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Por qué nadie habló de 'Verdades ocultas', la serie de Ethan Hawke en Disney+

Con ecos de los hermanos Coen, la ficción de Sterlin Harjo brilla como un relato policial atípico ignorado por su genérico título de sobremesa.

Con ecos de los hermanos Coen, la ficción de Sterlin Harjo brilla como un relato policial atípico ignorado por su genérico título de sobremesa.
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Puede que Verdades Ocultas, la serie detectivesca de Ethan Hawke estrenada a la chita callando en Disney+, haya recibido un nombre de telefilm alemán de sobremesa en España. Pero The Lowdown, cuya pastilla se imprime con letras setenteras al principio de cada episodio, es una comedia detectivesca especial, con una sensibilidad a caballo de los inevitables hermanos Coen, el indie de su creador Sterlin Harjo y el activismo irónico de su protagonista.

Y este es Ethan Hawke, que con su nominación al Oscar en el teatral Linklater de Blue Moon y su interpretación de un Freddy Krueger de pesadilla en la secuela de Black Phone, rubrica un año excepcional, moviéndose en todos los campos de la industria con una comodidad y soltura pasmosa. Porque Hawke está divertido y excepcional como Lee Raybon, un librero/periodista sensacionalista/activista comprometido tan patético como histérico y finalmente entrañable, heroico.

No se necesitaría mucho más para recomendar en cinco párrafos Verdades ocultas, estrenada silenciosamente a primeros de enero de manera íntegra en su pestaña de contenidos adultos Hulu. Quizá a la serie de Harjo le cuesta algo empezar, encontrar su propia versión del tono cínico y descreído de Chandler o Hammett, convenientemente adaptada a ese arenal de asfalto que es Tulsa, retorciendo las entretelas de Hollywood a la élite de cowboys y empresaurios pasados de rosca de la profunda Oklahoma.

Pero la serie se molesta en obsequiar al espectador con más cosas que la presencia histérica y permanente de Hawke. Hay una paradoja en la melancolía de su humor, reforzada por la vulnerabilidad y picardía del actor, que se mantiene viva durante todos los episodios de un relato Pulp bastate comedido que recordará a los guiones de Shane Black para Kiss Kiss Bang Bang, Dos tipos duros o Memoria Letal, sin el desfile de explosiones del cine de Joel Silver de los noventa. No falta ni siquiera una niña que aporta el comentario cínico a los desmanes de su padre detective.

Por suerte Harjo ha añadido alguna gota que otra de Twin Peaks a la hora de caracterizar a sus protagonistas, reforzando sus peculiaridades y estupideces y un cierto aire de enigma que refuerza la curiosidad del espectador. Si buscan una serie entretenida, rebusquen en el catálogo de Disney.

Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

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