L. D. / EP.-
Con una marca de 17,92 metros, Edwards, superó en la final al sueco Christian Olsson (17,47 metros) y al ruso Igor Spasovkhodskiy (17,44 metros) y recuperó una corona que por derecho le correspondía al plusmarquista mundial. No lo tuvo fácil Edwards ante el joven Olsson y el ruso Spasovkhodskiv, que con tres saltos por encima de su plusmarca personal (16,86 metros) realizó un concurso muy regular, y que dejaron fuera del podio al cubano Yoel García (17,40), plata en Sydney.
El británico necesitó en su tercer intento volar hasta 17,92 metros, la mejor marca de la temporada, para hacerse con el oro y el mando de la prueba. Tras un discreto inicio con 16,84 metros un polémico nulo en el segundo en el que fue más allá de los 18 metros, Edwards vio como se rompía su mala suerte en las finales, a pesar de que acabó el concurso lesionado y prácticamente incapacitado para saltar en su última tentativa con la medalla ya en el bolsillo.
No fue un concurso de la brillantez del de Goteborg'95, donde Edwards batió el récord del Mundo con 18,29 metros y se dio a conocer después de haber estado apartado de la máxima competición debido a sus exigencias con la religión, pero el británico, campeón olímpico el año pasado en Sydney, volvió a imponer su jerarquía en el triple, tras sus fracasos en Atenas (2º) y Sevilla (3).
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El británico necesitó en su tercer intento volar hasta 17,92 metros, la mejor marca de la temporada, para hacerse con el oro y el mando de la prueba. Tras un discreto inicio con 16,84 metros un polémico nulo en el segundo en el que fue más allá de los 18 metros, Edwards vio como se rompía su mala suerte en las finales, a pesar de que acabó el concurso lesionado y prácticamente incapacitado para saltar en su última tentativa con la medalla ya en el bolsillo.
No fue un concurso de la brillantez del de Goteborg'95, donde Edwards batió el récord del Mundo con 18,29 metros y se dio a conocer después de haber estado apartado de la máxima competición debido a sus exigencias con la religión, pero el británico, campeón olímpico el año pasado en Sydney, volvió a imponer su jerarquía en el triple, tras sus fracasos en Atenas (2º) y Sevilla (3).
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