L D (EFE)
El partido del Centenario comenzó con el infortunio de Luis García, lesionado en el minuto 3, y llegó al descanso con buena parte de la afición local enfadada con un conjunto que estuvo en todo momento a merced de Osasuna. No tuvo suerte el equipo de Luis Aragonés, que desde el minuto 5 se quedó sin su mejor goleador, otro afectado por esa especie de maldición que sacude a todo candidato rojiblanco a internacional con Iñaki Saez. Como le pasó a Fernando Torres, un par de semanas antes, Luis García se lesionó pronto y se perderá su debut con la selección española frente a Ecuador.
Sin Luis García, con el brasileño Emerson y el italiano Demetrio Albertini maniatados en el centro del campo y sorprendido por la presión en campo ajeno del equipo navarro, el Atlético convirtió la euforia de las gradas en enfado, en apenas tres cuartos de hora. No supo cómo llegar a la meta de Sanzol, no elaboró jugada alguna y cerró la primera mitad en desventaja, gracias a un gol de Iván Rosado (m.44), que premió el mejor juego del equipo que dirige el mexicano Javier Aguirre. Marcó Rosado poco antes del descanso, tras recoger un rechace de Juanma a un disparo del italiano Manfredini, pero Osasuna ya había merecido mejor suerte en media docena de ocasiones anteriores.
Tuvo el balón y durante casi una hora no pasó más apuros que un disparo en un lejano golpe franco de Albertini que golpeó en un poste. Sólo la entrada de Carlos Aguilera y José María Movilla, la reordenación más racional del conjunto y el paso atrás que dio Osasuna para resguardar el resultado, propiciaron el dominio del Atlético, que, además, se vio favorecido por la expulsión de Cruchaga (m.70). Con un hombre más, incrementó su acoso y creó más ocasiones de gol, que desperdiciaron Jorge Larena, Javi Moreno y Emerson, pero sin mejorar su juego.
Fue el triste epílogo a un día de celebraciones. Una derrota que complica sus aspiraciones europeas, frente a un equipo que no ganaba desde hacía ocho jornadas y que se llevó el mejor trozo de la tarta, tres puntos que le dan aire frente al descenso.
Athletic de Bilbao – Betis (3-1)
Desde el primer minuto demostró el Athletic que quería encarar el choque como "la final" que le debía cambiar el "chip" de esa temporada, darle un nuevo objetivo y procurarle miras más altas. Fundamentalmente fue Etxeberria el que le buscó "las cosquillas" a la defensa de un Betis que, no obstante, también buscaba la meta rival y demostraba quería los puntos. Tanto que hasta se adelantó en el marcador. Lo hizo con un precioso tanto de Fernando, de cabeza, a saque de esquina y rematando un balón que le puso en la testa Joaquín.
Pero el Athletic dejó pronto claro que no quería dejar escapar la oportunidad y remontó en doce minutos, entre el 36 y el 46+, el gol visitante del minuto 26. Primero Joseba Etxeberria remató casi en la línea de gol una cesión de Urzaiz tras saque de córner a cargo de Javi González. Después el ariete navarro respondió como se merecía, un espléndido cabezazo, a un medido centro de Yeste desde la derecha y con la izquierda. Y, finalmente Ezquerro aprovechó un "regalo" de Prats, que no supo atajar un inocente disparo de Yeste y lo dejó a los pies del de Calahorra. Con el que sería resultado final acabó una primera parte entretenida y con muchas ocasiones de gol.
La segunda mitad comenzó con el Betis buscando acortar distancias, pero lo remiso que estuvieron sus delanteros a la hora de chutar a portería les hizo dilapidar más de una buena opción. No lo consiguió y en la media hora final la ambición de uno por poner el 3-2 y del otro por completar la goleada provocó un continuo ir y venir que demostró el grado de impericia que en ocasiones es capaz de alcanzar la delantera del Athletic a la contra y permitió a Aranzubia ganarse el respeto y la simpatía de "La Catedral" con dos estupendos paradones. El primero a un remate de cabeza de Fernando y el segundo a un tiro lateral, pero franco, de Capi.
Sin Luis García, con el brasileño Emerson y el italiano Demetrio Albertini maniatados en el centro del campo y sorprendido por la presión en campo ajeno del equipo navarro, el Atlético convirtió la euforia de las gradas en enfado, en apenas tres cuartos de hora. No supo cómo llegar a la meta de Sanzol, no elaboró jugada alguna y cerró la primera mitad en desventaja, gracias a un gol de Iván Rosado (m.44), que premió el mejor juego del equipo que dirige el mexicano Javier Aguirre. Marcó Rosado poco antes del descanso, tras recoger un rechace de Juanma a un disparo del italiano Manfredini, pero Osasuna ya había merecido mejor suerte en media docena de ocasiones anteriores.
Tuvo el balón y durante casi una hora no pasó más apuros que un disparo en un lejano golpe franco de Albertini que golpeó en un poste. Sólo la entrada de Carlos Aguilera y José María Movilla, la reordenación más racional del conjunto y el paso atrás que dio Osasuna para resguardar el resultado, propiciaron el dominio del Atlético, que, además, se vio favorecido por la expulsión de Cruchaga (m.70). Con un hombre más, incrementó su acoso y creó más ocasiones de gol, que desperdiciaron Jorge Larena, Javi Moreno y Emerson, pero sin mejorar su juego.
Fue el triste epílogo a un día de celebraciones. Una derrota que complica sus aspiraciones europeas, frente a un equipo que no ganaba desde hacía ocho jornadas y que se llevó el mejor trozo de la tarta, tres puntos que le dan aire frente al descenso.
Athletic de Bilbao – Betis (3-1)
Desde el primer minuto demostró el Athletic que quería encarar el choque como "la final" que le debía cambiar el "chip" de esa temporada, darle un nuevo objetivo y procurarle miras más altas. Fundamentalmente fue Etxeberria el que le buscó "las cosquillas" a la defensa de un Betis que, no obstante, también buscaba la meta rival y demostraba quería los puntos. Tanto que hasta se adelantó en el marcador. Lo hizo con un precioso tanto de Fernando, de cabeza, a saque de esquina y rematando un balón que le puso en la testa Joaquín.
Pero el Athletic dejó pronto claro que no quería dejar escapar la oportunidad y remontó en doce minutos, entre el 36 y el 46+, el gol visitante del minuto 26. Primero Joseba Etxeberria remató casi en la línea de gol una cesión de Urzaiz tras saque de córner a cargo de Javi González. Después el ariete navarro respondió como se merecía, un espléndido cabezazo, a un medido centro de Yeste desde la derecha y con la izquierda. Y, finalmente Ezquerro aprovechó un "regalo" de Prats, que no supo atajar un inocente disparo de Yeste y lo dejó a los pies del de Calahorra. Con el que sería resultado final acabó una primera parte entretenida y con muchas ocasiones de gol.
La segunda mitad comenzó con el Betis buscando acortar distancias, pero lo remiso que estuvieron sus delanteros a la hora de chutar a portería les hizo dilapidar más de una buena opción. No lo consiguió y en la media hora final la ambición de uno por poner el 3-2 y del otro por completar la goleada provocó un continuo ir y venir que demostró el grado de impericia que en ocasiones es capaz de alcanzar la delantera del Athletic a la contra y permitió a Aranzubia ganarse el respeto y la simpatía de "La Catedral" con dos estupendos paradones. El primero a un remate de cabeza de Fernando y el segundo a un tiro lateral, pero franco, de Capi.
