
El actual formato del Mundial Match Play no atrae a nadie y la prueba evidente es la afluencia de público: apenas 1.500 personas para contemplar la disputa de un torneo de este calibre. Pese a la impresionante cultura de golf y a la repercusión mediática en Málaga, la gente le ha dado la espalda a la competición. Y eso que aquí se reunían cuatro de los cinco primeros del ránking mundial –Lee Westwood, Martin Kaymer, Luke Donald y Graeme McDowell–, además de los dos mejores representantes españoles, Álvaro Quiros y Miguel Ángel Jimenez.
Todo ello sin tener en cuenta los precios. Aunque aquí se encontrasen los mejores del mundo, pagar la friolera de 30 euros al día por ver sólo dos partidos resulta exorbitante.
¡Cómo no vamos a acordarnos del formato tradicional del Volvo Masters! La diferencia es palmaria. Y más en un campazo como éste, el de Finca Cortesín, y con una nómina de jugadores realmente excepcional. Tal vez tanto la organización del torneo como Volvo deberían plantearse cambiar de nuevo el formato y volver al anterior, que tantos éxitos les han dado.
El sistema actual puede resultar atractivo para la televisión, pero es innegable que no lo es para el público en general. Sin los aficionados, el espectáculo pierde prácticamente toda su esencia.
