
Después de la celebración del primer gran premio de la temporada de la F1 y el inicio de la nueva era normativa y técnica de este deporte, las críticas han sido prácticamente unánimes.
Salvando algunas excepciones como la de los ganadores, los pilotos de Mercedes, George Russell y Antonelli, y Lewis Hamilton, que se quedó a las puertas del podio. El piloto inglés ha asegurado sentirse encantado con estos coches a diferencia de otros pilotos como Verstappen que han calificado estos monoplazas desde el primero momento como Fórmulas E con esteroides.
Es normal que Hamilton esté contento ya que dispone, a diferencia del año pasado, de un monoplaza competitivo con el que sí puede optar a victorias y a luchar por el título.
Pero más allá de los intereses particulares de cada uno, lo cierto es que la primera carrera de la temporada, celebrada en el circuito australiano de Albert Park, ha dejado fríos a los aficionados y con muchas dudas entre los distintos equipos y pilotos.
Carlos Sainz y Charles Leclerc incluso llegaron hablar de falta de seguridad y peligrosidad, sobre todo en la salida y las primeras vueltas en las que sucedieron los adelantamientos.
Adelantamientos que muchos calificaron de ficticios, por la distinta gestión de la energía que hicieron los pilotos condicionados por su posición y por las reservas en sus baterías que dejaron múltiples cambios de posiciones en el arranque del gran premio.
¿Complicación excesiva en la F1?
Y no sólo por eso. En Fórmula 1 siempre ha destacado aquel piloto capaz de frenar más tarde sin perder la trazada. El mecanismo es casi tan sencillo como el de un botijo, pisar el acelerador, el freno y jugar con las marchas para salir antes o frenar más tarde. Pero ahora, todo ha cambiado, sobre todo en circuitos como el de Melbourne con largas rectas y pocas zonas viradas donde se puede recuperar la energía gastada en pisar a fondo.
Desde la era híbrida y ahora con con más fuerza desde que el motor es 50 por ciento de combustión y 50 por ciento eléctrico, la gestión de electricidad nos deja escenas raras. El propio Charles Leclrec era muy gráfico al comparar el bajón de velocidad del monoplaza al final de la recta, cuando se activa el modo superclipping con el que se recupera la carga eléctrica perdida en el vuelta, como cuando en el juego de Mario Kart pisas una sepa y pierdes velocidad, y el coche sufre un bajón de potencia. Es debido a este tipo de sistemas, necesarios en un motor eléctrico que precisa de la carga de las baterías para su rendimiento,
por los que la F1 ha dejado de ser sencilla y ha empezado a ser algo poco entendible para el aficionado común. Parece más una F1 de ingenieros calculando julios y vatios.
Cambios que se barajarán en la reunión de la FIA
Tras las críticas de unos y otros, la Federación Internacional de Automovilismo ha convocado una reunión con todas las escuderías tras la celebración del GP de China. Allí, por las características del circuito de Shanghái se espera que este tipo de gestión no se haga tan evidente ni para el público ni para los pilotos, pero aún así la FIA ya tiene en la recámara una serie de cambios que podrían atenuar el agresivo salto tecnológico que se ha dado esta temporada.
Entre los cambios, podrían ser varios. El primero, referido al superclipping, ese mecamisno cinético a través del cual las baterías recuperan su carga con la fricción de los neumáticos, lo que reduce la velocidad de los monoplazas antes de que fuera preciso pisar el freno. El cambio estaría en el aumento de la potencia del superclipping, permitiendo que las baterías se cargaran antes.
Otro de los cambios, que ya deslizó Max Verstappen, es modificar los porcentaje en la unidad de potencia dando mayor protagonismo a la combustión, reduciendo la potencia eléctrica disponible y dando más protagonismo y autonomía a los pilotos.
Medidas correctivas que se pondrán encima de la mesa, y que según la FIA ya tenían en el cajón para adaptar, suavizar los cambios. Cuándo se aplicarían todavía no se sabe pero hay muchas fuentes que apuntan que ya en Japón, que sucede a China, podríamos ver los primeros cambios. Además, como es muy posible que no se celebren los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí debido al conflicto que vive la zona, sería un buen momento ya que se le daría tiempo a los equipos para incorporar los cambios.

