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Stark roba al Madrid y Messi le da el tiro de gracia

La injusta expulsión de Pepe ha marcado un clásico muy bronco en el Bernabéu, donde ha ganado el Barcelona con un doblete de Messi.

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La injusta expulsión de Pepe ha marcado un clásico muy bronco en el Bernabéu, donde ha ganado el Barcelona con un doblete de Messi.
Los jugadores del Barcelona celebran uno de los goles. | EFE

Salvo batacazo muy poco probable el próximo martes en el Camp Nou, el Barcelona estará el 28 de mayo en la final de Wembley tras ganar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu (0-2) gracias a dos tantos de Leo Messi, el segundo de ellos de muy bella factura. Este partido de ida de semifinales de la Champions ha sido el tercero de los cuatro clásicos entre madridistas y azulgrana en poco más de dos semanas y media. El segundo, la final de la Copa del Rey en Mestalla, se resolvió con victoria de los blancos con un gol de Cristiano Ronaldo en la prórroga. Ahora, una semana después, el equipo catalán se ha tomado la venganza para poder aspirar a su cuarta Copa de Europa.

Se preveía un primer asalto de semifinales muy tenso después del cruce de declaraciones que José Mourinho y Pep Guardiola brindaron en la víspera. El Bernabéu estaba de nuevo a rebosar: no podía ser menos en un duelo de máxima rivalidad ante el Barça. Sobre el tapete comparecieron Albiol y Lass Diarra, que entraron en el once madridista ante las bajas del sancionado Carvalho y el lesionado Khedira, respectivamente. En el otro bando, Guardiola tuvo que improvisar una defensa con Mascherano y Piqué en el centro y Puyol por la izquierda, ante la falta de efectivos por esa demarcación –Abidal, Adriano y Maxwell están lesionados–, mientras que Keita entró en el centro del campo como sustituto de Iniesta, el gran ausente.

Los dos equipos saltaron con mucha intensidad al césped del Bernabéu y el guión fue el previsible: mientras el Barça tenía la pelota en su poder y apenas la soltaba, el Madrid trataba de presionar lo más arriba posible y esperar su oportunidad al contragolpe. Pero los azulgrana no querían dar opciones y a los diez minutos ya lanzaron el primer aviso con un disparo de Villa que salió desviado por poco. De nuevo se acercó el Guaje a la portería local, superado el ecuador de la primera parte, y a punto estuvo de hacer el 0-1. Pero, como ocurrió en la segunda mitad de la final de Copa, volvió a aparecer San Iker con una de sus manos milagrosas. No podía ser menos.

No había noticias en ataque del Madrid. El tridente formado Cristiano Ronaldo, Özil y Di María anduvo desaparecido en combate hasta que los blancos, en un último arreón antes del descanso y aprovechando el pequeño bajón físico de los culés, estiraron líneas para empezar a acercarse con cierto peligro a la portería de Valdés. Tras un cabezazo de Pepe que detuvo sin problemas el cancerbero barcelonista, Di María se animó con un par de incursiones por la izquierda, tratando de buscarle las cosquillas a Dani Alves.

El lateral brasileño, que estuvo por debajo de su nivel habitual, contó también con la complicidad de Wolfgang Stark, que tardó una barbaridad en mostrarle la amarilla. El árbitro alemán ya empezaba a hacer de las suyas, aunque lo mejor de su repertorio estaba por llegar. Sí tuvo que poner orden el colegiado en la boca del túnel de vestuarios, nada más señalar el final de la primera parte, al expulsar al portero suplente Pinto por darle un bofetón a Chendo, en una refriega en la que supuestamente también participaron Keita y Arbeloa. Los ánimos estaban muy encendidos en un clásico en el que predominaba la bronca por encima del fútbol.

El Barça salió muy enchufado tras el intermedio y Leo Messi ya avisaba de sus intenciones con un disparo en el área que repelió providencialmente Sergio Ramos. Por entonces ya estaba Adebayor en el campo en sustitución de un Özil que pasó por el césped como alma en pena. Cristiano Ronaldo trató de acomodarse el balón y buscar un disparo imposible en vez de habilitar a Manolito en el otro palo. Una muestra más del egoísmo del portugués, demasiado ansioso por tratar de hacer cosas grandes ante el Barça.

Fue el preludio de las fechorías de Wolfgang Stark, que junto a Messi se iba a convertir en el auténtico protagonista del partido a partir de entonces. Primero le mostró a Sergio Ramos una amarilla discutible que le impedirá jugar el partido de vuelta en el Camp Nou la próxima semana. Pero lo mejor estaba por venir: con media hora por delante, le mostró la roja directa a Pepe sin ton ni son por un plantillazo a Alves que, como mucho, era merecedor de amarilla. Sólo unos segundos después expulsó a Mou por sus reiteradas protestas.

Stark abrió la herida y faltaba que Messi diera el tiro de gracia. Afellay, que había entrado al campo en sustitución de Pedro, se marcó una gran jugada para regalarle el 0-1 al argentino, que batió a Casillas casi en la misma raya de gol. Pero el insaciable Leo quiso más, y diez minutos después, se inventó el segundo gol. ¡Y qué gol! Una gran jugada al marcharse de tres rivales y batir al portero local con un tiro ajustado al palo cambiado.

El Barça se dedicó entonces a llevar el partido a sus intereses, tocando y tocando la pelota sin dar opciones a un rival destrozado moral y físicamente. El árbitro alemán, el mismo que meses atrás se había tragado un claro penalti a favor del Madrid en Lyon, en la ida de los octavos de final, volvió a robar al conjunto blanco. Esta vez en casa, para más inri. Fin de la historia y de la eliminatoria. Así de triste.


Ficha técnica

Real Madrid, 0: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Albiol, Marcelo; Xabi Alonso, Pepe, Lass; Özil (Adebayor, m.46), Di María y Cristiano Ronaldo
FC Barcelona, 2: Valdés; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Puyol; Busquets, Xavi, Keita; Pedro (Afellay, m.71), Messi y Villa (Sergi Roberto, m.90)

Goles: 0-1, m.76: Messi; 0-2, m.86: Messi
Árbitro: Wolfgang Stark (Alemania).
Expulsó a Pinto al final de la primera parte. También a Pepe (m.61) y al técnico del Real Madrid, José Mourinho (m.63). Mostró tarjeta amarilla a Arbeloa (m.40), Sergio Ramos (m.53) y Adebayor (m.82), del Real Madrid; y a Dani Alves (m.44) y Mascherano (m.56), del Barcelona.
Incidencias: Partido de ida de semifinales de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 80.000 espectadores, entre ellos unos 3.000 seguidores del Barcelona

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