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'La Mosca' (1986), o cómo Cronenberg demostró que un remake puede ser bueno

Juanma González y Dani Palacios analizan en esRadio este hito del terror corporal que fusiona romance y ciencia ficción con efectos magistrales.

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La Mosca de Cronenberg: el romance que nos hizo vomitar
Par-Impar

Enfermedad, dolor, placer, sexo, amor... lo humano y lo monstruoso se entrecruzan y emborronan, con toda la sustancia y pus imaginables, en este clásico del cine gore y romántico. Porque sí, han leído bien, el remake de La Mosca es una historia de amor bañada en la piscina de plasma de la ciencia-ficción.

En este nuevo programa de Par-Impar, Juanma González y Dani Palacios diseccionan a la mosca en un nuevo programa para esRadio.

Dirigida por el canadiense David Cronenberg en su primera película de gran presupuesto, se convirtió en epítome del subgénero del terror corporal tan en boga en los ochenta gracias a la revolución en los efectos especiales. El director de Vinieron de dentro de... se apropia del texto de George Langelaan y de la película homónima de 1958 y lo convierte en una reflexión viscosa sobre el cuerpo humano, la enfermedad, la identidad y el miedo a la degradación física... y a la muerte.

Seth Brundle, un científico brillante pero socialmente torpe que ha desarrollado una tecnología de teletransportación. Tras un experimento fallido en el que una mosca entra accidentalmente en la cabina, su ADN comienza a fusionarse con el del insecto, provocando una metamorfosis progresiva y aterradora. Comienza su descenso hacia el horror, apenas mitigado por la historia de amor que el científico vive con una atractiva periodista que presencia la pérdida de humanidad del protagonista.

La película ha sido interpretada como una alegoría de la enfermedad terminal, especialmente del sida, muy presente en el imaginario social de los años ochenta. El deterioro de Brundle, su negación inicial, el rechazo social y la dependencia de quienes lo rodean refuerzan esta lectura. Y aquí es la humanidad (y extrañeza) deJeff Goldblum la clave para el impacto de la película. Su actuación logra sostener los aspectos más sci-fi de la película y dibujar a un personaje entrañable y conmovedor, pero a la vez tremendamente inquietante.

La mosca es mucho más que una película de monstruos. Es una obra inquietante y trágica que utiliza la ciencia ficción y el horror para explorar los límites del cuerpo y la fragilidad de la condición humana.

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