Menú

Copa del Rey

Épica baskonista en Valencia: remonta al Madrid y se lleva la Copa del Rey con un gran Howard

El conjunto vitoriano asalta el Roig Arena batiendo a los blancos (89-100). Luwawu-Cabarrot lideró con 28 puntos la gesta de los de Paolo Galbiati.

El conjunto vitoriano asalta el Roig Arena batiendo a los blancos (89-100). Luwawu-Cabarrot lideró con 28 puntos la gesta de los de Paolo Galbiati.
Los jugadores del Baskonia celebran la Copa del Rey de baloncesto después de 17 años. | Cordon Press

El ‘tapado’ Kosner Baskonia confirmó su condición de revelación y se proclamó campeón de la Copa del Rey de Baloncesto tras imponerse por 89-100 al Real Madrid Baloncesto en el Roig Arena. Diecisiete años después de su último título copero, el conjunto vitoriano volvió a tocar el cielo en una final inédita que tuvo alternativas constantes, rachas cruzadas y un desenlace en el que la fe baskonista fue decisiva.

El equipo dirigido por Paolo Galbiati resistió durante casi 28 minutos por detrás en el marcador, pero supo esperar su momento ante un rival que llegaba como favorito para la mayoría. El impulso definitivo llegó en el tramo final, cuando, pese a la eliminación por faltas de su líder, el Baskonia firmó un arreón que dejó sin respuesta a un Madrid que había dominado gran parte del encuentro.

Un partido de rachas y carácter

El arranque fue claramente blanco. Con Mario Hezonja y Edy Tavares imponiendo su físico cerca del aro y los triples de Sergio Llull y Facundo Campazzo, el Madrid firmó un 11-0 que obligó a parar el partido. La ventaja llegó a ser de +11 y el ritmo parecía el que convenía a los de blanco.

Sin embargo, el Baskonia reaccionó endureciendo su defensa y encontrando puntos en Timothé Luwawu-Cabarrot, incisivo en penetración y desde el tiro libre, y en Eugene Omoruyi, agresivo en la pintura. El primer cuarto se cerró con empate (26-26), síntoma de que la final iba a ser larga.

En el segundo periodo, el guion volvió a estirarse como un acordeón. El Baskonia incluso se puso por delante (26-30) con un triple de Mamadi Diakite, pero emergió Andrés Feliz para liderar un 14-0 que devolvió el mando al Madrid. Al descanso, el 52-47 reflejaba una primera mitad de golpes alternos y liderazgo mayoritariamente blanco.

Tras el paso por vestuarios, el partido bajó pulsaciones y se cargó de tiros libres. El Madrid volvió a estirarse hasta los ocho puntos y un 2+1 de Usman Garuba permitió a los blancos cerrar el tercer cuarto cinco arriba. Todo quedaba abierto para un desenlace que acabaría siendo baskonista.

En el último parcial, Omoruyi castigó también desde el triple y Luwawu-Cabarrot siguió sosteniendo a los suyos hasta que cometió su quinta falta a 2:37 del final. Se marchaba con 28 puntos, récord anotador del Baskonia en una final copera, superando la marca histórica de Velimir Perasovic en 1994. Parecía un golpe definitivo para los vitorianos, pero ocurrió lo contrario.

Markus Howard, errático hasta entonces, asumió la responsabilidad y, junto a Trent Forrest y Rodions Kurucs, firmó el tramo decisivo. Howard anotó seis puntos clave que llevaron al Baskonia a su máxima renta (86-92) a falta de poco más de un minuto. El intento final de Hezonja por repetir su heroica semifinal se quedó sin premio y el título voló a Vitoria.

Diecisiete años después, séptima Copa

El triunfo supone la séptima Copa del Rey en diez finales para el Baskonia, que no levantaba el trofeo desde 2009 y que no había vuelto a disputar una final desde entonces. Su efectividad en el partido decisivo alcanza el 70%, consolidándolo como cuarto equipo en el palmarés histórico, solo por detrás de Real Madrid Baloncesto, FC Barcelona Baloncesto y Club Joventut Badalona.

El camino en Valencia fue exigente. El Baskonia derrotó a Madrid y Barça en la misma fase final, algo al alcance de muy pocos en más de siete décadas de competición, y confirmó que la Copa mantiene su carácter imprevisible: en los últimos tres años ha tenido tres campeones distintos.

Para Galbiati, que celebró el título el día de su 42º cumpleaños, es su primer trofeo ACB al frente del club. Hasta diez jugadores del plantel se estrenaron en la Copa tocando directamente la gloria, mientras que Kurucs fue el único que ya sabía lo que era ganarla, aunque esta vez con un rol mucho más determinante.

El ‘tapado’ se hizo gigante cuando más contaba. Con carácter, resistencia y una grada entregada, el Baskonia rompió 17 años de espera y recordó que en la Copa del Rey el favoritismo no garantiza nada.

Temas

Servicios

  • Radarbot
  • Curso
  • Inversión
  • Securitas
  • Buena Vida