
Si en la tercera jornada hacíamos hincapié en la "suerte" del combinado sueco, ahora hay que quitarse el sombrero al ver cómo Gustafson y Nordqvist se han sobrepuesto a la campaña de acoso y derribo que le han lanzado hasta cuatro equipos.
Entre ellos estaba el inglés, compuesto por Laura Davies y Melissa Reid, que comenzó apretando el día, con cinco birdies en los cinco primeros hoyos, colocándose a un solo golpe de las suecas, mientras que el equipo de Gales lograba guarismos similares y las alemanas, como es de rigor, iban despacio pero sin pausa, pasito a pasito, pero con una seguridad aplastante.
Las españolas Azahara Muñoz y María Hernández no arrancaban, dejando pasar la oportunidad de birdie en el hoyo 2 -par cinco-, aunque despertaban de su pequeño letargo en los dos pares tres de la primera vuelta, los hoyos 4 y 6.
Pero todo fue un espejismo porque en el 7, Azahara mandó su bola al agua. Aún así su compañera y ella pidieron salvar el par. Pero lo peor estaba por venir. En el hoyo 8 tuvieron que hacer tres putts para acabar cometiendo el primer bogey del día. Para colmo, en el 9, un error de cálculo llevó a nuestras dos jugadoras a un doble bogey que terminó por fulminar su sueño.
Con España fuera de la carrera, todo quedó centrado en tres equipos: Suecia, Alemania e Inglaterra. Así se llegó hasta el final, con las germanas e inglesas empatadas en segunda posición, mientras que las suecas finalizaron el torneo con un birdie, en plan campeón.
A pesar de la desdicha en esta última jornada, no podemos pasar por alto que tenemos equipo español para rato. Azahara y María son dos campeonas en ciernes y, en el poco tiempo que llevan como profesionales, han demostrado que pueden competirles de tú a tú a los auténticos dinosaurios del golf femenino mundial como Davies, Gustafson, Reid, Kim, Hull...
