
Rusia ha dado un nuevo paso adelante en su escalada bélica contra Ucrania y durante esta madrugada ha lanzado un misil Oreshnik contra un objetivo militar cuya localización exacta no ha sido desvelada, aunque sí se ha confirmado que ha alcanzado con éxito su blanco. Ese ataque se ha entremezclado con otros sobre diferentes puntos de Ucrania que han causado tanto víctimas mortales como daños materiales.
Es la primera vez que Rusia emplea en combate un misil balístico hipersónico de este tipo en la guerra de Ucrania. No obstante, ya existió un precedente en 2024, cuando Moscú lanzó un Oreshnik a modo de prueba, sin carga explosiva, contra una instalación industrial. Aquella acción fue interpretada como un aviso estratégico más que como un ataque convencional dirigido a Occidente y a la OTAN.
El Oreshnik es un misil balístico de alcance intermedio desarrollado como evolución del RS-24 Yars y el RS-26 Rubezh. La información facilitada por Rusia dice que el sistema estaría operativo desde el año 2023 y que forma parte de la nueva generación de armamento diseñada para penetrar defensas avanzadas. Se trata de un vector capaz de transportar diferentes tipos de carga y de ejecutar trayectorias complejas a gran velocidad y precisión.
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— The Panther (@OTWR_) September 15, 2025
En el plano técnico, el Oreshnik puede alcanzar velocidades superiores a Mach 10 (unos 12.300 km/h), lo que reduce drásticamente el tiempo de reacción de las defensas antimisiles. Puede portar ojivas convencionales o nucleares, así como múltiples vehículos de reentrada. Su alcance máximo se estima entre 3.000 y 5.500 kilómetros, lo que lo sitúa como un arma de claro perfil estratégico y disuasorio para Europa y la OTAN.
Pese a que no se conoce en qué parte del territorio ruso está desplegados, si tomásemos como referencia el mayor rango de alcance y una ubicación en Moscú, todas las capitales de la UE quedarían teóricamente a tiro y el impacto se produciría en menos de 20 minutos. En las más cercanas, como Helsinki (980 km) Varsovia (1.150 km), Berlín (1.610 km) o Praga (1.670 km), apenas tardarían 4,5, 5,5 y 8 minutos (las dos últimas) en hacer impacto, respectivamente.
Pero Europa Occidental tampoco quedaría a salvo. Impactarían en 11 minutos en Bruselas (2.250 km desde Moscú), en 11,5 minutos en Roma (2.380 km), en 12 minutos en París (2.490km) o Londres (2.500 km) o en 13,5 minutos en Dublín (2.790 km). Las capitales más lejanas estarían en la Península Ibérica, pero tardarían menos de esos 20 minutos. En Madrid (3.440 km) impactarían en 17 minutos y en Lisboa (3.900 km) en 19 minutos.
La distancia y los tiempos de impacto disminuyen si en vez de Moscú se toma como punto de referencia Minsk, la capital de Bielorrusia, que está 700 kilómetros más cerca de las capitales occidentales. Y es que, pese a que no se conoce el punto exacto de despliegue, Rusia confirmó el despliegue de este tipo de misiles en Bielorrusia (en un emplazamiento no desvelado) la última semana de diciembre de 2025.
El uso del Oreshnik supone una escalada relevante porque introduce en el conflicto un sistema diseñado para la disuasión estratégica y no para el campo de batalla convencional. Su lanzamiento envía un mensaje directo a Ucrania y a sus aliados, demostrando que Moscú está dispuesto a emplear armamento de máximo nivel tecnológico para sostener una presión militar y política sin precedentes recientes.
