
El Consejo de Ministros de Defensa de la Unión Europea se ha reunido este martes en Bruselas para volver a dar su apoyo cerrado a Ucrania ante la sangrienta invasión rusa que sufre en su territorio desde febrero de 2022. Un acto que coincide con el día exacto en el que se cumplen 1.000 días desde el inicio de la guerra. Y en el que todos los países han vuelto a reivindicar el derecho a defenderse del Gobierno de Kiev.
Dos presencias extra han dado solemnidad e importancia al encuentro. Una en persona, la del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Otra por videoconferencia, la del ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, que como es habitual en estas reuniones suele hacer una actualización de la situación del campo de batalla y poner de relieve las necesidades más imperantes que tiene Ucrania para defenderse del enemigo ruso.
Un encuentro que ha sido calificado como "histórico" por alguno de los presentes, porque también ha servido para que la Unión Europea comience a andar por el sendero del apoyo a Ucrania sin mirar siempre de reojo a lo que hace Estados Unidos, y por el de su propia defensa y disuasión militar sin tener siempre que estar pendientes de las capacidades que le aporta el Gobierno de Washington.
"Los europeos no pueden estar en modo reactivo. No pueden sentarse a esperar lo que vayan a hacer los estadounidenses y luego reaccionar (…). No podemos estar esperando a que Trump decida. Nuestro apoyo a Ucrania tiene que continuar", en palabras del Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, cuyo mandato debería terminar en próximos semanas.
En este sentido, no ha tenido reparos en señalar a Hungría y Eslovaquia como los dos países europeos que más problemas y trabas están poniendo al envío de ayuda europea a Ucrania, aunque también ha recordado que su capacidad de aportar materiales en los términos totales de la Unión Europea "no es importante desde el punto de vista cuantitativo".
También ha hablado sobre el reto europeo de organizar su propia defensa, sobre el que en este encuentro sí ha habido unanimidad. "Los europeos tienen que organizar su defensa, ciertamente dentro de la OTAN, pero construyendo sus propias capacidades estratégicas", ha añadido, tras lo que Josep Borrell ha abogado por "construir un pilar europeo dentro de la OTAN".
Usar armas europeas en suelo ruso
La mayor división, como lleva ocurriendo desde hace meses, ha venido por el hecho o no de permitir a Ucrania que utilice el armamento donado por los países europeos en ataques en suelo ruso, un hecho que divide a los países de la Unión Europea desde hace meses, y que ha vuelto a tornar con fuerza a la actualidad después de que Estados Unidos haya dado luz verde a Ucrania para usar misiles de largo alcance contra objetivos en suelo ruso.
Países como Estonia, Letonia, Lituania, Suecia, Finlandia o República Checa llevan mostrándose desde hace meses como fervientes partidarios de que su material militar sea empleado por el Ejército de Ucrania tanto en territorio ucraniano como ruso. Francia se ha unido a los países que dan su apoyo a ese uso en los últimos días. Otros países de la UE como Alemania, España o Italia siguen circunscribiendo el empleo ucraniano de su material a fuera de las fronteras rusas.
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