L D (EFE)
Gowon, presidente del país africano entre 1966 y 1975, presentó el regalo de Estado a la soberana con motivo de una visita oficial a Londres en 1973 y para agradecer el apoyo recibido durante la guerra de Biafra. La intención original del presidente Gowon había sido encargar la réplica de uno de los famosos bronces de Benin, una de las colecciones artísticas y arqueológicas más importantes del país. Pero no le agradó el resultado y decidió acudir directamente al Museo Nacional, de donde tomó una pieza original, un busto de mujer de más de 400 años de antigüedad, según declaró uno de los responsables del Museo de Lagos de aquella época, el británico John Picton.
Según Picton, el general Gowon telefoneó un sábado a Ekpo Eyo, director del departamento, para advertirle de que se iba a pasar a elegir un regalo para la reina Isabel II. "El doctor Eyo corrió al museo y logró ocultar algunas de las piezas más valiosas de la colección", explicó el experto, que agregó que "Eyo estaba horrorizado, por lo que podía ser un expolio a un museo estatal". La auténtica procedencia del presente se conoció después de que un experto de la revista "Art Newspaper" visitara una exposición en el palacio de Buckingham sobre los regalos de Estado recibidos por la soberana.
El experto, que sospechó que la pieza podía ser auténtica, recibió la autorización del palacio para consultar la opinión de Picton y de Nigel Barley, otro estudioso del arte africano del Museo Británico. Ambos confirmaron que el busto era legítimo y que procedía seguramente de un altar del palacio del rey de Benin, donde debió de haber estado durante trescientos años.
Los responsables de la colección de la familia real declararon que, a pesar del hallazgo, no hay de momento planes para que el busto vuelva a Nigeria. Las autoridades nigerianas exigen desde hace tiempo la devolución de bronces de Benin que están ilegalmente en museos británicos, pero guardan silencio sobre este caso y aún no han reclamado la pieza.
Según Picton, el general Gowon telefoneó un sábado a Ekpo Eyo, director del departamento, para advertirle de que se iba a pasar a elegir un regalo para la reina Isabel II. "El doctor Eyo corrió al museo y logró ocultar algunas de las piezas más valiosas de la colección", explicó el experto, que agregó que "Eyo estaba horrorizado, por lo que podía ser un expolio a un museo estatal". La auténtica procedencia del presente se conoció después de que un experto de la revista "Art Newspaper" visitara una exposición en el palacio de Buckingham sobre los regalos de Estado recibidos por la soberana.
El experto, que sospechó que la pieza podía ser auténtica, recibió la autorización del palacio para consultar la opinión de Picton y de Nigel Barley, otro estudioso del arte africano del Museo Británico. Ambos confirmaron que el busto era legítimo y que procedía seguramente de un altar del palacio del rey de Benin, donde debió de haber estado durante trescientos años.
Los responsables de la colección de la familia real declararon que, a pesar del hallazgo, no hay de momento planes para que el busto vuelva a Nigeria. Las autoridades nigerianas exigen desde hace tiempo la devolución de bronces de Benin que están ilegalmente en museos británicos, pero guardan silencio sobre este caso y aún no han reclamado la pieza.
