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Granada, un escenario inigualable

Andrés Amorós recorrerá España este verano recomendando en Es la Mañana de esRadio música y libros que evoquen distintas ciudades.

Libertad Digital
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Los Libros: Ciudades para el verano, Granada Es la Mañana de Federico

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Granada, un escenario inigualable
Festival de Musica y Danza, en el palacio Carlos V de la Alhambra | EFE

Andrés Amorós recorrerá España este verano recomendando en Es la Mañana de esRadio música y libros que evoquen distintas ciudades de nuestra geografía. La primera de esta serie ha sido Granada, que además estos días -concretamente, hasta el 24 de julio- celebra su Festival Internacional de Música y Danza.

Este martes, acogerá el homenaje que Béjart Ballet Lausanne brindará, bajo la dirección de Gil Roman, a su maestro, Maurice Béjart, con la interpretación de los fragmentos de sus obras más recordadas. Con música de Nick Cave y Warren Ellis, Gil Roman hace una declaración de amor a Béjart contando en una suerte de diario en movimiento cómo ha sido la proeza de continuar con su legado a lo largo de los últimos diez años.

No es el único gran nombre que incluye este certamen, como Miguel Ríos o María Pagés, que se celebra en un escenario inigualable: el Palacio de Carlos V y los jardines del Generalife, en la Alhambra.

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En el siglo XIX, se puso de moda España en el mundo entero porque los románticos buscaban lo peculiar, lo típico, el color local. No se ponía de moda Madrid, sino sitios únicos como Toledo, por la mezcla de culturas; Ronda, por el Tajo, o Granada, por ser una ciudad única. Washington Irving se quedó totalmente enamorado de su ambiente, su historia, su misterio y su arquitectura; y evocó esas leyendas en Cuentos de la Alhambra.

La temperatura de una noche de verano en Andalucía es enteramente etérea. Parecíame elevado a una atmósfera más pura; se siente tal serenidad de corazón, tal ligereza de espíritu y tal agilidad de cuerpo, que la existencia es un puro goce. Además, el efecto del resplandor de la luna en la Alhambra tiene cierto mágico encantamiento. Todas las injurias del tiempo, todas las tintas apagadas y todas las manchas de las aguas desaparecen por completo; el mármol recobra su primitiva blancura; las largas filas de columnas brillan a la luz del astro de la noche; los salones se bañan de una suave claridad, y todo el edificio semeja un encantado palacio de los cuentos árabes.

Ya oía el ruido de castañuelas de los que bailaban y se esparcía en la alameda; otras veces llegaban hasta mí los débiles acordes de una guitarra (...)Con tales escenas me entretenía largas horas vagando por los patios o asomado a los balcones de la fortaleza, y gozando esa mezcla de ensueños y sensaciones que enervan la existencia en los países del Mediodía, sorprendiéndome muchas veces la alborada de la mañana antes de haberme retirado a mi lecho, plácidamente adormecido con el susurro del agua de la fuente de Lindaraja.

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Amorós también recordó a un maestro del arabismo español, Emilio García Gómez y sus Poemas arábigo andaluces, de una sensualidad y un misterio absolutos que influyeron en grande en la Generación del 27.

Me visitó de noche, y hasta el alba
abracé un ramo frágil. Desceñida
luego la vi y envuelta en su perfume
"Oye, mujer, ¿del cinturón que hiciste?"
Señaló su muñeca: "Aquí lo he puesto,
dijo; en el talle me quedaba flojo".

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