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FINAL DE LA COPA DE CAMPEONES

Valencia llora la derrota más triste ante el Bayern, el nuevo campeón de Europa

Se sufrió. Muchísimo. Mendieta anotó un penalti nada más comenzar la primera parte. Effenberg le dio la réplica al inicio de la segunda. Todo fue un tuya y mía. El empate llevó a la prórroga. Se acabó y empezaron los injustos penaltis. Más nervios. Fallo por fallo; acierto por acierto. La copa tenía que haberse partido en dos. Al final, Pellegrino falló el lanzamiento clave del Valencia. Se lo paró Khan en realidad. Adiós. El Bayern es el campeón de Europa. El Valencia, vuelve a casa derrotado.

L. D.- San Siro ha sido una fiesta. Una fiesta de luces, cantos y ánimo. 25.000 españoles y otros 20.000 alemanes han hecho del estadio de la capital de Lombardía un mounstro de voces que acompañaron a los jugadores. Y si no, que lo diga Mendieta. Al marcar el primer gol por el Valencia, hizo estremecer el estadio y toda Europa.

Los primeros 45 minutos estuvieron llenos de velocidad, marca y mucho nervio en ambos equipos. Minuto 2 y el Valencia grita el gol de Mendieta tras lanzar un penal inatrapable para Khan. De ahí en adelante, el equipo ché ha soportado la estremecedora presión roja de los alemanes, que en el minuto 5 se las ingeniaron para fabricar un penalti provocado por Anglomá. Pero allí estaba el “tractor amarillo”, Cañizares, que paró el lanzamiento de Scholl.

Cúper enseguida ordena que la defensa se cierre más y aplique marcación hombre a hombre. Y le ha dado resultado. Esta final, ha sido distinta. Los chicos españoles aprendieron la lección del año pasado y han logrado concentrarse. La voz de la experiencia. ¡Bien Cúper! Un primer tiempo, de miedo. Con un Valencia, que sin jugar “bonito” pero sí aplicado, con sabiduría, ha puesta la mitad de las manos en la Copa.

Sin embargo, el segundo tiempo fue distinto. Esta vez el Bayern no falló en un lanzamiento penalti, después de que un defensa tocara con la mano el balón. Effemberg no falló. De ahí en adelante, el partido fue de ida y vuelta. Los equipos retrasaron sus líneas y se transformaron en sendas murallas infranqueables.

El Valencia tuvo un par de ocasiones en los pies de Zahovic, que estando solo frente a la portería germana hizo lo que no se puede hacer en una final europea: fallar. Cúper gritando de allí para allá, exigiendo concentración y marcaje. Pasado el minuto 20 de la segunda parte, los equipos aplicaron pierna fuerte.

Y así llegaron al final. Empatados a un gol y a la etapa donde no se puede fallar: la prórroga y el gol de oro. Pero tampoco se pudo. Ambos equipos jugaron hasta que se acabó la gasolina y llegaron a la ruleta rusa de los penales.

Y así fue- Tras un fallo alemán y otro valencianista, y tras otro error germano y otro ché, le toca el turno a Pellegrino, se encomienda a su santo de guardia, y el bendito está mirando a otro lado. Total, que Khan, una fotocopia del rubito de Abba, un pedazo de portero por otro lado, se le para el penalti y deja al argentino del Valencia compuesto, sin gol y sin santo. Del triunfo al hierro en un segundo. Se acabó.

El Bayern de Múnich es campeón de Europa. Pero lo mereció tanto como el Valencia. Quien no se merece esto es Héctor Cúper. Ni mucho menos. Otro regreso a casa derrotado y se retira. ¡Qué depresión!

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