Tras recibir el devastador diagnóstico de una enfermedad terminal, Claudia (Ángela Molina) toma la valiente decisión de emprender su último viaje a Suiza, donde una asociación de suicidio asistido le permitirá decidir cómo y cuándo terminar su vida. Esta es la premisa de Polvo serán, la nueva película de Carlos Marques-Marcet, uno de los directores más interesantes del panorama actual del cine español.
Ángela Molina da vida a una veterana actriz que ha vivido enamorada de su marido, Flavio, al que da vida el siempre solvente Alfredo Castro. El trabajo de Ángela Molina y Alfredo Castro es sobresaliente, tanto que el Festival de Valladolid (Seminci) los premió con una mención especial del jurado.
Ambos consiguen que el espectador crea que llevan toda una vida juntos, una vida de amor, lo que hace que el personaje de Alfredo Castro también decida quitarse la vida junto a su mujer en Suiza. ¿El motivo? No puede soportar la mera idea de un mundo sin ella. ¿Esto es amor o dependencia? Es uno de los temas que el director sabe plantear de forma inteligente.

Maques-Marcet sabe recurrir a diferentes narrativas para contarnos sus historias. El director sorprendió en 2014 en el Festival de Cine Español de Málaga con su ópera prima, 10.000 Km en la que David Verdaguer y Natalia Tena mantenían una relación a distancia, concretamente los kilómetros a los que hace mención el título. De hecho, ganó la Biznaga de Oro con la película. En sólo 10 años se ha convertido en un director fundamental del cine español con títulos como Tierra firme y Los días que vendrán.
De esta forma, volviendo a la narrativa, en 10.000 km recurría a las nuevas tecnologías para contarnos a través de videollamadas esta relación a distancia. En Los días que vendrán rodó durante 9 meses el embarazo real de la pareja de actores protagonistas, David Verdaguer y María Rodríguez Soto. La historia, eso sí, estaba ficcionada. Polvo serán es la primera película del director catalán en la que no cuenta con su "musa", David Verdaguer. Tranquilos, no hay ningún distanciamiento entre ambos, sólo que en esta ocasión no cuadraba.
En Polvo serán el director usa la música y la danza para transmitir lo que sienten los personajes en los momentos más turbios en los que miran a la muerte cara a cara. La película es un atípico musical con sonidos primitivos gracias a la banda sonora creada por María Arnal. Voces y tambores.
El director, gracias a un guion inteligente, nos hace reflexionar sobre las distintas maneras de afrontar la muerte y cómo afectan nuestras decisiones a nuestros seres queridos. Porque, ¿qué piensan los hijos al respecto de que ambos vayan a quitarse la vida? Marques-Marcet es un director que sabe escoger muy bien a sus actores. A la tragedia intrínseca de Ángela Molina sabe sumarle la toma de tierra que el chileno Alfredo Castro sabe dar a todos sus personajes. Polvo serán es una película recomendable para aquellos espectadores que busquen historias diferentes.