Con la venta del viejo estadio de la carretera de Sarriá, el Espanyol redujo en un ochenta por ciento su insostenible deuda económica, de 9.000 a 2.100 millones de pesetas, en una época en la que los gastos financieros ascendían a tres millones de pesetas cada día.
Dos años después de aquel relativo alivio, que llevó a la entidad a perder su buque insignia como patrimonio, y a mudarse a Montjuic, el Espanyol necesita vender a algunos de sus jugadores si desea reducir la deuda que ha crecido esta temporada en 1.400 millones de pesetas, lo que la sitúa en un montante global de 3.500 millones, aunque estas cifras, aparecidas en los medios barceloneses, serán precisadas la semana que viene.
El Espanyol, de momento, no ha atendido las ofertas que esta pretemporada ha recibido por dos de sus canteranos estrella: el centrocampista Sergio González, por el que el Valencia ofreció 2.300 millones de pesetas, y el delantero Raúl Tamudo, el Glasgow Rangers pagaba los 3.000 millones que cuesta rescindir su contrato.

ESPANYOL
El club, ante la mayor crisis económica de su historia
La venta de los terrenos donde se asentaba el mítico estadio de Sarriá en 1998 no sirvió para paliar uno de los peores males que padece el RCD Espanyol en los últimos años, ya que, dos temporadas después, la deuda económica se presenta como un viejo cáncer que, hoy en día, cuenta con pocos remedios, uno de ellos el traspaso de jugadores emblemáticos.
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