L D (EFE)
Heras jugó sus bazas en el único sitio donde podía compensar su desventaja en la general, y con un ataque similar al que realizó en La Pandera, destrozó a todos sus rivales, desbancando del jersey oro a Óscar Sevilla (Kelme), que cedía 2:50 y superando también a su compañero y segundo de la general Aitor González, quien se dejó en las tremendas rampas del Angliru 2:16. El bejarano, de 28 años, sacudía la etapa y la Vuelta a falta de 6 kilómetros para la cima, en medio de un feroz aguacero y unas pendientes de espanto. Heras salió como su compañero Armstrong en el Tour; es decir, como un cohete, sin mirar atrás y el poderío de las grandes estrellas. A partir de ahí todo fue ir sumando tiempo ante la impotencia de los rivales, asombrados ante semejante hachazo. Beloki (ONCE), segundo a 1:35, mantuvo el tipo mientras perdía el rastro de Heras y padecía en solitario entre la niebla. Por detrás los ilustres también sufrían lo que no está en los escritos para salvar alguna opción de futuro, porque el presente se esfumaba. Aitor González dejó pronto a Sevilla, el italiano Francesco Casagrande, tercero a 1:41, aparecía en la persecución e Iban Mayo, en otra gran actuación, iba de menos a más hasta lograr la cuarta plaza a 1:54.
El momento clave dejó un debate abierto. El director del Kelme, Vicente Belda, no encontraba explicación al ataque de Aitor González a 7 kilómetros de meta con Sevilla en apuros. Fue la espoleta que lanzó a Heras y que tal vez, arruinó un proyecto que pintaba muy bonito para el equipo alicantino cuando jugaba con dos opciones claras de triunfo final. Beloki, en río revuelto, salió ganando. Es cuarto en la general y con mucho que decir porque va a más. La agonía se juntó con el dolor en medio del chaparrón. El ascenso al Angliru puso a prueba la condición humana de los corredores, quienes se retorcían haciendo eses en las rampas de hasta el 23,6 por ciento. Hasta Heras, el mejor escalador, sufrió como nunca cuando afrontaba en medio de la riada La Cueña de les Cabres, un lugar de auténtica pesadilla. El tiempo invertido por Heras en cubrir los 176 kilómetros de la decimoquinta etapa entre Gijón y el Alto del Angliru fue de cinco horas, un minuto y un segundo. De la cima por excelencia de la Vuelta salió reforzado en su candidatura con un golpe importante, que no definitivo. Aitor le sigue el rastro a 35 segundos y Sevilla, el gran derrotado, es tercero a 1:08.
Tres corredores españoles, Iker Flores (Euskaltel), Juan Antonio Flecha (iBanesto.com) y Óscar Pereiro (Phonak), fueron los encargados de escribir la historia menor de los primeros puertos. Saltaron de un grupo de 24 en el kilómetro 33 y lanzaron la carrera con todo un mundo por delante. Una caída pasado el Marabio descartó a Flores y éste no tuvo más remedio que apuntarse al grupo perseguidor. Kelme empezó a avisar en el duro ascenso a Tenebredo. Sus hombres estiraban el grupo y solo el Saeco de Gilberto Simoni pasaba a echar una mano. Entre los dos equipos mantuvieron a raya la escapada ante la inminencia del Cordal, último dolor de la jornada antes del martirio definitivo. En las primeras rampas del Angliru Aitor Osa (Ibanesto.com), probó suerte, pero por detrás funcionaba la maquinaria del Kelme, con Tauler y Carlos García Quesada tensando la cuerda. Cuando a estos se les acabó la energía, llegó el momento crucial del ataque de Aitor. Quedaron al descubierto las debilidades de su líder y ahí empezó la refriega en una jornada inolvidable. El resto del escenario lo llenó Heras con su grandeza, hasta conquistar su segunda etapa de montaña en la presente edición.
La Vuelta disfruta este lunes de la segunda jornada de descanso después del tremendo esfuerzo del Angliru. A partir del martes, con la decimosexta etapa entre Avilés y León, la carrera entra en su recta final, aún con jornadas que pueden ser decisivas.
El momento clave dejó un debate abierto. El director del Kelme, Vicente Belda, no encontraba explicación al ataque de Aitor González a 7 kilómetros de meta con Sevilla en apuros. Fue la espoleta que lanzó a Heras y que tal vez, arruinó un proyecto que pintaba muy bonito para el equipo alicantino cuando jugaba con dos opciones claras de triunfo final. Beloki, en río revuelto, salió ganando. Es cuarto en la general y con mucho que decir porque va a más. La agonía se juntó con el dolor en medio del chaparrón. El ascenso al Angliru puso a prueba la condición humana de los corredores, quienes se retorcían haciendo eses en las rampas de hasta el 23,6 por ciento. Hasta Heras, el mejor escalador, sufrió como nunca cuando afrontaba en medio de la riada La Cueña de les Cabres, un lugar de auténtica pesadilla. El tiempo invertido por Heras en cubrir los 176 kilómetros de la decimoquinta etapa entre Gijón y el Alto del Angliru fue de cinco horas, un minuto y un segundo. De la cima por excelencia de la Vuelta salió reforzado en su candidatura con un golpe importante, que no definitivo. Aitor le sigue el rastro a 35 segundos y Sevilla, el gran derrotado, es tercero a 1:08.
Tres corredores españoles, Iker Flores (Euskaltel), Juan Antonio Flecha (iBanesto.com) y Óscar Pereiro (Phonak), fueron los encargados de escribir la historia menor de los primeros puertos. Saltaron de un grupo de 24 en el kilómetro 33 y lanzaron la carrera con todo un mundo por delante. Una caída pasado el Marabio descartó a Flores y éste no tuvo más remedio que apuntarse al grupo perseguidor. Kelme empezó a avisar en el duro ascenso a Tenebredo. Sus hombres estiraban el grupo y solo el Saeco de Gilberto Simoni pasaba a echar una mano. Entre los dos equipos mantuvieron a raya la escapada ante la inminencia del Cordal, último dolor de la jornada antes del martirio definitivo. En las primeras rampas del Angliru Aitor Osa (Ibanesto.com), probó suerte, pero por detrás funcionaba la maquinaria del Kelme, con Tauler y Carlos García Quesada tensando la cuerda. Cuando a estos se les acabó la energía, llegó el momento crucial del ataque de Aitor. Quedaron al descubierto las debilidades de su líder y ahí empezó la refriega en una jornada inolvidable. El resto del escenario lo llenó Heras con su grandeza, hasta conquistar su segunda etapa de montaña en la presente edición.
La Vuelta disfruta este lunes de la segunda jornada de descanso después del tremendo esfuerzo del Angliru. A partir del martes, con la decimosexta etapa entre Avilés y León, la carrera entra en su recta final, aún con jornadas que pueden ser decisivas.
