
Sin necesidad de reivindicarse como terror elevado o cualquier variedad etiqueta negra del cine de género, Nunca te sueltes demuestra lo bien que Alexandre Aja se ha acomodado a los estándares estadounidenses. La película, que comienza evocando los cuentos de los hermanos Grimm en clave de fábula sobre la supervivencia de la familia en tiempos apocalípticos, cuenta la precaria vida de una madre (Halle Berry) y sus dos hijos en la cabaña de un bosque rodeado de elementos malignos. Pronto la propuesta se revela un lienzo abstracto en el que la película, como en los relatos de Shyamalan o la seminal Alta tensión del propio Aja, se va a dar la vuelta a sí misma para revelar sus verdaderas fauces.
Y es que, sin ánimo de revelar nada, el realizador del remake de Las colinas tienen ojos presenta aquí -citando al propio Wes Craven, director de la original- una película sobre el terror más que de terror; todo un ensayo sobre los efectos del miedo y la locura en la mente adulta y desde luego la infantil.
La comparación con El bosque de Shyamalan no es baladí, y no viene solo a raíz del dichoso bosque. Tomando como modelo industrial y narrativo las dos acotadas propuestas de Un lugar tranquilo, la película pronto saca las uñas contra ciertas fijaciones familiares, en ese algo radical y atávico en la conciencia humana (y americana) que parece arraigarnos todavía en la Edad Media. En Nunca te sueltes hay un bosque encantado, monstruos (conceptuales o físicos, da igual) pero lo importante es la noción de hogar, familia y la parábola sobre los peligros del mundo exterior… desde un prisma puramente psicológico.
Evidentemente, a Aja -ducho a estas alturas en todas las variedades de terror animal, slasher rural, thriller de fantasmas...- se le da tan bien tocar los recursos más obvios del género que no tiene vergüenza alguna en recurrir a los sustos, subidas de sonido y golpes de efecto para mantener la atención. La película no tiene problema en ser y parecer una obra de terror, y en las manos expertas y desprejuiciadas de Aja resultan recursos legítimos para convertir Nunca te sueltes en un ejemplar claro y sin pretensiones de thriller, sin intención de venderse a sí misma como algo distinto, mejor o más profundo.
Lo que no quita que, tomando el aspecto de una variedad nueva de The Walking Dead o The Last of Us, la película tome una ruta abiertamente psicológica una vez, a mitad del metraje, queda ya bien claro que el problema, el concepto de la película pasa a ser otro bien distinto a la situación planteada. El resultado es un cuento que muta de Caperucita a Hansel y Gretel que, de paso, funciona como una inversión evidente de todos slasher rural norteamericanos vistos hasta ahora, con una muy competente Halle Berry capaz de canalizar todo a través de la mirada cansada, desviada, de una madre capaz de todo por proteger a sus hijos.