El futbolista del Valencia John Carew ha demostrado ser tan buen delantero como inexperto. El noruego fue protagonista de la jugada de la noche. En el minuto 81 marcó el empate y en la celebración se fue al banquillo y después mandó callar al públido llevándose el dedo índice a la boca. Pérez Burrull lo vio claramente y le sacó tarjeta amarilla. Era la segunda -la otra la había visto al final de la primera parte- y se tuvo que ir al vestuario. Y es que Carew no pisó La Catedral con buen pie.
La lucha constante con los centrales rojiblancos -sobre todo Ríos- le valió un gran número de faltas en contra del Valencia y el abucheo generalizado del respetable. Al final de la primera parte, justo en la jugada en la que vio la tarjeta, reclamó penalti al árbitro y cuando éste pitó el final se fue al estuario maldiciendo y tuvo que ser sujetado por Pellegrino para que no se encarara con Pérez Burrull.
Aunque en la reanudación parecía más calmado, poco a poco se fue calentando, por los continuos silbidos que escuchaba, y no fue capaz de mantener la frialdad cuando marcó. La inexperiencia le jugó una mala pasada, hizo un feo gesto a la grada de San Mamés y se tuvo que ir a la calle. Djukic señaló al final del partido que "si lo hace Raúl sale por todas las teles, lo hace Carew y le expulsan".

FÚTBOL - POLÉMICA
La expulsión de Carew reabre el debate sobre las celebraciones de gol
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