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Juan Manuel González

Crítica: 'Imperdonable' (Netflix) con Sandra Bullock

Imperdonable es líder en Netflix. Un drama con Sandra Bullock aspirando a algún premio en el que interpreta a una expresidiaria a la búsqueda de su hermana.

Imperdonable es líder en Netflix. Un drama con Sandra Bullock aspirando a algún premio en el que interpreta a una expresidiaria a la búsqueda de su hermana.
Imperdonable de Sandra Bullock | Netflix

Como un regalo de Navidad de Sandra Bullock productora a Sandra Bullock actriz llega esta Imperdonable, película de Netflix que no ha encontrado demasiado impedimento a la hora de escalar al primer puesto de la plataforma de streaming. Adaptada de la miniserie británica de tres episodios Unforgiven, el drama reconvertido en vehículo para la Bullock aborda los intentos de reinserción de Ruth Slater, encarcelada de asesinar al shérif durante el desahucio de su casa, y su intento de reconciliarse con cierto elemento de su pasado.

Durante su primera hora lo que la película de la directora Nora Fingscheidt parece querer demostrar es que en Estados Unidos casi es mejor estar en la cárcel que ser expresidiario. Ansiedad, culpa, alcohol, palizas, abusos, desahucios, ancianos precariamente atendidos, diferencia de clases, delincuencia y venganza se dan cita en una obra que Fingscheidt pone el énfasis en una puesta en escena falsamente naturalista (ya saben: luz natural, cámara en mano, sonido ambiente…) en un relato que trata de aproximarse al drama de las clases bajas de una manera opuesta a -por citar otra de Netflix- Una elegía rural del más clasicista y convencional Ron Howard.

Y no, ni tanto ni tan calvo. Si como retrato del perdedor americano ya resulta un tanto efectista, lo cierto es que la película se guarda un as bajo la manga que sin duda satisfará a la audiencia masiva de la plataforma en busca de sorpresas, pero que deja al desnudo la precariedad, y no precisamente la laboral en USA, sino de los recursos de la película. Media hora antes de acabarse Imperdonable hace un viraje hacia el thriller de venganzas y expiaciones heroicas un tanto deshonesto y grotesco que hubiera necesitado de un especialista en perdiciones fílmicas como Paul Schrader para, quizá y solo quizá, no perjudicar la integridad artística del conjunto.

Los actores, con Bullock a la cabeza (evidentemente complacida de interpretar sin maquillaje a una mártir de clase baja) hacen todos lo que pueden con oficio, tratando de gestionar la solemnidad que les exige un relato que confunde intensidad con exceso y en el que la directora Fingscheidt confunde realismo e inmediatez con, simplemente, presentar una película fea y televisiva. A ello se añade ese twist final propio de una cinta de suspense que difumina la tesis que hasta ese momento el filme -estén de acuerdo o no con ella- al menos trataba de defender con todos sus recursos: el "borrado" en vida a reclusos no reincidentes en una sociedad desconfiada y reaccionaria. Al final, el drama deviene disfraz de un convencional relato de redención que, por acabar en un clímax emocional con música de Hans Zimmer (en su ¿décima, vigésima? eficaz banda sonora del año) deja más de un cabo suelto y que no se permite disfrutar ni un poco de la épica doméstica de la historia de Ruth.

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