(Libertad Digital)
Lo peor de perder no es perder, si no la cara de tonto que se te queda después. Y más si encima sabes que eras muy superior a tu contrario. Una vez más, España ha visto truncado su sueño de tocar un metal en el Mundial de Indianápolis 2002 al caer derrotada ante Alemania por 70-62. El desacierto en los lanzamientos libres en los últimos instantes -y otros muchos errores anteriores- terminaron por dar el tiro de gracia a los de Javier Imbroda en este torneo.
Con la presencia en la lucha por las medallas en el Mundial como premio el brazo se le encogió a los jugadores, en especial a los españoles que volvieron a caer en los mismos errores en ataque de los dos primeros cuartos. Sólo Navarro fue capaz de anotar en tiros de campo en el último cuarto y eso lo aprovechó Alemania, que con un 14-3 se puso cinco puntos arriba (60-55) a falta de cuatro minutos para el final.
Cuando más lo necesitaba a España se le acabaron las ideas para anotar, sin encontrar una salida ni en los tiros libres. Además, una estraña decisión de Imbroda, que dejó en el banco a Marco y decidió que fuera un inédito Calderón el que sustituyera a Nacho Rodríguez propició el despegue de Alemania. España hizo un último esfuerzo (62-61), pero el desacierto desde los libres, con cinco errores, terminó por condenar a los nuestros que dijeron adiós al Mundial, con su segunda derrota en siete partidos.
Con la presencia en la lucha por las medallas en el Mundial como premio el brazo se le encogió a los jugadores, en especial a los españoles que volvieron a caer en los mismos errores en ataque de los dos primeros cuartos. Sólo Navarro fue capaz de anotar en tiros de campo en el último cuarto y eso lo aprovechó Alemania, que con un 14-3 se puso cinco puntos arriba (60-55) a falta de cuatro minutos para el final.
Cuando más lo necesitaba a España se le acabaron las ideas para anotar, sin encontrar una salida ni en los tiros libres. Además, una estraña decisión de Imbroda, que dejó en el banco a Marco y decidió que fuera un inédito Calderón el que sustituyera a Nacho Rodríguez propició el despegue de Alemania. España hizo un último esfuerzo (62-61), pero el desacierto desde los libres, con cinco errores, terminó por condenar a los nuestros que dijeron adiós al Mundial, con su segunda derrota en siete partidos.
