L D (EFE)
Montoya recibió la bendición católica poco antes de las 21.00 hora local (4.00 en España) por parte del sacerdote Juan David Uribe Jaramillo, en la iglesia Santo Toribio de Mogrovejo de la “ciudad amurallada”, la zona más tradicional y románticas de Cartagena. Montoya, de 27 años, lució un traje blanco y sólo fue capaz de vencer el nerviosismo cuando el prelado pronunció la frase “puede besar a la novia”.
Ella, por su parte, había llegado a la iglesia en un coche de los años 30 especialmente decorado para la ocasión, con un adorno floral en la parte posterior y también con un traje blanco que por sencillo no dejó de ser espectacular. A la iglesia asistieron unos cien invitados pero entre ellos no estuvo ningún representante de la Fórmula Uno, ni siquiera el piloto brasileño Rubens Barrichello, de Ferrari, “su mejor amigo” en la máxima categoría del automovilismo mundial.
El corredor de Williams-BMW salió de la sede religiosa tomando de la mano a su flamante esposa y acompañado de su padre, Pablo, así como de seis pajes, para desfilar hasta el Hotel Santa Clara, un antiguo convento de monjas, escenario de la recepción. En medio de los aplausos y los vítores de un puñado de curiosos que se agolparon a lado y lado de la zona amurallada, a través del camino iluminado por antorchas, el desfile estuvo acompañado también por un solo de violín en el que se escucharon piezas de Beethoven, Mozart y Vivaldi. La fiesta en el Santa Clara tendrá la presencia de al menos 400 personas, entre ellas su representante, John Jacob, y hasta último momento se aguardaba el arribo de Frank Williams, el dueño de la poderosa escudería que lleva su apellido.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, uno de los invitados, se excusó de asistir pero desde la vecina ciudad de Santa Marta llamó por teléfono a Montoya y le deseó “toda la suerte del mundo”, mientras dirigía el noveno consejo de seguridad de su Gobierno. La fiesta estará amenizada por conocidas orquestas nacionales y tendrá una variedad gastronómica digna de los más exigentes apetitos, bajo un estricto operativo de seguridad a cargo de la Policía de Cartagena. El famoso deportista colombiano y su esposa, una estudiante de Derecho en España, vivirán en un exclusivo sector de Miami, ya que eligieron un lujoso apartamento dotado de una tecnología que tiene poco que envidiarle a la de la Fórmula 1.
Ella, por su parte, había llegado a la iglesia en un coche de los años 30 especialmente decorado para la ocasión, con un adorno floral en la parte posterior y también con un traje blanco que por sencillo no dejó de ser espectacular. A la iglesia asistieron unos cien invitados pero entre ellos no estuvo ningún representante de la Fórmula Uno, ni siquiera el piloto brasileño Rubens Barrichello, de Ferrari, “su mejor amigo” en la máxima categoría del automovilismo mundial.
El corredor de Williams-BMW salió de la sede religiosa tomando de la mano a su flamante esposa y acompañado de su padre, Pablo, así como de seis pajes, para desfilar hasta el Hotel Santa Clara, un antiguo convento de monjas, escenario de la recepción. En medio de los aplausos y los vítores de un puñado de curiosos que se agolparon a lado y lado de la zona amurallada, a través del camino iluminado por antorchas, el desfile estuvo acompañado también por un solo de violín en el que se escucharon piezas de Beethoven, Mozart y Vivaldi. La fiesta en el Santa Clara tendrá la presencia de al menos 400 personas, entre ellas su representante, John Jacob, y hasta último momento se aguardaba el arribo de Frank Williams, el dueño de la poderosa escudería que lleva su apellido.
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, uno de los invitados, se excusó de asistir pero desde la vecina ciudad de Santa Marta llamó por teléfono a Montoya y le deseó “toda la suerte del mundo”, mientras dirigía el noveno consejo de seguridad de su Gobierno. La fiesta estará amenizada por conocidas orquestas nacionales y tendrá una variedad gastronómica digna de los más exigentes apetitos, bajo un estricto operativo de seguridad a cargo de la Policía de Cartagena. El famoso deportista colombiano y su esposa, una estudiante de Derecho en España, vivirán en un exclusivo sector de Miami, ya que eligieron un lujoso apartamento dotado de una tecnología que tiene poco que envidiarle a la de la Fórmula 1.
