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'Contra la socialdemocracia' y contra los populismos

Almudena Negro y Jorge Vilches defienden las libertades individuales frente a la idolatría del Estado.

Almudena Negro y Jorge Vilches defienden las libertades individuales frente a la idolatría del Estado.
Portada de 'Contra la socialdemocracia. Una defensa de la libertad'

Este libro es una radiografía a la socialdemocracia, pero también del liberalismo y el populismo. Los partidos políticos llevan etiquetas que no se corresponden con las medidas que impulsan. Los políticos mienten en su declaración de principios, porque hoy en día casi nadie es fiel a las ideas, y mucho menos a la democracia.

Así lo demuestran Jorge Vilches y Almudena Negro en el libro Contra la socialdemocracia. Una defensa de la libertad, donde analizan lo que ocurre en nuestro país, en Europa y en el mundo entero. Gracias al fenómeno de la globalización, hay un pensamiento único vigente en todo el planeta: por eso hay que insistir -más que nunca- en la defensa de las libertades. De todo esto hablaron con Luis del Pino, en esRadio, sobre ¿qué hacen unos liberales como ellos en una socialdemocracia como ésta?

Almudena Negro: En nuestro país todos los partidos que están en el Congreso son de corte socialdemócrata, o -por lo menos- implementan políticas socialdemócratas, por lo que los liberales lo que hacemos es insistir en la defensa de la libertad en un momento en que en toda Europa la libertad está en venta.

Jorge Vilches: El Partido Popular es tecnócrata, echó por la ventana los principios liberales y conservadores, se ajustó a la mentalidad y paradigma socialdemocrata, se aferró a la buena gestión, se convirtió en un partido de contables que -en cierto modo- es lo que le ha pasado en las últimas décadas al liberalismo

AN: Pero es lo que funciona, porque lamentablemente vivimos en la sociedad más estatista que hay en Europa, y todos los españoles parece que quieren más de "Papá Estado". Han renunciado a los principios para adaptarse a la mentalidad de la sociedad española.

JV: Hablamos de un fenómeno francamente occidental, de cómo el consenso socialdemócrata se establece desde 1945, con una rendición clara de la derecha (...). Los partidos europeos se han acogido a fórmulas socialdemócratas. La rebelión contra ese paradigma, contra la dictadura de lo políticamente incorrecto, son los populismos. En España tenemos -hoy día- dos tipos: el nacionalpopulismo de Cataluña (que está instalado desde hace cuarenta años, que se ha construido desde las instituciones – con un discurso y un estilo claramente populista), y el populismo socialista, que se basa en el sustrato ideológico de izquierdas, estatista, colectivista, que tenemos prácticamente durante toda nuestra historia contemporánea, y con mucha fuerza a partir la Constitución del 78. Pero en el resto Europa también las formulas que están creciendo son populistas, lo que ocurre es que allí el sustrato es comunitarista: son populismos nacionalistas. Lo que construyó la socialdemocracia fue una situación de confort para los individuos europeos, para las personas que sacrificaron su libertad a cambio de un confort de derechas. Y lo que reclama ese populismo es volver a ese estado de confort, a ese estado paternalista que vela por el bienestar de las personas.

AN: El gran error de los liberales es vender números, el dedicarnos solo y exclusivamente a la economía, decir a la gente que el liberalismo es bajar impuestos. El liberalismo es más que economía. Al sustituir la política por la economía, hemos caído en el economicismo, que en el fondo es también propio de la socialdemocracia. Confundimos economía y política. En una democracia sentimental que se rige por emociones nos estamos rigiendo por números.

AN: Hay que dar la batalla, aunque sea complicado, porque juegas contra el mainstream. Lo que nos espera si en estos momentos, en los que está implosionando la socialdemocracia, no es ir a cotas de mayor libertad individual: vamos directamente hacia autoritarismos de corte tecnócrata.

JV: Frente a la globalización, lo que ha surgido es una especie de internacionalismo. Es un movimiento antiglobalización, basado en la recuperación de la soberanía nacional, en la reconstrucción de las comunidades nacionales, alejada de esas instituciones supranacionales, que en realidad están marcando la política y la economía de los estados.

AN: En la Unión Europea no hay democracia, el Parlamento no pinta prácticamente nada: se dedican a discutir. Se han cargado el Tratado de Roma, eso ha derivado hacia una oligarquía que está en Bruselas y que -en realidad- no es nada democrática. ¿Quiénes mandan en la Unión Europea? Los gobiernos: la Comisión Europea. Aquí no se decide nada. Eso ha provocado la desafección hacia las estructuras supranacionales.

JV: La rebelión contra esta globalización y este pensamiento único, donde la libertad del individuo no existe, está yendo justo en el punto opuesto: en el comunitarista. Y la víctima de uno y otro es siempre la libertad.

AN: Vamos a tener que elegir entre esos populismos y esas tecnocracias o nuestras libertades individuales.

JV: Los indignados, estos populistas de Podemos, lo que en realidad buscan es otro amo: someterse a otro poder. Lo que quieren es un dictador autoritario que someta a los que no piensan como ellos, y manejar o controlar la ingeniería social, no buscan otra cosa.

AN: Así es es más fácil ser como un niño pequeño, no ser culpable de lo que pasa, echar la culpa a otro. Así desaparece la democracia y aparece la democracia sentimental. Se está lanzando un mensaje sentimental, y esas cosas que no se pueden combatir con números. Los liberales hemos abandonado ese terreno.

JV: Lo que sostenemos es que la socialdemocracia ha creado una sociedad infantilizada que se mueve no por pensamiento sino por emociones. Y el resultado es que los políticos y los partidos que buscan el poder maneja al electorado con emociones, y ¿quién maneja mejor las emociones que el estilo populista?

Contra la socialdemocracia. Una defensa de la libertad. Almudena Negro y Jorge Vilches, Editorial Deusto, 2017.

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