
La carrera hacia los Oscar, al menos en el universo paralelo de las redes sociales, se va centrando en dos películas: The Brutalist y Emilia Pérez. Y ambas, pero sobre todo la primera, se han visto afectadas por una polémica que podría dar al traste con sus posibilidades de premio.
Todo comenzó con una entrevista con el montador del film, Dávid Jancsó, que reveló que se utilizó Respeecher, un software de Inteligencia Artificial ucraniano, para mejorar el acento de los diálogos en húngaro de Adrien Brody y Felicity Jones. Una entonación especialmente difícil de pronunciar que fue perfeccionada mediante esta herramienta informática para que "ni los locales puedan notar la diferencia".
Esta afirmación causó tal revuelo que se empezó a especular con la posibilidad de que The Brutalist hubiese firmado en ese momento su sentecia de muerte en los premios. Hasta el punto que su director, Brady Corbett, tuvo que salir a la palestra para matizar que la utilización de la IA se ciñe exclusivamente a los diálogos en húngaro, no en ingles. "Fue un proceso manual realizado por nuestro equipo de sonido y Respeecher en postproducción. El objetivo fue preservar la autenticidad de las actuaciones, no reemplazarlas ni alterarlas".
La noticia de que The Brutalist, película filmada en 70 mm y alabada por su artesanía cinematográfica "a la antigua", utilizase inteligencia artificial organizó todo un revuelo en la comunidad cinematográfica, en guardia con el uso de estas nuevas herramientas y su efecto en la industria. Hasta el punto que se empezó a especular con su posible fracaso en los Oscar, una carrera en la que la película de tres horas y media de duración parecía disponer de cierta ventaja,.
El editor Jancsó, de origen húngaro, aseguró al respecto que "no hay nada en la película que utilice IA que no se haya hecho antes. Simplemente hace que el proceso sea más rápido. Usamos IA para crear estos pequeños detalles que no teníamos ni el dinero ni el tiempo para rodar".
La polémica parece haberse matizado tras saberse que la principal competidora de The Brutalist, el musical Emilia Pérez, también habría utilizado estas herramientas para mejorar el canto de sus protagonistas, en este caso la española Karla Sofía Gascón.
El responsable de la mezcla de sonido del film, Cyril Holtz, declaró en mayo durante el Festival de Cannes que se utilizaron programas de Inteligencia Artificial -el mismo Respeecher- para mejorar el canto de sus actrices, y en particular el de la protagonista Karla Sofía Gascón, de la que se necesitaba aumentar el "rango vocal" para hacer frente a las canciones.
Un factor especialmente significativo en el caso del musical de Jacques Audiard, perseguido en el mercado latino y en particular el mexicano por el escaso gusto del retrato del país y, sobre todo, el acento de sus actrices y cantantes, en particular la norteamericana Selena Gomez.