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Andrés Amorós: "Yo quiero ser disc jockey"

Este jueves Andrés Amorós ha recibido el galardón por su programa Música y Letra en esRadio agradeciendo a la cadena su confianza en él.

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Este jueves se ha celebrado en Madrid en el Centro Cultural Eduardo Úrculo la gala de entrega de los Premios Antena de Plata que concede en su XXI edición la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión de Madrid. El profesor, escritor, crítico literario y taurino, y director del programa de esta casa Música y Letra, Andrés Amorós ha sido uno de los premiados en el apartado de Radio. Junto a él otros conocidos profesionales de los medios de comunicación, de la política o la tauromaquia también han subido al escenario. Entre otros la periodista de Antena 3 María Rey, el crítico taurino de Telemadrid Miguel Ángel Moncholi, Mónica Sanz, presentadora de Noticias Cuatro, la joven Cristina Pedroche, copresentadora del programa Zappeando de La Sexta, Joaquín Leguina, premiado como contertulio del programa Herrera en la Onda de Onda Cero, al que entregaba la Antena de Plata el exalcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano o también la torera Cristina Sánchez. Ha hecho los honores en este caso el torero Palomo Linares.

Foto de famila de los premiados

En el escenario Andrés Amorós ha agradecido a esRadio su confianza en él cuando propuso hacer un programa musical "copiando, que es lo que sé hacer" decía, como el que hacía su amigo Fernando Argenta en Radio Nacional de España, el mítico Clásicos populares. Amorós se ha declarado un apasionado de la radio, "que te salva cuando te vas a ahogar" y se ha dado por satisfecho por su deseo de hacer un programa musical que llegue a todo el mundo, "porque para disfrutar de la música no hace falta ser un entendido" concluía, "es algo que a todos nos emociona profundamente". El premiado, con su Antena entre las manos, acababa la intervención citando al dramaturgo inglés William Shakespeare el primero en decir eso de "tócala otra vez". Luego Bogart puso la puntilla a la inmortalidad con ese Sam.

Andrés Amorós a los platos y al micro.

¿Cómo suena un premio por ser un disc-jockey radiofónico?

Precisamente yo escribí un artículo en Diario Cultural llamado "Quiero ser disc-jockey". Me ha sorprendido y lo he agradecido de modo especial por ser un tema musical. Yo tengo, lo digo sin vanidad, algunos premios literarios y taurinos pero claro por el tema musical y sobre todo el tipo de música que ofrece, que presenta este programa. Yo creo que es también un éxito para la cadena, que me ofrezca esa posibilidad, un espacio que por definición es algo que no es masivo, no es mayoritario,

¿Cuándo empieza este viaje?

Cuando se creó esRadio a mí me preguntaron cosas que echaba de menos y una de ellas era un espacio musical. Así lo dije. Porque la gente joven, que es mayoría en la emisora, ponía sobre todo, digamos para entendernos, rock duro. Y claro hay otro tipo de oyentes de la emisora que les gusta otro tipo de música. Yo les dije enseguida que el modelo era más o menos como lo que hacía mi amigo Argenta, los Clásicos Populares, y me dijeron, 'pues hazlo tú'. Claro, ni lo pensaba por supuesto. La diferencia es que Fernando Argenta se limitaba a la música clásica y yo además de música clásica, pincho sinfónica, ópera, zarzuela, género chico, música de cine, jazz, música tradicional y también música llamada ligera, pero con melodía, boleros o tangos o rancheras…

De todo para todos.

Lo que en principio es para una audiencia pequeña, resulta que no es tan pequeña. Creo que ahora usan la expresión 'que eso es un nicho', es decir, una minoría pero bastante amplia. Recibimos testimonios de gente de todos los niveles, muchas veces taxistas. Me dicen que lo escuchan. '¿usted es el de la música? Yo me paso aquí mucho tiempo y eso me ayuda a no ponerme nervioso con el tráfico'. Y luego también otra cosa que yo he descubierto ahora. Como yo soy tan viejo, para mi la radio era algo que se escuchaba en un aparato. Y ahora no. A este programa, y a todos claro, llegan testimonios de amigos que tenemos en Suiza, en Hispanoamérica, en varios países... Lo oyen a través de Internet o como sea. Lo que está claro es que al que le gusta la música, le gusta y agradece este tipo programa que no es muy frecuente en la radio española.

Es un tributo a la música popular.

Claro, claro. Es que lo que yo digo. Es que no soy músico, y lo siento, pido perdón, soy simplemente aficionado, pero soy buen aficionado. Además creo que tengo un criterio bastante amplio. A mí no sólo me gusta la música, lo digo con toda sencillez, a mí la música me acompaña, me consuela en los momentos malos. Y me emociona profundamente. Pero me puede emocionar Bach... O mira ahora estamos pasando en el programa de la música de piano de Chopin, que es una de las cumbres de la música clásica sin duda, a unos programas de doña Concha Piquer. Y también hay cuplés y hay canciones populares que me emocionan profundamente, que son bellísimas. No hay que tener prejuicios en esto, hay música hermosa en todos los géneros.

Silbar continuamente, tararear, canturrear, no lo puedes evitar. Antes la música era como una especie de tonadilla, de monólogo cotidiano de la gente.

Yo creo que la música es uno de los grandes fallos de la cultura española, en el mundo en el que yo me muevo habitualmente, por mi profesión me refiero, en el mundo de escritores. Porque tienen mucha más cultura de pintura que de música. En pintura todo el mundo conoce, aunque sea de oídas, a Velázquez, al Greco, y todo el mundo ha oído hablar de El Quijote, lo haya leído o no. Pero es que España tiene, por ejemplo, unos músicos en los Siglos de Oro, en los siglos XVI y XVII absolutamente extraordinarios, que la mayoría de la gente no conoce. Y eso es una limitación muy grande del mundo cultural español y en concreto de los escritores. Por ejemplo Cortázar en sus novelas incluye comentarios sobre temas musicales con enorme conocimiento, Carlos Fuentes también, no digamos Alejo Carpentier, en Hispanoamérica algunos eso lo tienen… El inglés Aldous Huxley incluye en Contrapunto un comentario a Vivaldi maravilloso. Carlos Fuentes comenta la diferencia del Réquiem de Brahms con el Réquiem de Mozart. Cortázar sabía muchísimo de Jazz. Yo creo que es un fallo de nuestra cultura y es malo porque la música evidentemente refina la sensibilidad y es uno de los mayores placeres de esta vida. De las cosas que nos consuelan en los momentos de tristeza. Simplemente cualquier persona, no hace falta haber tenido una gran educación, hace falta tener un poquito de sensibilidad claro, en un momento de tristeza escucha la "Primavera" de las Cuatro Estaciones de Vivaldi y eso le da alegría sin la menor duda. El que no sea aficionado a la música se pierde algo bellísimo.

Música y letra te cambia el tempo… Empieza el programa y tienes que parar.

Yo creo que un problema de la cultura actual en general y que se refleja en la radio y en todo, también tú lo sabes por el teatro. Ahora la gente se ha acostumbrado a un ritmo digamos frenético, a un ritmo de videoclip, que al minuto hay que cambiar, que todo han de ser golpes muy fuertes, muy rápidos, muy seguidos. Y con eso se pierden cosas muy importantes. Por ejemplo un autor de teatro que a ti y a mí nos encanta, Chéjov, tiene su tempo, hay que tener calma y paciencia y dejar que fluya ese ritmo lento por supuesto. Y es maravilloso. Para la poesía. Hay que tener un poco de sosiego y de paz. No puedes leer a San Juan de la Cruz corriendo porque me voy, porque se acaba o porque llega el noticiario. No. Para muchas cosas hermosas de la vida hace falta un poquito de tiempo y un poquito de paz.

En ese tempo es cuando también te puedes escuchar realmente a ti mismo.

Te descubres a ti mismo, quizá lo mejor de uno mismo se encuentra ahí.

El nombre del programa Música y letra es obvio, pero en la radio no se hace este formato.

Eso por un lado me sirve un poco de pretexto. Es decir "usted cómo se atreve a hablar de música, si no es músico". Pobre de mí, soy un aficionado, pero soy profesor de literatura y me parece que mucha música tiene su letra y conviene conocerla. Porque disfrutas mucho más de una escena de ópera si sabes lo que están diciendo o de una escena de Zarzuela o de género chico. O una canción francesa. Mucha gente puede ser que no sepa francés, no lo entiende. O una canción inglesa. Saber lo que dicen las canciones es importante. Y luego también la letra en un sentido simbólico. Yo procuro dar un poco de información, procurando ser lo más sencillo posible, pero que nos ayude a todos a situar la música, el compositor, de qué trata la obra, cuándo se hizo, qué fenómenos ocurrían... Ahora estoy con el piano de Chopin que va unido al Romanticismo europeo, al Romanticismo revolucionario, a la liberación de Polonia y por otro lado al Romanticismo sentimental a sus amores. Cuento alguna anécdota y todo eso te ayuda a entender mejor por qué la música forma parte de un conjunto cultural y no se debe separar. Yo siempre recuerdo que tuve la fortuna de tener un maestro magnífico en esto que era Federico Sopeña a quien le debo todo lo poquito que pueda saber de música y toda su obsesión era ésa: tender puentes entre la música y los distintos ámbitos de la cultura.

Este programa te ha dado más alegrías de las que pensabas o esperabas.

Sí, claro, absolutamente, absolutamente. Hombre me lleva mucho trabajo eso sí que te lo aseguro porque parece que no pero esa palabra horrible, el minutaje, que hay que calcular al segundo la duración de las músicas, y hay que elegir y calcular lo que dices y pensando en una audiencia siempre no especializada... Luego también me hace, que eso es muy bueno, para mí es magnífico, volver a oír músicas que ya conozco pero intentando ponerme en el oído, en la piel de un oyente no especializado, cogiendo el cachito oportuno, no obras completas. Pensar en un señor que tiene unos minutos, o que va en un taxi. A mí mismo me da mucho placer. Y luego la alegría de encontrar a gente de la que que te has hecho amigo a través de la música. A mí antes alguna vez me saludaba gente por el mundo de la literatura, luego por el mundo de los toros y ahora cada vez más la gente me saluda por la música, "usted pone esas músicas". Pues qué bien hacer amigos a través de la música.

Entre ellos Leonard Cohen.

Esas son historias anecdóticas. Hice un programa dedicado a Leonard Cohen, que es un poeta, claro, leyendo las letras y traduciéndolas y resulta que su manager, que era español, lo oyó. Bueno lo oyó su hermana que vivía en Cataluña y le avisó a él que vivía en California. Cuando vino a recoger el premio Príncipe de Asturias le querían hacer un homenaje y Cohen puso como condición que interviniera yo porque habían oído ese programa. Lo que les gustaba, la razón es muy sencilla, es que Leonard Cohen le tiene mucho miedo, digámoslo así, a periodistas escandalosos que quieren sólo hablar de sus novias antiguas o de las drogas. Y no, a él lo que le gustaba era alguien que le considerara como lo que es, un poeta. Sabes también que la radio, como la metáfora que usa Antonio Gala y es muy cierta, la radio es una botella que tiras al mar con un mensaje y no sabes donde va a parar y te encuentras que ha llegado a los sitios más inesperados.

Top 3 de canciones y top 3 de autores.

De autores sin la menor duda Johann Sebastian Bach. Luego hay otros que me tocan el corazón, Gustav Mahler o Erik Satie que es maravilloso.

Y de canciones, quién sabe, tantas... En mi época éramos de cultura fundamentalmente francesa. Desde chico me impresionó mucho, y me lo sé de memoria todavía, Brassens. Una canción: "No hay un amor feliz", que es un verso de Louis Aragon. De canción popular española, Imperio Argentina. Canta una jota que es "Bien se ve" y la jota que es bastante ruda y fuerte pues Imperio Argentina lo canta con una delicadeza y una finura... Y tantas cosas que le gustan a uno... Las músicas de películas Chaplin, de Fellini, "Knockin' on Heaven's Door"...

Tantas cosas que son las que nos acompañan y que es nuestra riqueza en esta vida, lo que hemos ido guardando y acumulando. Gracias a eso aguantamos...

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