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Un país de artistas

España es un país de artistas, hay arte para dar y tomar. Solo falta verlo. En las calles y en los museos, en las fiestas e incluso en los mercados.

España es un país de artistas, hay arte para dar y tomar. Solo falta verlo. En las calles y en los museos, en las fiestas e incluso en los mercados.
Ixión, de Ribera. | Museo Nacional del Prado

No hay pueblo en España sin una obra de arte. España es un país poblado de artistas. Su historia avala esa afirmación. También su presente nos muestra la riqueza y variedad de obras de arte repartidas por toda la geografía española. Artes mayores compiten con las llamadas ornamentales y decorativas por toda España. Obras antiguas y actuales dialogan entre ellas en pie de igualdad. Artistas de León exponen en Sigüenza y uno de Tomelloso lo hace en Almería. La Coruña acoge la obra de uno de Mallorca y uno de Valladolid expone en una sala de Badalona. Un escultor de Barcelona adorna con la bella cabeza de Julia la plaza de Colón de Madrid… Capitales, villas y villorrios están llenos de arte. Arte hay para tomar y dejar. Solo falta verlo. Hay arte en las calles y en los museos. Hay arte en las fiestas y en los mercados de abastos. España es un país de artistas. Reparen un instante en la arquitectura, por ejemplo, de una plaza de toros, y pronto hallarán belleza en una construida en el siglo XIX y también en otra de reciente planta. A pesar del rollo localista, pueblerino y de comunidades autónomas, la España artística se sobrepone a esa cultureta de catetos regionalistas tan potenciada por politicastros de baja estopa.

Basta recorrer España con los ojos un poco abiertos para toparse con cientos de artistas y miles de obras de arte. Salvo el actual cine español, lleno de petulantes e ignorantes, toda la vida española está llena de arte. No es difícil hallar una bella escultura a la vuelta de la esquina y hasta la casa de la cultura del ayuntamiento más pobre de España alberga una obra de arte. Por todas partes hallaremos esculturas, grandes murales pictóricos, cuadros, arquitectura civil, pública y privada, en fin, a pesar de las incapacitadas y emasculadas élites políticas españolas, cada día más impresentables, España entera seguirá siendo un país lleno de arte, porque hay cientos de artistas. Raro es el pueblo sin un pintor, escultor, ceramista, espartero, encuadernador, bailaor, jardinero, cantaor, torero, actor y hasta de grandes bailarines de tangos… El uso estético de los espacios en España es a veces maravilloso: la reunión de unas pocas macetas de flores son convertidas por el artista, el jardinero, en un jardín botánico. El arte no es sólo una expresión eterna sino tan efímera como un delantal de Daniel Luque a un toro de encaste de Santa Coloma. El arte es, sí, reflejo de una cultura compleja, vital, rica que no se agota en las propuestas academicistas ni en las populacheras. El arte español no tiene parangón con el resto de Europa. Es arte popularista. Viene de nuestros ancestros romanos y antes, se desarrolla en nuestra gran Edad Media, especialmente en el siglo XIII, y alcanza su cumbre en el Renacimiento y nuestros siglos de Oro… Es arte de grandes pueblos. Hasta nuestros espacios naturales, aunque le cueste a los torpes verlo, son artísticos, transformados por la mano, cómo no, artística de nuestros agricultores. ¡Cómo no emocionarse en agosto ante la miles de cepas de la mancha o los olivares de Jaén! ¡Cómo no llorar de alegría ante un vino Pálido del Condado de Huelva! ¡Cómo no reírse de llamar fino a lo que en Sanlúcar llaman manzanilla!

España, sí, siempre fue así y siempre lo será. Un país lleno de arte. No importa que el gañán de turno me acuse de triunfalista. Prefiero eso que el derrotismo de cartón piedra del cine de cursi de Almodóvar. Seguiré levantando acta de lo que veo: hay artistas por todas partes, e incluso el cine español está siendo salvado por unos cuántos directores, ahí tienen por ejemplo a Gonzalo García Pelayo, 20 películas en dos años…Ay, ay, ay, cuánta miseria política -la palma se la llevan Sánchez y la policía política de Cataluña, los Mozos de Escuadra o cómo se llamen- convive con tanto arte español. Resulta extraño, casi inaudito, que tanta brutalidad política no haya conseguido borrar el arte español. Sí, mientras un automovilista da la vuelta con el coche a una rotonda, otros miran en su centro una bella escultura dedicada a la diosa del vino. Mientras unos hacen cola para comprar un billete para la corrida de toros, otros entran a visitar un museo del vino. Mientras escultores, pintores, arquitectos, músicos y otros mil artistas en España se concentran en su arte, miles de politicastros tratan de arruinarlos. Por fortuna, el arte en España no ha sido devorado por las castas políticas. Reitero, pues, no hay pueblo en España sin una obra de arte. Eso se llama: España.

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