L D (EFE) El Valladolid fue el que llevó el mando del partido en los primeros minutos, en un ataque apoyado en sus laterales Eric Gull (12 goles en total) y Alen Muratovic, y una defensa cuyo eje central formado por Rubén Garabaya y Asier Antonio interceptaba las jugadas de Laszlo Nagy y Jerome Fernández cada vez que éstos buscaban puerta o el pase interior hacia Dragan Skrbic. Así, no era de extrañar que el equipo de Pastor superara por cuatro goles al Barça (7-3) en el minuto 10 de partido. También el guardameta José Manuel Sierra jugó un factor importante en estos minutos, en los que la ventaja vallisoletana llegó a ser de cinco goles (9-4, minuto 12).
El técnico barcelonista Xesco Espar cambió a sus cañoneros, dando entrada a Lars Jeppesen y a Salva Puig. Y le salió bien, puesto que un gol de Jeppesen y otro de Igor Vori desde seis metros acercaron a su equipo a un único tanto (9-8, minuto 16). Gull acabó con la sequía goleadora del Valladolid, a quien le costaba cada vez más superar la barrera defensiva del actual líder de la ASOBAL, sobre todo por la ausencia de Chema Rodríguez, marcado en este tramo de forma individual y por todo el campo por Fernando Hernández. Pero el Barça, en inferioridad, volvió a pasar apuros. No había huecos y Espar tuvo que pedir tiempo muerto en vistas de que iba a perder una posesión por juego pasivo (11-8, minuto 20).
El larguero, los postes y las crucetas fueron un calvario para el equipo de Pastor en los instantes posteriores. Gull y Garabaya se estrellaron con ellos pero aún así la diferencia siguió oscilante entre uno y tres goles a favor del vigente campeón de Copa. Dos nuevas exclusiones hicieron a los azulgrana jugar en inferioridad durante cuatro minutos de los cinco que restaban hasta el descanso. No lo aprovechó el Valladolid, que incluso vio su ventaja de cuatro reducida a dos a falta de 33 segundos para el término del primer acto (15-13). El Valladolid siguió por delante en los diez primeros minutos de la reanudación, merced a los tantos de Gull. Pero el Barça apretaba por momentos y de la mano de Iker Romero rebajó a uno (19-18, minuto 40). Las exclusiones favorecían ahora al Barcelona, a quien le fueron entrando prisas por coger el mando del partido.
Los pucelanos no sólo resistieron sino que volvieron a ampliar su ventaja de nuevo a tres (22-19, minuto 45). Gull seguía bastándose solo para mantener al Valladolid cerca de la final. Su décimo gol, a falta aún de doce minutos, supuso el 24-21. Pero fueron otros dos zurdos, Nagy y Víctor Tomás, los que se encargaron de dar vida a la semifinal, empatando el partido a 24 (minuto 50). Providencial fue Chema en un contragolpe como Sierra en la acción defensiva posterior y Garabaya en la jugada inmediata. El Valladolid pasó de nuevo a controlar por dos (28-26, m.55). El Barcelona presionaba ahora con Tomás y Juanín García en posiciones de avanzados y el Valladolid hacía circular el balón hasta encontrar posiciones claras de disparo. Miguel Ángel Velasco marcó un gol vital (30-28), Chema recuperó un nuevo alón y Gull, el mejor del partido, marcó el definitivo.
El Ciudad Real, flamante campeón de Europa, jugará la final de la Copa del Rey, tras imponerse a un CAI Aragón que realizó un gran derroche durante 45 minutos pero que se vino abajo en el último y decisivo cuarto de hora mientras la mayor profundidad de banquillo en el cuadro manchego ayudó a que sus jugadores llegaran más 'descansados' a esa recta final.
El CAI comenzó sorprendiendo, pero el Ciudad Real no tenía prisa. Se limitaba a no mantenerse muy despegado de los aragoneses, encargándose de ello Olafur Stefansson, principalmente, y Siarhei Rutenka. Con dos goles a su favor se fue el CAI al descanso (18-20), permitiéndose soñar con su presencia en la final. Los minutos seguían pasando y el CAI continuaba con serias opciones de clasificación. Pero Rolando Uríos iba ganando terreno entre la defensa aragonesa y mandó tres balones al fondo de la red que colocaron el empate (26-26, minuto 42). Los de Talant Dujshebaev todavía tardarían un poco más en hacerse con el control ya que el CAI se resistía y mantenía la iniciativa. No lo logró el Ciudad Real hasta el minuto 49, con un lanzamiento de nueve metros de Alberto Entrerríos que supuso el 30-29.
Ahí se acabó el partido. La primera ventaja del Ciudad Real en todo el partido sería la definitiva. Tres paradas consecutivas de Arpad Sterbik y tres goles más de Entrerríos en transiciones manchegas provocaron que en un soplo el marcador se pusiera en 33-29. Los manchegos defendían con mayor intensidad, los aragoneses expiraban sus últimas fuerzas y el reloj corría. El Ciudad Real movía de nuevo el balón con calma, esperando que pasara el tiempo manteniendo la posesión y buscando a Uríos, que si ya antes había ganado el pivote, ahora sin el marcaje de Andersson, expulsado por tres exclusiones, fue sumando más goles.
