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La exhumación de Cervantes

Luis Avial, experto en georadar, explica a Libertad Digital su trabajo junto al forense Francisco Etxeberria

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Dentro de dos años se cumplirán cuatro siglos de la muerte de Miguel de Cervantes. Para entonces puede que tenga una tumba propia, de la importancia que merece su figura. No otra parece que será la conclusión de los trabajos que se han iniciado este mes en el Convento de las Trinitarias de Madrid, donde según todos los indicios históricos descansan los restos del autor de El Quijote, aunque sólo un placa en el exterior del templo aluda a ello. Ironías del destino, el Convento, donde residen monjas de clausura, se ubica en la calle Lope de Vega, el dramaturgo antagonista de Cervantes, y enfrente se encuentra el Bar Quevedo, en homenaje a Don Francisco, otra de las glorias literarias españolas.

Hablar de exhumaciones de restos y de reconstrucciones históricas a través de lo mismos en España es hacerlo del forense Francisco Etxeberria y de Luis Avial, director de Cóndor Georadar, la tecnología que facilita la labor científica de Etxeberria con su equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Juntos han trabajado en la búsqueda de represaliados en la Guerra Civil de los dos bandos y en casos de gran impacto mediático como el del crimen de las niños Ruth y José Bretón. El profesor Etxeberria, una eminencia mundial en su materia, tiene en su currículum la identificación de los restos de Lasa y Zabala, asesinados por el GAL, y de muchas víctimas de represión en distintos países sudamericanos, entre ellos el célebre cantautor chileno Víctor Jara, asesinado por la dictadura militar de Augusto Pinochet. Pero quizás nada de esto sea comparable, en cuanto a repercusión mundial, a localizar los restos del español más universal y de uno de los escritores más importantes de la literatura universal, autor del libro no religioso más vendido de la historia.

Luis Avial explica a Libertad Digital lo que supone este trabajo: "Es el más difícil que hemos hecho, porque se trata de un edificio con protección arquitectónica, que es bien de interés cultural, pero además es un convento de clausura en funcionamiento. Por otro lado, el nombre Cervantes pesa mucho más que cualquier otro sobre el que hayamos trabajado". La documentación histórica, que corre a cargo de Fernando Prado, es mayor que en otras ocasiones, y hasta el momento lo que se sabía, como explica Avial, coincide con lo que se ha averiguado "lo que el radar detecte es lo que para nosotros es válido, pero sí es cierto que lo que nos hemos encontrado hasta el momento coincide con la documentación histórica. No consta ningún movimiento de esos restos humanos. Hay que tener cuenta además que cuando se construye la iglesia actual, que en realidad es una ampliación de la que había, es unos sesenta años después de la muerte de Cervantes, cuando ya era alguien relevante. Se hace una obra de vaciado muy grande por la cripta, que tiene unas dimensiones considerables. Por ello no es descartable que el enterramiento de Cervantes haya sido recolocado en un osario o en uno de los nichos que hay abajo. Yo no concibo que se hayan retirado unos huesos de un lugar sagrado, mucho menos, como le digo, cuando Cervantes ya era alguien famoso."

La familia y las heridas de guerra de Cervantes

En la tarea que afrontan los miembros del equipo de Aranzadi y de Cóndor Georadar hay tres elementos que pueden suponer una ayuda importante y que explica Luis Avial: el primero de ellos el hecho más que probable de que la mujer de Cervantes se encuentre enterrada junto a él: "En dos sitios encontramos dos enterramientos paralelos, podrían ser de Cervantes y su mujer, aunque también es posible que sean unos próceres del Convento. Eso ya es trabajo del forense"; el segundo la posible comparación de ADN con una hermana de Cervantes enterrada en Alcalá de Henares "parece que es posible hacer esa comparación" y por último las características físicas del celebérrimo `Manco de Lepanto´: "en realidad no era manco, tenía el brazo atrofiado, pero esas características, más dos heridas de bala en el pecho y una composición maxilar muy peculiar hacen muy fácil para el profesor Francisco Etxeberria averiguar que se trata del autor de El Quijote en una comparación con seis o siete cuerpos más, que son los que habrá como mucho en el lugar"

La segunda fase de la operación, que el Ayuntamiento de Madrid se ha comprometido a respaldar financieramente, podría ser definitiva:"Hay que verificar los nichos que hay en la cripta, lo que se hará introduciendo una cámara con un pequeño taladro. A partir de ahí se instalaría una pequeña sala de autopsias y si se estuviese ante los restos de Cervantes se mandarían a laboratorio para su verificación, donde se solicitaría a buen seguro una segunda opinión".

En un momento en el que se intenta potenciar la marca España, parece que la renovación de la sepultura de un nombre clave en su historia puede ayudar en esa empresa. Sin duda, la noticia del hallazgo de los restos de quien dio vida al Ingenioso Hidalgo daría la vuelta al mundo.

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