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Rosa Belmonte

Deborah Kerr por tres

'Vida y muerte del Coronel Blimp' desafía la figura histórica del doble. Me encanta que me den excusas de actualidad para hablar de tres Deborah Kerr.

Deborah Kerr por tres - Rosa Belmonte
Fotograma de Vida y muerte del Coronel Blimp. | Archivo

Abisal es un libro abisal, tirando por las profundidades. O a lo mejor sólo tira de manera aparente. Pero Abisal. Libro de zonas y figuras (Jekyll & Jill), de Álvaro Cortina Urdampilleta, es un libro sobre casi todo. O sobre muchas cosas. Robocop, Unamuno, Chateaubriand, John Carpenter, Tácito o El resplandor. En la faja escribe Vila-Matas: "Pero ¿qué has hecho Álvaro Cortina? ¿Quién te empujó a buscar un tipo de ficción que intenta hacer algo que no se ha intentado nunca?". No sé. Me dice su editor, Víctor Gomollón, que es un ensayo inclasificable, extraño, nigromántico, hipnótico, erudito, lírico, divertido a veces, disparatado otras... Yo añadiría que es un libro de fondo de armario que me va a durar mucho. Si lo acabo.

De lecturas recientes hay algo que se repite: Deborah Kerr en Vida y muerte del coronel Blimp (1943), de William Powell y Emeric Pressburger (The Archers). En Deborah (Notorious), de José Luis Garci, larga entrevista con la actriz, es de las primeras películas de que hablan. La película que odiaba Churchill y a la que intentó boicotear (no dejó que Laurence Olivier participara reteniéndolo en el servicio militar) es eso que se llama una película de culto. Una de las más extraordinarias del cine británico. Y de ella también habla Álvaro Cortina.

Kerr le decía a Garci que fue una película especial de verdad. Powell, con el que tendría una relación a partir del rodaje, le dijo que los tres papeles (y eso, la idea del triple es en lo que insiste Álvaro Cortina en Abisal) iban a ser para Wendy Hiller, pero se había quedado embarazada. Cuenta Kerr cómo trabajaban The Archers. Powell dirigía, Pressburger escribía y los dos producían. "Pressburger en el plateau jamás opinaba de nada técnico. Corregía diálogos, inventaba situaciones, hablaba mucho al oído de Michael, pero nunca, al menos en público, hacía referencia a nada relativo a la puesta en escena o a cómo actuaban los intérpretes...". Y sigue con que fue un rodaje inolvidable. Con que todo el mundo tenía la sensación de estar haciendo algo distinto. También recuerda la escena de su despedida del personaje de la mujer de Roger. Y que cuando Powell dijo "¡Corten!" vieron que detrás de la cámara estaban William Wyler y Alexander Korda, que los abrazaron entusiasmados.

El coronel Blimp empieza en la Segunda Guerra Mundial y va para atrás. A otras guerras, a otros mundos. Un viejo militar británico rememora su vida. Su amistad con un alemán o su desobediencia a las ordenanzas para ayudar a una guapa compatriota en apuros. Es mucho más, claro. Y Deborah Kerr es tres mujeres (Edith, Barbara y Angela). Y de eso escribe Álvaro Cortina en uno de los capítulos de su libro. De la triple Deborah Kerr. Una Deborah Kerr para cada época. Me gusta cuando escribe: "Pues bien, según el esquema de esta película la nación inglesa produce una Deborah Kerr cada dos generaciones". Y más: "Como digo, en esta película se sostiene seriamente lo que en Vértigo sólo se sugiere: esto es, la posibilidad cósmica de la dama milimétricamente repetida. Pero, además, Vida y muerte del Coronel Blimp desafía la figura histórica del doble, dado que plantea un triple. Una triple, concretamente". Lo cierto es que Powell y Pressburger hacen una película con un punto de vista cinematográfico sorprendente. Es una película sin fin. Nunca se ve el fondo. Se puede ver diez veces y que te parezca nueva.

Y sí, me encanta que me den excusas de actualidad (literaria) para hablar de Deborah Kerr. De tres Deborah Kerr.

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