Desde que el preparador madrileño asumió el mando del equipo la pasada semana, tras el cese fulminante del italiano Roberto Di Matteo, los blues, liderados en el ataque por el también español Fernando Torres, no han logrado todavía hacer subir un gol al marcador.
En su segundo encuentro como técnico del Chelsea, Benítez, que afrontaba el duelo con las ausencias de algunos jugadores clave como Frank Lampard, John Terry y Daniel Sturridge, hizo varios cambios en su alineación respecto al fin de semana y dio descanso al centrocampista Juan Mata de inicio, mientras que Torres ocupó una vez más el centro del ataque.
Los de Benítez dominaron la posesión desde los primeros minutos ante el Fulham, un equipo que transita por la mitad de la tabla de la Premier. Ante el cerrojo que habían plantado sobre el césped sus vecinos del oeste de Londres, los locales trataban de abrir huecos en el campo cambiando el juego de banda con frecuencia, a pesar de lo cual encontraban dificultades para acercarse a la portería del australiano Mark Schwarzer.
Torres se veía continuamente rodeado por jugadores rivales y trataba de recibir, sin excesiva fortuna, balones de espaldas, mientras los minutos transcurrían inexorables en Stamford Bridge sin que los locales se mostraran capaces de crear peligro.
El panorama no varió para los locales en la reanudación: el Fulham se desentendía del juego y se dedicaba prácticamente en exclusiva a defenderse en su área. Los visitantes, sin embargo, no estaban dormidos, sino agazapados, y en el minuto diez quitaron el aliento a los aficionados del Chelsea con la mejor ocasión del partido hasta entonces, en la que el griego Giorgos Karagounis se plantó con opciones ante Cech, que atajó el balón in extremis.
Más allá del susto, que fue importante, los blues monopolizaban el encuentro, si bien continuaban sin dar muestras de capacidad de penetración a través de la defensa del Fulham. Ante la necesidad, quizás inesperada, de tener que buscar los tres puntos a media hora para el final del duelo, Benítez tomó la decisión de sacar al campo a Mata.
Los locales comenzaban a dar síntomas de nerviosismo y, por contra, los visitantes se crecían ante la incapacidad de los "blues" por superarles. En el minuto 75, el noruego John Riise obligó a Cech a detener un tiro raso desde fuera del área que podría haber puesto por delante al Fulham.
Un remate de Torres desde el interior del área dio esperanzas a los aficionados locales, que aún vieron cómo su equipo se acercaba a puerta en diversas ocasiones en unos diez minutos finales en los que, sin embargo, el Fulham fue capaz de defender el empate.
