L D (EFE)
En concreto, Filipescu ha sido sancionado con dos partidos por rozar con un manotazo el codo de un linier y con otros cuatro por una presunta agresión al jugador recreativista Raúl Molina. Filipescu mantiene que no existió tal agresión, aunque sí provocación previa por parte del rival y que a Turienzo Álvarez, que perjudicó claramente al Betis en aquel choque, le habrían de imponer un correctivo. "Debería tener también un castigo como los jugadores, ya fuera dos, tres o cuatro partidos, porque cuando se estropea un partido y el árbitro influye en el resultado también debería pagar", añade.
"Yo le pido a los árbitros que juzguen un poco mejor, porque estoy pagando con seis partidos el haber cometido, vamos a decir, un error mío, porque no tuve que empujarlo, pero el árbitro también ha cometido errores y no los ha pagado con nada, sino que sigue arbitrando y yo estoy en mi casa. Por qué todos los demás pagamos cuando cometemos errores y los árbitros no", se preguntaba el futbolista.
En este sentido, Filipescu ha insistido en que no golpeó a Raúl Molina, pese a que ninguna cámara de las que se hallaban en el campo registró lo sucedido. "Nos hemos empujado los dos y él ha caído, pero creo que en un juicio normal no me habrían condenado, por falta de pruebas. No le pegué un puñetazo ni nada, sólo le toqué el brazo", dice el centrocampista rumano para añadir, con buen humor, que el onubense ni se cayó ni se tiró, sino que "se cayó tirándose".
"Yo le pido a los árbitros que juzguen un poco mejor, porque estoy pagando con seis partidos el haber cometido, vamos a decir, un error mío, porque no tuve que empujarlo, pero el árbitro también ha cometido errores y no los ha pagado con nada, sino que sigue arbitrando y yo estoy en mi casa. Por qué todos los demás pagamos cuando cometemos errores y los árbitros no", se preguntaba el futbolista.
En este sentido, Filipescu ha insistido en que no golpeó a Raúl Molina, pese a que ninguna cámara de las que se hallaban en el campo registró lo sucedido. "Nos hemos empujado los dos y él ha caído, pero creo que en un juicio normal no me habrían condenado, por falta de pruebas. No le pegué un puñetazo ni nada, sólo le toqué el brazo", dice el centrocampista rumano para añadir, con buen humor, que el onubense ni se cayó ni se tiró, sino que "se cayó tirándose".
