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11-M

Wall Street Journal y Financial Times

Dos enfoques contrapuestos

Como la mayoría de los grandes diarios mundiales, The Wall Street Journal (WSJ) y Financial Times (FT) han editorializado en sus ediciones de este viernes sobre la masacre del 11-M en Madrid. Sus enfoques ejemplifican la desigual comprensión del drama de la libertad en España. El Journal sostiene la opinión antiterrorista más nítida, clara y persuasiva de la prensa global. Su análisis se apoya en la empatía con los intereses españoles y con la expectativa de justicia y de comprensión internacional de las víctimas del terrorismo. “El terrorismo, dice, supone la amenaza más grave a la sociedad libre actual” (...) “derrotar de verdad a ETA se convierte ahora en la primera prioridad de España”.
En el polo opuesto, la cabecera estrella de Pearson se sitúa en la corriente de medios de opinión que, entre otras infamias, sigue denominando a ETA “movimiento separatista vasco”. En su editorial, FT critica a Aznar y al Gobierno del PP por no negociar concesiones sobre la agenda secesionista de los nacionalistas vascos y catalanes. El terrorismo de ETA es, según el hermano mayor del diario Expansión, parte de un contencioso político no resuelto. Su receta para derrotarlo es una ambigua combinación de eficacia policial y mano tendida a las exigencias secesionistas del nacionalismo vasco y catalán.
Para el Journal, Aznar es el gobernante “más decidido en su apoyo a la guerra estadounidense contra el terrorismo”. Califica de “desgracia” que “este político europeo de convicción” abandone “voluntariamente el poder después de dos mandatos, en un momento en el que su honradez y claridad de intenciones se necesitan más que nunca”. Para WSJ “cualquiera que sea quien consiga la victoria en las elecciones del domingo no tiene más elección que luchar contra ETA y contra cualquier otro grupo implicado”. Está convencido de que el PP “propone una estrategia más clara contra el terrorismo”, mientras que los socialistas mantienen “una postura más comprometida con las regiones impacientes”.
Su crítica al nacionalismo vasco y al Plan Ibarretxe es implacable, a la luz del brutal genocidio del 11-M, de factura etarra. Su referéndum de autodeterminación es, para WSJ, de “dudosa constitucionalidad”. El programa de Ibarretxe está “teñido de sangre, aunque indirectamente”, y “tendrá que ser archivado”, a juicio del Journal, que califica de “condena mecánica” las condolencias del PNV tras cada atentado etarra. Si el PNV “no cambia pronto de enfoque”, el Gobierno de la Nación puede llegar a suspender la autonomía vasca, “como hizo Gran Bretaña en el caso de Irlanda”. Journal es tajante al condenar las estrategias de apaciguamiento.
FT, todo lo contrario. El salmón de Pearson se apunta a la crítica a Aznar “por su inflexible actitud hacia las regiones españolas autogobernadas, incluyendo los territorios autonómicos vasco y catalán”. Le reprocha a Aznar su negativa a “tolerar las demandas de más autonomía de las 17 autoridades regionales”. Considera que esta actitud le ha llevado a indisponerse con “los nacionalistas vascos moderados”, en alusión al PNV, que, según transmite FT a sus lectores, “se oponen fieramente a las tácticas violentas de ETA”. Llega incluso a mentir cuando califica a los partidos nacionalistas como “los más afectados” por el terrorismo etarra. “Lo más horrible de las atrocidades terroristas no altera el hecho de que combatir el terrorismo requiere tanto una implacable persecución de los perpetradores como acción política para acabar con el apoyo popular”.

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