L. D. / N.G.M y C.S.-
Parecería un topicazo, pero es así: no pudo ser. Los milagros no existen, aunque sí el "infierno". El Atlético de Madrid no pudo vivir su milagro, pese a que lo rozó. Los de Cantarero ganaron al Getafe a domicilio por 0-1, pero el Tenerife derrotó al Leganés en el estadio de Butarque y los atléticos se vinieron abajo. Se deprimieron. Tenían que marcar seis o siete goles para vencer al Tenerife en el "gol average" y, obviamente, lo que no se había hecho durante la temporada, no se podía llevar a cabo en un cuarto de hora. Al marcharse al vestuario, aún había esperanzas. El partido del Atlético había terminado, pero no el del Tenerife. Un minuto después, adiós
Aleti
... Los rojiblancos tendrán que pasar otro añito en el infierno: el segundo. En esta ocasión será Luis Aragonés el entrenador, quizá el milagro llegue la próxima temporada con la disciplina del técnico madrileño, el más rojiblanco de corazón que tuvo el club del Manzanares.
A Primera división suben el Sevilla, que ya estaba clasificado, junto al Betis y el Tenerife. Los béticos ganaron 0-2 al Jaén. El Tenerife, derrotó al "Lega" en su casa. Los de la ciudad dormitorio madrileña no pudieron salvar al Atlético de Madrid, pese a que era la primera vez que el Manzanares pasaba por el Lago Ness . El Tenerife hizo su gol, cumplió con su trabajo, y dejó al Aleti compuesto y sin Primera. Jesús Gil confesaba, minutos después del partido, que hay que resignarse y padecer otro año más ahí abajo. La afición, la mejor --igual se nota mucho el alma colchonera de los cronistas--, llora la derrota, lamenta la malísima primera parte de la temporada, y lame sus heridas de guerra, que ya son tantas que ni siquiera duelen. El histórico sufridor de España, el Atlético de Madrid, seguirá sufriendo por los siglos de los siglos. Hay cosas que nunca pueden cambiar.
Así quedó
La Segunda División más disputada de la historia, y que ha estado marcada por el escándalo de los pasaportes falsos, se decidió en el último suspiro y en apenas seis kilómetros, los que separan los estadios del Getafe y el Leganés, que dictaron la sentencia definitiva.
Al Betis, al Tenerife y al Atlético de Madrid no les bastaron 41 jornadas de Liga para garantizar su futuro en la elite la próxima temporada y mantuvieron la agonía hasta el límite del infarto.
Los transistores fueron los protagonistas absolutos de una jornada en la que las alegrías y decepciones se repartieron en unos minutos que parecieron infinitos. El Betis era el que mejor lo tenía y no dejó que el suspense se convirtiera en protagonista. Sólo se llevaban tres minutos de partido cuando el argentino Gastón Casas lograba marcar el 0-1 en el estadio de La Victoria de Jaén y dejaba al Tenerife y al Atlético peleando por un billete que no admitía dos propietarios.
Betis y Tenerife acompañarán en Primera División al Sevilla que ya había dejado sellada su suerte con tres jornadas de antelación y se proclamó campeón de la categoría con el mayor número de victorias (23)de su historia.
Los sevillistas recuperan un puesto con los mejores, tan sólo un año después de haberlo abandonado, y reeditarán sus "fraternales derbis" en Primera con sus vecinos del Betis con quien ha compartido el viaje del ascenso por primera vez en la trayectoria de ambos conjuntos.
El descenso también buscaba un cuarto inquilino tras los ya consumados de Lleida, Getafe y Universidad de Las Palmas. Elche y Compostela se lo jugaban a una carta en Alicante y el empate (2-2), logrado en el último cuarto de hora del partido, situó al equipo gallego en Segunda B.
A Primera división suben el Sevilla, que ya estaba clasificado, junto al Betis y el Tenerife. Los béticos ganaron 0-2 al Jaén. El Tenerife, derrotó al "Lega" en su casa. Los de la ciudad dormitorio madrileña no pudieron salvar al Atlético de Madrid, pese a que era la primera vez que el Manzanares pasaba por el Lago Ness . El Tenerife hizo su gol, cumplió con su trabajo, y dejó al Aleti compuesto y sin Primera. Jesús Gil confesaba, minutos después del partido, que hay que resignarse y padecer otro año más ahí abajo. La afición, la mejor --igual se nota mucho el alma colchonera de los cronistas--, llora la derrota, lamenta la malísima primera parte de la temporada, y lame sus heridas de guerra, que ya son tantas que ni siquiera duelen. El histórico sufridor de España, el Atlético de Madrid, seguirá sufriendo por los siglos de los siglos. Hay cosas que nunca pueden cambiar.
Así quedó
La Segunda División más disputada de la historia, y que ha estado marcada por el escándalo de los pasaportes falsos, se decidió en el último suspiro y en apenas seis kilómetros, los que separan los estadios del Getafe y el Leganés, que dictaron la sentencia definitiva.
Al Betis, al Tenerife y al Atlético de Madrid no les bastaron 41 jornadas de Liga para garantizar su futuro en la elite la próxima temporada y mantuvieron la agonía hasta el límite del infarto.
Los transistores fueron los protagonistas absolutos de una jornada en la que las alegrías y decepciones se repartieron en unos minutos que parecieron infinitos. El Betis era el que mejor lo tenía y no dejó que el suspense se convirtiera en protagonista. Sólo se llevaban tres minutos de partido cuando el argentino Gastón Casas lograba marcar el 0-1 en el estadio de La Victoria de Jaén y dejaba al Tenerife y al Atlético peleando por un billete que no admitía dos propietarios.
Betis y Tenerife acompañarán en Primera División al Sevilla que ya había dejado sellada su suerte con tres jornadas de antelación y se proclamó campeón de la categoría con el mayor número de victorias (23)de su historia.
Los sevillistas recuperan un puesto con los mejores, tan sólo un año después de haberlo abandonado, y reeditarán sus "fraternales derbis" en Primera con sus vecinos del Betis con quien ha compartido el viaje del ascenso por primera vez en la trayectoria de ambos conjuntos.
El descenso también buscaba un cuarto inquilino tras los ya consumados de Lleida, Getafe y Universidad de Las Palmas. Elche y Compostela se lo jugaban a una carta en Alicante y el empate (2-2), logrado en el último cuarto de hora del partido, situó al equipo gallego en Segunda B.
