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La 'Medea' de Ana Belén, otra vuelta al clásico

Hasta el 10 de enero, el Teatro Español programa la obra que se estrenó en el Festival de Mérida

Ana Belén se hace con la hechicera más conocida del teatro clásico | Teatro Español

Medea es la tragedia. La historia de una bruja que acaba embrujada. Consumida por los celos, el odio, la envidia. El relato de una venganza. La tragedia del teatro clásico en estado puro. Y Ana Belén es también un poco hechicera. Una protagonista que irrumpe en escena como un relámpago, y todos enmudecen. Así es Medea, la obra que se podrá ver hasta el 10 de enero en el Teatro Español de Madrid.

Ana Belén tiene algo de bruja, porque el resto del elenco orbita en torno a su personaje. Medeas hay muchas (quienes hayan visto la reciente versión de Aitana Sánchez Gijón en el Teatro de La Abadía no podrán escapar a las comparaciones), pero Ana Belén es única. Y así lo demostró en la 61ª Edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que ahora se traspasa a la sala principal de este teatro de la calle Príncipe. Hipnótica como Medea, a Ana Belén solamente le iguala en presencia una Consuelo Trujillo, que interpreta a la nodriza. Su antagonista, el Jasón de Adolfo Fernández, lucha por hacerse un hueco en escena, pero ante esta Medea la batalla es dura.

El director, José Carlos Plaza, pensó para esta Medea seguir la dramaturgia de Vicente Molina Foix (a partir de los textos de Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas) haciendo la historia más empática. ¿Qué puede llevar a una madre a convertirse en la asesina de sus propios hijos? La locura. Solo así se puede llegar a comprender un parricidio. Entender, que no justificar. La protagonista no es la mala de la trama, es otra damnificada de esta historia tremendamente trágica.

Es una versión didáctica, muy cercana, con una trama lineal, correctamente desarrollada gracias a las proyecciones, en las que se muestra desde la nave que llevó a Jasón y los argonautas hasta la Cólquide, el vellocino de oro, o las harpías con las que tuvo que lidiar en uno de sus muchos trabajos. Medea es también una historia de amor, por obra de Eros y Afrodita. Amor brutal propio de la mitología griega.

"Nosotras, las mujeres, de todas las criaturas con alma de este mundo somos las más desdichadas" (le dice la nodriza a Medea).

Y no va desencaminada esta anciana consejera de la que fuera hija de un rey. Medea traicionó a su padre por amor y terminó repudiada y desterrada. Una mujer que urde una terrible venganza, en la que todos serán víctimas, comenzando por los más inocentes: unos niños, sus propios hijos. En la Medea de Ana Belén, la hechicera es menos legendaria, es más terrenal. Maldita, sí, pero también víctima.

Puesta en escena

Francisco Leal encabeza el equipo artístico que contextualiza en un escenario clásico, monumental, pensado para el anfiteatro romano de Mérida. Una encina enorme, una puerta imponente, que encaja en las tablas del español, obligando a los compañeros de reparto de Medea a actuar en el proscenio, porque Ana Belén todo lo ocupa, todo lo llena.

La escenografía es coetánea al texto. Se encontrarán con túnicas, sandalias, escudos y cítaras de una cuerda. Los recursos de vídeo proyección, iluminación y música utilizados evocan un mundo de dioses y héroes, del antiguo Corinto, donde habitan del rey Creonte, y la bella Creusa. Un reino de embrujos y hechizos, y -también- de muerte y oscuridad.

  • Nombre: Medea
  • Lugar: Teatro Español (Calle Príncipe, nº 25. Madrid)
  • Fechas: Hasta el 10 de enero
  • Producción: Pentación espectáculos
  • Dirección: José Carlos Plaza
  • Reparto: Ana Belén, Adolfo Fernández, Consuelo Trujillo, Luis Rallo, Poika Matute, Alberto Berzal, Olga Rodríguez, Leticia Etala y Horacio Colomé
  • Escenografía: Francisco Leal
  • Valoración: 8/10

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