
En 2011 se publicó una investigación científica que apuntaba a la detección de una actividad sísmica entre los años 26 y 36 d. C. en la región del Mar Muerto. El trabajo de investigación, publicado en la revista International Geology Review, analizaba los sedimentos de la zona y concluía que se produjo un terremoto que coincide con los años en los que, según la cronología más aceptaba, podría haber sucedido la crucifixión de Jesús.
El pasaje del Evangelio de San Mateo (27:50-52) recoge que, tras la muerte de Cristo, la tierra tembló: "Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza y entregó su espíritu. En ese momento, la cortina del santuario del Templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas".
A pesar de la habitual interpretación teológica de este pasaje, la investigación a cargo del geólogo, ingeniero y geofísico, Jefferson B. Williams, apunta a un seísmo en ese período histórico.
De la Biblia a la ciencia
El estudio se centra en muestras recogidas cerca de Ein Gedi, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Jerusalén, en una zona próxima a la falla de transformación del Mar Muerto. Se trata de un área tectónicamente activa donde dos plazas se deslizan.
Los investigadores analizaron los sedimentos, que actúan como archivo natural de la actividad sísmica. Cuando se produce un terremoto, las capas del fondo de un lago o mar se pliegan, se fracturan o presentan otro tipo de alteraciones que pueden estudiarse. Son, pues, estas deformaciones las que funcionan como una suerte de registro físico del movimiento.
Mediante técnicas como la datación por radiocarbono, el equipo pudo identificar, al menos, dos seísmos relevantes: uno en torno al año 31 antes de Cristo y otro en torno a los años 26 a 36 después de Cristo. Este último rango, además, coincide con el período en el que Poncio Pilato ejerció como prefecto de Roma en Judea, época en la que la mayoría de estudios históricos ubica la crucifixión. Si bien la evidencia es compatible con el seísmo que narra el Evangelio de San Mateo, no se puede afirmar que se trata del mismo descrito en el texto bíblico.
¿Por qué 15 años después?
Lo curioso es que el estudio se publicó hace 15 años, per no ha sido hasta esta última semana cuando ha adquirido eco mediático y en X (antes Twitter), lo que ha provocado un intenso debate en torno a la relación entre fe y ciencia.
Con todo, el estudio no plantea debates de índole teológica, sino que se limita a presentar los resultados del análisis sedimentológico y sus posibles correspondencias con terremotos documentados en la región.
