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Hallan el objeto cosido más antiguo del mundo: así era la ingeniería textil de la Edad de Hielo

Una gran investigación de yacimientos en Norteamérica desvela que los humanos de hace 12.000 años ya empleaban microherramientas para su indumentaria.

Science Advances Vol. 12, No. 6

Imagínate caminando por la Gran Cuenca de lo que hoy es Oregón hace 12.000 años, posiblemente en este frío escenario propio del final de la Edad de Hielo, una piel de animal para resguardarse del frío no era suficiente. Para sobrevivir, el ser humano no solo necesitó fuerza o fuego, necesitó ingeniería textil.

Tradicionalmente, la arqueología nos ha contado la historia de la Edad de Hielo a través de lo que perdura: las puntas de lanza de piedra y los grandes huesos de mamut. Pero un reciente estudio publicado en Science Advances ha decidido mirar hacia lo que suele desaparecer. Al analizar los yacimientos de Cougar Mountain Cave y Paisley Caves, los investigadores han desenterrado un universo de tecnologías perecederas que cambian nuestra visión de los primeros americanos.

La "alta tecnología" de lo efímero

La ropa rara vez se percibe como una tecnología avanzada, pero proteger el cuerpo en latitudes altas exige un dominio absoluto de los materiales orgánicos. El estudio se centra en las Tecnologías Estructural y Funcionalmente Complejas (SFCTs). Según los autores, estas fueron el verdadero punto de inflexión que facilitó los movimientos de población por el planeta.

El hallazgo estrella es el objeto catalogado como CMC21-1: un fragmento de piel de alce americano procesada, sin pelo y, lo más importante, con un cordón cosido en el borde que atraviesa el margen y se anuda para evitar deslizamientos. Con una datación de entre 12.500 y 11.900 años, se ha confirmado como el ejemplo de piel cosida más antiguo del mundo.

Un despliegue técnico sin precedentes

Lo que hace este descubrimiento fascinante no es solo la antigüedad, sino la cadena operativa que revela. Para que esa pieza existiera, estas comunidades debían dominar una secuencia técnica extremadamente precisa:

El registro de Cougar Mountain Cave es absolutamente clarificador: 66 dataciones sobre 55 objetos fabricados con 15 taxones distintos de plantas y animales. No solo se fabricaba ropa; se creaban piezas de madera pulida para trampas de caída, cestería y tiras de piel cortadas en espiral para producir cuerdas de alta tracción.

Este nivel de especialización sugiere que no eran simplemente cazadores nómadas al azar, sino lo que el arqueólogo Lewis Binford llamó "especialistas seriales". Eran grupos con una movilidad altísima y una caja de herramientas tecnológica diversificada que les permitía explotar desde grandes mamíferos hasta pequeñas presas y recursos vegetales.

¿Distorsión de la realidad?

Este estudio vuelve a recordarnos que la escasez de materiales orgánicos en el registro fósil ha distorsionado nuestra visión del pasado. De los 69 objetos perecederos datados en todo el continente para este periodo, el 80% procede de esta región, lo que demuestra que la tecnología textil estaba en el centro de la vida humana, aunque rara vez sobreviva para contarlo.

La costura fina no era solo una cuestión de termorregulación para crear ropa multicapa; era una práctica social. Esas agujas tan delicadas sugieren que la vestimenta también era entonces un lienzo para la identidad y la pertenencia.

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