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Pedro Fernández Barbadillo

Ceuta, española a pesar de Madrid

A los Gobiernos españoles desde 2004, a pesar de la pertenencia española a la OTAN y la Unión Europea, no parece que les preocupe perder la otra columna del estrecho de Gibraltar que queda bajo control español.

Grabado del libro 'Le Theatre du monde' o 'Nouvel Atlas', 1645 | Cordon Press

Todo poder que se asienta en la orilla de un estrecho trata de controlar la otra orilla. Es una ley histórica que castiga a quienes la olvidan. Los ingleses, por ejemplo, ocuparon Calais entre los siglos XIV y XVI; cuando lo perdieron frente a los franceses en 1558, la reina María I, esposa de Felipe II, dijo que después de su muerte en su corazón se encontrarían dos palabras: Felipe y Calais. Los españoles se empeñaron en mantenerse en la Florida para proteger Cuba y cerrar el acceso al golfo de México por el norte. Los japoneses conquistaron Corea para impedir invasiones y disponer de una cabeza de puente en el continente.

España ha repetido esta ley con las ciudades y peñones del norte de África. Ceuta, situada en la entrada del estrecho de Gibraltar, fue pieza codiciada por todos los poderes que se sucedieron en el Mediterráneo: Cartago, Numidia, Roma, Bizancio… y por supuesto el reino de Toledo, la primera entidad española independiente. Después pasó a depender del califato de Damasco. Abderramán III la conquistó para el califato de Córdoba. Los dueños posteriores fueron la taifa de Málaga, los almorávides, los almohades, los benimerines y el emirato de Granada.

Por fin, en 1415 regresó a la Cristiandad gracias a la conquista portuguesa realizada por el infante Enrique el Navegante. Castilla reconoció la soberanía lusa sobre la ciudad en los tratados de Alcazovas (1479) y Tordesillas (1494).

Ceuta en un fresco del Palacio de Santa Cruz, 1578

Los soberanos de Ceuta pasaron a ser los monarcas españoles cuando se produjo la unión de las Coronas de España y Portugal en 1580; y se convirtió en ciudad española en 1640, cuando los vecinos se rebelaron contra las autoridades portuguesas. Si Melilla se incorporó a España en 1497, Ceuta lo hizo más de 140 años después. Recuerdo de ese período son los símbolos lusos en el escudo y la bandera ceutíes.

Ya entonces, el estrecho de Gibraltar era uno de los lugares más peligrosos del mundo. Por él navegaban barcos de los piratas berberiscos, turcos, portugueses, españoles, franceses, británicos, genoveses, venecianos, neerlandeses... Para asegurar la independencia de Portugal, la casa de Braganza negoció el matrimonio de la infanta Catalina con el rey Carlos II de Inglaterra, en 1662. Como dote, la portuguesa aportó dos millones de cruzados y las ciudades de Tánger y Bombay. Los ingleses fueron incapaces de mantener Tánger y en 1684 la rindieron a los marroquíes, a pesar de su compromiso de devolvérsela a su aliado Portugal.

Por el contrario, los españoles defendieron Ceuta. La pequeña ciudad sufrió el mayor sitio de la historia, de 1694 a 1727, más largo que el de Candía (1648-1669), con la diferencia de que los turcos vencieron a los venecianos y ocuparon la plaza cretense, mientras que los españoles derrotaron al sultán Mulay Ismaíl, que había arrebatado Tánger a los ingleses. La misma flota anglo-holandesa que conquistó Gibraltar en 1704 atacó Ceuta. En los años siguientes, los británicos ayudaron a los marroquíes en el sitio de Ceuta. Éste concluyó en 1727, cuando a la muerte del sultán sus hijos pelearon por el trono.

En el resto del siglo XVIII, los marroquíes volvieron a atacar Ceuta varias veces. Mientras tanto, España proseguía su larga lucha contra los berberiscos, que concluyó en 1784. En julio de ese año, una enorme flota combinada de España, Portugal, Dos Sicilias y la Orden de Malta, a las órdenes del almirante mallorquín Antonio Barceló, uno de los mejores marinos españoles que ha existido. La destrucción del cubil de piratas fue de tal magnitud que el dey de Argel y luego el de Túnez firmaron un tratado de paz con España, garantizado por el sultán turco.

Ceuta (del Civitates Orbis Terrarum), 1572

El siglo XIX fue mucho más tranquilo para Ceuta, aunque al principio renació la piratería berberisca debido a las guerras napoleónicas y la destrucción de las flotas española y francesa. El territorio de la ciudad (así como el de Melilla) se amplió por el tratado de Wad-Ras, firmado en 1860. Su castillo se usó como cárcel para muchos conspiradores y derrotados en las guerras civiles y los pronunciamientos de esa lamentable centuria. Tan lamentable que los Gobiernos de la Restauración iniciaron la costumbre de ceder ante Marruecos en tratados y negociaciones; incluso rechazaron propuestas de anexión a España de diversas kabilas.

En 1932, el Gobierno republicano adscribió Ceuta a la provincia de Cádiz. En julio de 1936, la ciudad fue tomada sin resistencia por el teniente coronel Juan Yagüe. En los días siguientes, sufrió varios bombardeos ordenados por el Frente Popular.

Al concluir el protectorado internacional sobre Marruecos (1912-1956), España entregó al sultán Mohamed V el territorio que administraba, incluso una parte que no era marroquí, Tarfaya, al norte del Sáhara Español; pero Ceuta y Melilla se mantuvieron como españolas. Desde entonces, Marruecos, volcado en la expansión territorial a costa de sus vecinos, comenzó la reclamación de ambas ciudades, en lo que contó con la ayuda del poderoso lobby pro-marroquí montado en España. En 1995, ambas ciudades accedieron a la condición de ciudades autónomas.

El desprecio de la clase dirigente española a los ceutíes y melillenses por miedo a enfadar a los déspotas alauitas lleva a la significativa ausencia de visitas oficiales de los reyes y los presidentes de Gobierno a Ceuta y Melilla. Juan Carlos I las visitó en 2008, en el año trigésimo tercero de su reinado.

Los reyes Carlos II y Felipe V, que tan mala fama tienen, defendieron Ceuta en unos momentos de gran debilidad de España. A los Gobiernos españoles desde 2004, a pesar de la pertenencia española a la OTAN y la Unión Europea, no parece que les preocupe perder la otra columna del estrecho de Gibraltar que queda bajo control español.

Por cierto, Gibraltar, colonia que la ONU mandó se reintegrase a España, centro de lavado de dinero y base militar. ¿Le importa a alguien?

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