
Se fichó a Samu Omorodion porque era un jugador de futuro y porque, a priori, iba a ser un delantero importante en el Atlético de Madrid, pero ni siquiera le dieron la oportunidad de vestir la rojiblanca. En ningún partido. Ni un solo amistoso. Este verano, Samu tuvo que irse al Oporto por una cifra que empieza a sonar ridícula: 15 millones de euros.
El Atlético se gastó seis millones en Samu para sacarlo del Granada con promesas de un futuro en el Metropolitano. Ahora, Samu juega en Do Dragao, donde está marcando goles en casi todos los partidos, y además ha confesado en una entrevista al diario EFE que su paso por el Atlético le ha dejado heridas profundas.
"Allí en el Atlético de Madrid entrenaba apartado. No me sentía partícipe, no como un futbolista. Entrenaba y mi cabeza me decía que no. Lo pasé mal. Muchas noches llorando... mi familia y mi madre lo pasaron muy mal... Al final, gracias a Dios, se cerró todo rápido y tomé la mejor decisión", comentaba Samu.
Además, el delantero español desveló el trato del club rojiblanco hacia él durante todo el verano: "Nadie habló conmigo y yo no hablé con nadie. Yo seguía siendo jugador del Atlético de Madrid, tenía que ir a entrenar y a cumplir. Ya sabía la postura del club. Son cosas que pasan en el fútbol y que te hacen coger experiencia y aprender para el futuro".
Samu destacó por último que el Oporto sí le dio confianza y apostó por él de verdad: "Desde el primer minuto se vio el interés que tenían en mí. El presidente vino a Madrid a ficharme y me dijo que no se iba de ahí sin ficharme. Es lo que un jugador necesita, que se le muestre confianza. Darle las gracias al presidente y al club por la apuesta que han hecho por mí".