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MENDIETA SE VA AL LAZIO

El "buque insignia" del Valencia dice adiós

Gaizka Mendieta, el murciélago del escudo del Valencia, según afirmó en su día el ya ex presidente del club Pedro Cortés, jugará los próximos cinco años en Italia, tras protagonizar una de las progresiones más espectaculares que se recuerdan en el fútbol español.

L. D. / EFE.- Después de más de dos meses de incertidumbre sobre el futuro del jugador vasco, Mendieta recalará en el Lazio de Roma, club con el que se comprometió este miércoles, después de que un día antes el club italiano y el Valencia acordasen su traspaso por 7.800 millones de pesetas.

Mendieta nació en Bilbao hace 27 años y se inició tarde en el fútbol tras una etapa de dedicación al atletismo. Tras una corta etapa en el Castellón, al que el club de Mestalla pagó treinta millones de pesetas, llegó al Valencia en la temporada 1992-93. Aunque sus primeros pasos en el club valenciano los dio en el equipo filial, en aquella misma campaña ya dispuso de sus primeros minutos con el primer equipo.

Gaizka Mendieta debutó en el Valencia el 13 de junio de 1993 en el partido de liga entre el Cádiz y el Valencia, que venció su equipo por 0-2 en el estadio Ramón de Carranza, con Guus Hiddink como entrenador de los valencianistas.

Sin embargo, el camino hasta llegar a la elite del fútbol mundial no fue fácil para un jugador al que hasta hace poco más de tres años siempre se le reconocía por su trabajo, entrega y constancia pero sin que estas virtudes estuvieran acompañadas de los detalles de calidad y brillantez que hoy en día ha convertido en habituales.

Quizá fueron dos los motivos que retrasaron la aparición del verdadero Mendieta. El primero, la falta de continuidad en el equipo en sus primeros años en Primera División, y el segundo la persistencia de algunos entrenadores de ubicarlo como lateral derecho.

Su explosión de calidad definitiva llegó durante la temporada 1997-98, ya que a pesar de que antes de esta campaña el jugador fue internacional sub'21, nada podía dar a entender que aquel Mendieta podría llegar a "obligar" a un club a desembolsar 8.000 millones de pesetas por él.

Un hombre clave en la metamorfosis de Mendieta fue el italiano Claudio Ranieri, quien sacó al jugador del ostracismo al que el argentino Jorge Valdano, entre otros técnicos, había sometido al jugador. De hecho, el actual director deportivo del Real Madrid llegó a dar el consentimiento a su traspaso en el verano de 1997.

Así, el jugador estuvo prácticamente traspasado a la Real Sociedad tras finalizar la temporada 1996-97, pero sólo la falta de acuerdo entre el jugador y el club vasco impidió que el futbolista se moviera de Valencia. El pase se cifró en 250 millones de pesetas pese a que la cláusula de rescisión de contrato ascendía a 1.000 millones de pesetas.

Sin embargo, Ranieri, sustituto del Valdano en el banquillo valencianista, fue el encargado de rescatar al futbolista de la defensa para ubicarlo en el centro del campo y darle la continuidad necesaria que elevó su confianza hasta convertirse en uno de los mejores centrocampistas de Europa.

Goles de bella factura y su especialización en los lanzamientos de penalti también aparecieron en su repertorio y ayudaron a proyectar su figura a nivel internacional. El reconocimiento oficial definitivo le llegó tras la temporada 1999-00, después de que la UEFA le eligiese mejor centrocampista de la Liga de Campeones.

Una Copa del Rey y una Supercopa de España son los éxitos más relevantes del jugador en el Valencia, y pese a la importancia de llegar dos años consecutivo la final de la Liga de Campeones, el hecho de perder ambas, tal vez, mermó el ánimo del jugador.

El futbolista vasco ya tuvo la oportunidad de recalar en el fútbol italiano cuando dos equipos de segundo orden de aquel país mantuvieron negociaciones con el jugador para hacerse con sus servicios a mediados de los noventa. La pasada temporada, el Roma de Fabio Capello tanteó su fichaje, pero el jugador también dijo no.

El primer intento del Real Madrid por fichar al jugador se produjo tras la final de la Copa del Rey de 1999. La gran temporada que cuajó el jugador y la belleza del gol marcado al Atlético de Madrid en aquel encuentro en Sevilla destaparon el interés madridista.

En aquella ocasión, la situación se resolvió con una primera negativa al club madridista y una renovación de contrato por ocho temporadas y con el aumento de su cláusula de rescisión a 10.000 millones, lo que supuestamente, le ligaba de por vida al club valenciano.

Además, el protagonismo adquirido por el jugador en los últimos años propició que Pedro Cortés, presidente del Valencia, calificase al jugador de "estandarte", "el último Mohicano" o el ya referido "murciélago del escudo", entre otros apelativos.

La situación que vive en estos momentos el jugador dista mucho de la de hace un año. En la concentración de pretemporada en Salzburgo, ante el interés de Roma y Real Madrid por contratarle, el jugador descartó cualquier posibilidad. "Es muy difícil que yo salga de Valencia. Sólo saldría por algún tema muy puntual", dijo entonces.


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