La locura se ha desatado en el Pabellón Omnisport de París-Bercy, donde la selección francesa de balonmano se ha impuesto, ante la presencia de 14.000 espectadores, en la final del Campeonato del Mundo ante el potente combinado de Suecia, que hasta ahora ostentaba ese privilegio. El partido fue muy emocionante ya que tras los 60 minutos reglamentarios, tuvo que llegarse a la prórroga, con un marcador de 22-21.
El tiempo extra lo forzó Francia en los últimos segundos cuando el sueco Stefan Lovgren, elegido mejor jugador del torneo, había elevado el marcador a 22-21, pero el tanto lo neutralizaba Gregory Anquetil. La primera parte de la prórroga transcurrió pareja, como casi todo el encuentro, y con casi los mismos protagonistas como realizadores, Lovgren y Martin Frandesjo, por Suecia, y Jerome Fernández y Cazal por Francia.
Esta ha sido la séptima final que ha disputado Suecia en su historia. De ellas, en cuatro ocasiones fue medalla de oro y con esta suma su tercera medalla de plata que agrega a las que obtuvo en Checoslovaquia 1964 y en Japón 1997, mientras que la selección gala conquista su segundo título mundial que no alcanzaba desde Islandia 1995.
En el partido por el tercer y cuarto puesto , Yugoslavia ha ganado a Egipto 27-17, revalidando revalidó así la medalla de bronce que consiguió hace dos años en la cita mundial de Egipto. Ambas selecciones llegaban a este partido tras la decepción sufrida en semifinales, al perder Yugoslavia ante Suecia (25-24) y Egipto ante Francia (24-21).
Por su parte, España ha conseguido el quinto puesto al vencer a Rusia por 40-38. Antonio Carlos Ortega, con tres goles en el tiempo de prórroga y un total de diez, ha vuelto a ser decisivo en la victoria de los hombres de César Argilés.
Ortega marcó los dos primeros tantos de la prórroga que dieron ventaja a España (37-35) y rubricó su gesta con el que estableció el marcador final en 40-38. Argilés y la selección lo tenían difícil frente al cuadro ruso, campeón olímpico en Sydney. La derrota en cuartos de final ante Egipto había mermado su credibilidad, ya que se quedaba sin opciones de la final que ganó en Japón 97 y el subcampeonato de Egipto 99.
