L. D.-
El partido comenzó con el Barcelona presionando fuerte en defensa empujado por un público del Palau Blaugrana enloquecido desde el pitido inicial. El húngaro Nagy anotaba con facilidad pero los navarros daban la réplica generalmente de la mano de un excelente Jakimovich que, junto a Richardson, salió convencido de asumir responsabilidades.
El Barcelona no conseguía coger el ritmo de ataque que le permitiese ir limando la renta de seis goles que traían los de Zupo de Pamplona y la ventaja nunca era superior a un gol a pesar del acierto de O'Callaghan en ataque. Rondando el minuto diez, el Portland se ponía por delante dejando bien claro que iba a vender cara la derrota e instaurando una rutina en la que el Barcelona lo más que lograba era empatar el encuentro. Pero a raíz de una exclusión de Kisselev (min 26) con 11-12 en el marcador las cosas cambiaron.
Los catalanes lograban al fin coger una buena racha gracias a una defensa que rondaba lo ilegal y con un parcial de 4-0 se iban a los vestuarios 15-12 con la mitad del objetivo limado a pesar de la grandísima actuación del meta Hombrados durante toda la primera mitad.
Tras el descanso los de Valero Rivera volvían a salir con la mentalización que les hizo recuperar terreno en la primera mitad. A dos goles de su objetivo (18-14) se ponía el Barcelona antes de cumplirse el minuto 10. Pero Portland era el que tenía la llave de decidir si quería hacer historia y de nuevo, de la mano de un esforzado Richardson y con Jakimovich en goleador, conjugaba la ventaja hasta ponerse a un gol (19-18, min. 11).
El Barcelona iba a tirones y un nuevo arranque de garra de los de Rivera les volvía a poner más cerca de la machada (23-19, min. 20).
Pero en esos momentos en los que acariciaban la renta de seis goles, siempre aparecía Hombrados para hacer paradas casi milagrosas. A menos de 3 minutos para el final Nagy, el mejor azulgrana, acercaba más a los suyos al milagro de la remontada (25-20) pero un definitivo gol de Jakimovich desde los siete metros y otro tras robo de Olalla lograban romper una racha de títulos europeos del Barcelona que parecía nunca iba a terminar, ganando la primera Copa de Europa del cualquier equipo navarro. Merecido pero sufrido.
El Barcelona no conseguía coger el ritmo de ataque que le permitiese ir limando la renta de seis goles que traían los de Zupo de Pamplona y la ventaja nunca era superior a un gol a pesar del acierto de O'Callaghan en ataque. Rondando el minuto diez, el Portland se ponía por delante dejando bien claro que iba a vender cara la derrota e instaurando una rutina en la que el Barcelona lo más que lograba era empatar el encuentro. Pero a raíz de una exclusión de Kisselev (min 26) con 11-12 en el marcador las cosas cambiaron.
Los catalanes lograban al fin coger una buena racha gracias a una defensa que rondaba lo ilegal y con un parcial de 4-0 se iban a los vestuarios 15-12 con la mitad del objetivo limado a pesar de la grandísima actuación del meta Hombrados durante toda la primera mitad.
Tras el descanso los de Valero Rivera volvían a salir con la mentalización que les hizo recuperar terreno en la primera mitad. A dos goles de su objetivo (18-14) se ponía el Barcelona antes de cumplirse el minuto 10. Pero Portland era el que tenía la llave de decidir si quería hacer historia y de nuevo, de la mano de un esforzado Richardson y con Jakimovich en goleador, conjugaba la ventaja hasta ponerse a un gol (19-18, min. 11).
El Barcelona iba a tirones y un nuevo arranque de garra de los de Rivera les volvía a poner más cerca de la machada (23-19, min. 20).
Pero en esos momentos en los que acariciaban la renta de seis goles, siempre aparecía Hombrados para hacer paradas casi milagrosas. A menos de 3 minutos para el final Nagy, el mejor azulgrana, acercaba más a los suyos al milagro de la remontada (25-20) pero un definitivo gol de Jakimovich desde los siete metros y otro tras robo de Olalla lograban romper una racha de títulos europeos del Barcelona que parecía nunca iba a terminar, ganando la primera Copa de Europa del cualquier equipo navarro. Merecido pero sufrido.
