
La localidad turolense de Calanda se prepara para acoger, el próximo sábado 21 de febrero, la primera velada de Boxing Talents, el nuevo torneo nacional que unirá boxeo Profesional y Amateur Élite en un mismo formato competitivo y que presenta como gran novedad el lanzamiento de una serie documental televisiva que seguirá a los púgiles y sus entrenadores en su día a día.
El embajador de este torneo —que ve la luz con el objetivo de detectar talento emergente, facilitar el salto al profesionalismo y ofrecer una plataforma real de proyección nacional e internacional para los
boxeadores con mayor futuro del país— es Manel Berdonce. El Tigre de Tetuán, todo un veterano de los cuadriláteros, es la cara más reconocible de este nuevo evento, "un proyecto muy bonito que nace a través de cinco amigos".
Así lo explica el propio Berdonce en una entrevista a Libertad Digital realizada en su gimnasio, Berdonce Boxing Studio, situado en el barrio de Las Tablas, al norte de Madrid. El púgil, que cumplirá 57 años el próximo mes de octubre, está en plena forma. Nos recibe con su carisma y simpatía habituales, vestido con un polo y pantalón negros, sus joyas doradas y, cómo no, los tatuajes que recorren su brazo izquierdo y que resumen su carrera y su vida.

Entre ellos, está la figura de su padre, que también fue boxeador. "Mi padre, mi ídolo", reza el lema bajo la imponente figura de su progenitor, mientras enseña su brazo con orgullo a este redactor de LD. "Fight with soul" ("pelea con alma"), es el lema de su gimnasio porque, como nos explica, "yo todo lo que hago es con alma".
Y esa misma alma ha puesto en Boxing Talents, un torneo nacido sin un gran fondo de inversión detrás ni una estructura mastodóntica. Simplemente con el empeño de cinco personas convencidas de que el boxeo español necesitaba algo más que veladas dispersas y carreras individuales.
El torneo pretende dar visibilidad estable a una generación que llena gimnasios pero rara vez encuentra foco mediático. "No son los grandes campeones que estamos acostumbrados a ver. Boxing Talents nace desde la base y va a servir para dar la oportunidad de creer en uno mismo", resume Berdonce, histórico referente del boxeo español y exseleccionador nacional, cuya trayectoria como boxeador olímpico, entrenador y formador garantiza un criterio riguroso, profesional y objetivo en la selección de púgiles de este nuevo evento.
Una idea que nació en un ring
La semilla germinó casi de manera natural. Entre entrenamientos, contactos cruzados y una primera velada en Calanda que superó expectativas, el grupo decidió estructurar algo más grande. Un torneo con identidad propia, cinturón distintivo y relato audiovisual.
"Los gimnasios están llenos, pero hay dos tipos de boxeo: el recreativo y el de competición. El recreativo está muy de moda, ayuda física y psicológicamente… pero competir es otra cosa. Y ahí faltaban oportunidades", explica Berdonce, toda una institución del pugilismo español tanto por su brillante trayectoria como boxeador —campeón del Mundo Hispano y de España, en este caso durante nueve años consecutivos, además de número uno de Europa, entre otros logros—, como por su extensa y exitosa labor como entrenador y seleccionador nacional —miembro del equipo nacional a lo largo de más de 13 años, fue seleccionador principal durante siete—, además de por haber sido galardonado con la Medalla de la Real Orden del Mérito Deportivo, que es la más alta distinción que se otorga al deporte en España.
En definitiva, Boxing Talents no pretende competir con los campeones consolidados, sino crear una pasarela intermedia entre el gimnasio y la élite. Un espacio donde el talento incipiente pueda madurar ante el público. "Vivimos una época bonita del boxeo en España. Hay campeones, pero esto es un complemento. Es una ayuda para quien no es conocido", señala.
El cinturón y las historias que no se ven
Uno de los símbolos del torneo es su cinturón. Se trata de una bella pieza blanca —como símbolo de pureza, nobleza y sacrificio—, diseñada por la marca Custom Fighter en colaboración con Rock & Box, que se inspira en la figura de Rocky Balboa y sirve para rendir homenaje a las leyendas nacionales del boxeo como son los campeones mundiales Kiko Martínez y María Jesús Rosa.
Es este cinturón, en definitiva, la representación tangible de una oportunidad. Pero quizá lo más novedoso sea el formato de serie documental que acompañará a los participantes. "Siempre he tenido curiosidad por saber qué piensa un boxeador antes de subir al ring. ¿Qué pasa una semana antes? ¿Qué siente el que pierde? ¿Qué le dice su madre? ¿Qué le mueve a jugarse la cara por casi nada?", reflexiona el autor de estas líneas a modo de pregunta.

Y Berdonce no duda en recoger el guante, señalando que "Boxing Talents quiere mostrar esa trastienda". La preparación, el sacrificio, las dudas. Humanizar al boxeador. "Todo el mundo ve al boxeador encima del ring. Pero no sabe lo que pasa en su casa, con su familia, con sus miedos. Y eso es interesantísimo", responde. En tiempos de consumo inmediato, la apuesta por el relato profundo no es menor. Es una declaración de intenciones.
"La gente huye del peligro, nosotros vamos hacia él"
Berdonce habla del boxeo como si diseccionara la vida. O quizá sea al revés. "En el boxeo, en el mejor de los casos, te vas a llevar algo. Siempre. Un golpe, un corte... ¿qué pasa si a un torero le dicen que seguro le van a coger? A lo mejor no saldría. Nosotros sabemos que nos van a dar… y vamos hacia ello".
La frase queda suspendida en el aire: "La gente huye del peligro; nosotros vamos hacia él". Para él, ésa es la diferencia entre el que admira y el que idolatra. "Cuando ves a alguien con talento, le admiras. Pero cuando ves a alguien que lucha, que no se rinde, le idolotras. No todo el mundo tiene talento, pero luchar, en cambio, está al alcance de todos".
Ahí conecta inevitablemente con la referencia cultural que sobrevuela cualquier conversación pugilística: Rocky Balboa. "Rocky está en cualquier gimnasio de España. En Aragón, en Galicia, en Madrid... puede salir de aquí un ídolo no solo del boxeo, sino del deporte".
El chico que "lo hacía todo mal"
Para entender la implicación de Berdonce en Boxing Talents hay que retroceder varias décadas. "Yo era pobre", dice sin dramatismo. "Mi sueño era quitar a mi padre de trabajar siete días a la semana. Que mi madre no trabajase tanto. Éramos siete en casa, mis padres y cinco hermanos".

No fue un niño modelo, reconoce; es más, le echaron de varios colegios. Le dijeron muchas veces que no valía para nada. No terminó los estudios y se buscó la vida como pudo. "Todo lo hacía mal. Nadie me decía que hacía algo bien", explica un Manel Berdonce que un buen día, con 16 años, subió a un ring con botas prestadas, un calzón cosido por su madre y una camiseta heredada de su padre. Fue una exhibición, sin resultado oficial. Pero al bajar del cuadrilátero escuchó algo que no había oído nunca: aplausos.
"Fue la primera vez en mi vida que alguien me dijo que había hecho algo bien. Y quise volver a sentirlo". Esa sensación de valía personal fue el ancla. El principio de todo de un adolescente que soñaba con ser futbolista. Del Real Madrid, para más señas.
Triunfar para los demás
El sueño de Berdonce no era la gloria abstracta. Era concreto: "Quería comprar una casa más grande para mis padres. Que cada uno tuviera su habitación. Que mi madre no trabajase tanto".
El boxeo se convirtió en vehículo. Fue campeón, disputó títulos internacionales, recorrió Europa. Pero siempre regresó al barrio. "Cuando no tienes nada y haces algo, puede que consigas algo. Pero si no haces nada, no consigues nada. Esa mentalidad es la que quiero transmitir", dice el Tigre de Tetuán en la entrevista a este periódico.
En su discurso aparece con frecuencia la palabra ‘ilusión’. "Al año nuevo hay que pedirle dos cosas: salud e ilusión. Si tienes salud y no tienes ilusión, estás jodido".
Cabeza, corazón y alma
Boxing Talents quiere aportar precisamente eso, ilusión estructurada. Berdonce ha convertido en mantra una tríada que resume su filosofía: cabeza, corazón y alma. "Cabeza, corazón y cojones, decía el abuelo de Carlos Alcaraz, aunque yo creo que en realidad la frase es mía. Yo digo cabeza, corazón y alma. Hay que tener las tres. Y saber cuándo usar cada una. Porque si cuando toca cabeza usas corazón, estás perdido", sostiene.
Pero por encima de todo sitúa el alma. "Cuando todo falla, el alma no falla. Puedes estar agotado, puedes estar herido. Pero el alma es lo último que se rinde".
Esa idea impregna el nuevo torneo que verá la luz dentro de unos días en el Bajo Aragón. No se trata solo de fabricar campeones, sino de construir personas capaces de sobreponerse a la adversidad. "Puedes perder un combate, pero no ser un perdedor. Yo he perdido unas cuantas veces. Y no soy precisamente un perdedor, sino un ganador", relata.
Con Boxing Talents, el noble arte de las doce cuerdas regresa a Calanda, ocho meses después de la velada La Noche del León que a finales de junio de 2025 sirvió para rendir homenaje a la figura del cineasta Luis Buñuel, el calandino más universal de todos los tiempos. Y a esta localidad turolense está precisamente muy ligado Berdonce, que ha sido embajador del Melocotón Embolsado. "El melocotón de Calanda es constancia día a día y trabajo en equipo, como el boxeo", nos dice antes de regresar a este municipio y de reencontrarse con un buen amigo como es José Alberto Herrero, alcalde de Calanda y gran amante del pugilismo.

"La gente piensa que el éxito y el fracaso están muy lejos. Nada más lejos de la realidad. Están muy cerca porque un solo golpe lo cambia todo". Con esta frase, Berdonce explica que en el boxeo, como en la vida, basta un instante para girar el destino. Boxing Talents quiere situarse en ese punto crítico, donde un joven anónimo puede convertirse en referente.
El boxeo como escuela de vida
Para Berdonce, el boxeo es la metáfora más fiel de la existencia. "En la vida te caes muchas veces. ¿Qué te hace estar aquí? Levantarte", asegura un Tigre de Tetuán que dice que, con el paso de los años, va "perdiendo las rayas".
Habla de incertidumbre. De convivir con la posibilidad constante de que todo se desmorone en un segundo. De gestionar el miedo sin exhibirlo. "El héroe y el cobarde sienten lo mismo, pero la gran diferencia es cómo lo manifiestan el uno y el otro", señala.
Esa gestión emocional es parte del aprendizaje que quiere trasladar a la nueva generación. "No solo es físico. Es mental. Control, autocontrol, toma de decisiones. Eso sirve para la vida", asegura Manel Berdonce, tras emocionarse a la hora de hablar de amigos y referentes como Cayetano Martínez de Irujo, José Legrá y Dum Dum Pacheco, entre otros, y antes de retomar la conversación sobre Boxing Talents.
Más que un torneo
Boxing Talents —un proyecto en el que también están involucrados los promotores pugilísticos Jesús Boulaich, Buli, y David Segovia, además del exsecretario de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), Jesús Díaz Peramos— no nace para ser un espectáculo aislado, sino una estructura continuada. Un escaparate con identidad, cinturón propio y narrativa sólida.
"Nosotros vamos a hacer el ‘cómo’ para sus ‘porqués’", resume Berdonce. Es decir: cada boxeador tiene un motivo —ayudar a su familia, demostrar su valía y escapar del anonimato—. El vehículo lo pone el propio torneo.

Porque, en un país donde el boxeo ha sobrevivido a prejuicios y altibajos, el proyecto pretende consolidar un ecosistema más amplio. Más humano y más cercano. Si logra que un solo joven escuche, como le ocurrió a él con 16 años, que ha hecho algo bien, habrá cumplido su misión.
Porque, al final, el ring no es solo un cuadrado de cuerdas. Es un espejo. Y en ese espejo, quien pelea con cabeza, corazón y alma —aunque pierda— ya habrá ganado algo que ningún cinturón jamás podrá quitarle.

