
Bajo la luz de una vitrina, un pequeño corazón de oro con cinco siglos de historia vuelve a ser el objeto más deseado de un país. El llamado "Corazón Tudor", una delicada pieza del siglo XVI, acaba de asegurar su lugar en la colección permanente del Museo Británico tras una intensa campaña que ha logrado reunir 3,5 millones de libras, unos 4 millones de euros, para evitar que la joya abandonara el país.
El colgante, elaborado en oro macizo de 24 quilates y modelado con forma de corazón, constituye uno de los escasos vestigios materiales que conmemoran la unión entre Enrique VIII y Catalina de Aragón. Su matrimonio, que se prolongó durante 24 años, fue el más duradero del monarca y marcó una etapa decisiva tanto en la política inglesa como en la vida personal del soberano.

La pieza combina dos símbolos poderosos: la rosa Tudor y la granada, emblema personal de Catalina. Una banda decorativa incluye la inscripción "tousjors", ("siempre", en francés antiguo) evocando una promesa de lealtad eterna, que para los expertos el mensaje trasciende la parte más sentimental y hace alusión a la importancia estratégica de aquella alianza dinástica en los primeros años del reinado.

El hallazgo del medallón se produjo en 2019, cuando un aficionado a la detección de metales lo encontró en Warwickshire, en el centro de Inglaterra. De acuerdo con la legislación británica sobre patrimonio arqueológico, tanto el descubridor como el propietario del terreno recibieron una compensación económica por el hallazgo.
Las investigaciones del museo apuntan a que la joya pudo encargarse con motivo de un torneo celebrado en octubre de 1518, coincidiendo con el compromiso de la princesa María, hija de los monarcas, con el heredero francés. En aquel tiempo, Enrique VIII recurría con frecuencia a orfebres londinenses para crear piezas ceremoniales destinadas a exhibirse en actos solemnes, proyectando así el poder de la corte Tudor.

Más allá de su valor artístico, el "Corazón Tudor" simboliza el papel institucional de Catalina, quien ejerció funciones de regencia durante las ausencias del rey. Sin embargo, la falta de un heredero varón desembocó en la anulación del matrimonio en 1533. Ante la negativa del papa Clemente VII a concederla, Enrique rompió con Roma y promovió la creación de la Iglesia de Inglaterra, desencadenando un giro religioso y político que transformó para siempre el rumbo del reino.
La campaña de adquisición, impulsada el pasado octubre por el actor Damian Lewis, superó el objetivo antes del plazo previsto para abril de 2026. Más de 45.000 donaciones individuales aportaron cerca del 10 % del total, en una movilización que combinó fondos públicos y privados. El medallón continuará expuesto en la sala 2 del Museo Británico y participará en una futura gira nacional que lo llevará, entre otros lugares, a Warwickshire, el sitio donde se encontró.

