si de una caja de pandora se tratase, con temas archiconocidos como “Qué barbaridad”, “Camino a Soria” o “Vestida para mí”. El grupo, acompañado por Ariel Rot a la guitarra y Enrique Bumburi, demostró por qué fue una de las bandas punteras de aquella época. Los termómetros comenzaron a subir cuando saltó al escenario Loquillo, que sin sus trogloditas entonó uno de sus grandes éxitos, “Rock n´roll star”. El terreno ya estaba sembrado para la fiesta.
Alaska trató de amenizar las esperas. Con más pena que gloria se subió al escenario ejerciendo de DJ, hecho que no gustó demasiado a los espectadores que esperaban, al menos, alguno de sus grandes temas. La tardanza y el hastío se apoderó de Las Ventas y el público no dudó en reprochar el mutismo de la cantante.
Duncan Dhu se encargó de transformar los silbidos y los abucheos en aplausos y vítores, recurriendo a lo mejor de su discografía, con canciones inolvidables como "Cien gaviotas", "Esos ojos negros" o "A un minuto de tí". Amaia Montero, cantante de "La oreja de Van Gogh" e Iván, el solista de la banda viguesa "Los piratas", acompañaron a la banda donostiarra.
El albero comenzó a temblar y saltaron a escena Los Hombres G, que con sus letras tan insustanciales como pegadizas, recordaron sus mejores tiempos e hicieron chillar a más de alguna adolescente trasnochada. Como estaba mandado, tocaron todos sus grandes éxitos, la plaza llegó hasta el éxtasis con “Sufre Mamón” un himno para muchos.
Los Secretos, con su música sentimental y cálida, pusieron el broche de oro final al concierto. Con cierta nostalgia, Alvaro Urquijo dedicó el concierto a su desaparecido hermano. Entonces salió a escena Antonio Vega, que junto a Urquijo hicieron estremecer a los oyentes. El concierto, cómo no, terminó con el tema “Déjame” y dejo muy claro que el pop español sigue de moda... juvenil, por supuesto.
El concierto comenzó con Jaime Urrutia a la cabeza de Gabinete Caligari, que abrió el baúl de los recuerdos como si de una caja de pandora se tratase, con temas archiconocidos como “Qué barbaridad”, “Camino a Soria” o “Vestida para mí”. El grupo, acompañado por Ariel Rot a la guitarra y Enrique Bumburi, demostró por qué fue una de las bandas punteras de aquella época. Los termómetros comenzaron a subir cuando saltó al escenario Loquillo, que sin sus trogloditas entonó uno de sus grandes éxitos, “Rock n´roll star”. El terreno ya estaba sembrado para la fiesta.
Alaska trató de amenizar las esperas. Con más pena que gloria se subió al escenario ejerciendo de DJ, hecho que no gustó demasiado a los espectadores que esperaban, al menos, alguno de sus grandes temas. La tardanza y el hastío se apoderó de Las Ventas y el público no dudó en reprochar el mutismo de la cantante.
Duncan Dhu se encargó de transformar los silbidos y los abucheos en aplausos y vítores, recurriendo a lo mejor de su discografía, con canciones inolvidables como "Cien gaviotas", "Esos ojos negros" o "A un minuto de tí". Amaia Montero, cantante de "La oreja de Van Gogh" e Iván, el solista de la banda viguesa "Los piratas", acompañaron a la banda donostiarra.
El albero comenzó a temblar y saltaron a escena Los Hombres G, que con sus letras tan insustanciales como pegadizas, recordaron sus mejores tiempos e hicieron chillar a más de alguna adolescente trasnochada. Como estaba mandado, tocaron todos sus grandes éxitos, la plaza llegó hasta el éxtasis con “Sufre Mamón” un himno para muchos.
Los Secretos, con su música sentimental y cálida, pusieron el broche de oro final al concierto. Con cierta nostalgia, Alvaro Urquijo dedicó el concierto a su desaparecido hermano. Entonces salió a escena Antonio Vega, que junto a Urquijo hicieron estremecer a los oyentes. El concierto, cómo no, terminó con el tema “Déjame” y dejo muy claro que el pop español sigue de moda... juvenil, por supuesto.
