
Los árbitros seguramente sean el grupo más vulnerable dentro de un partido de fútbol. Normalmente, el equipo arbitral suele estar conformado por 4 o 5 árbitros que están en el campo. A estos hay que sumar los que ayudan desde las salas VAR situadas en Las Rozas. Es comprensible, por tanto, que en muchas ocasiones se sientan poco protegidos al tener que escuchar las presiones de jugadores, entrenadores, directivos y, en la mayoría de los campos, de los aficionados.
Se ha normalizado cargar las culpas hacia los árbitros cuando las cosas no se dan de forma positiva para las pretensiones de un equipo. Es muy difícil estar de acuerdo en todas las decisiones, pues estas dependen de un criterio subjetivo del colegiado y de su perspectiva. Por ello, es cierto que se debe respetar y tener más consideración hacia los árbitros, sobre todo aquellos de categorías más bajas o humildes, que se ven más desprotegidos que los de la élite.
Aunque también hay que ser conscientes de que, en ocasiones, los árbitros, al verse en estas situaciones de inferioridad, han adoptado posturas en algunos casos chulescas y grotescas. Esto ha llegado incluso a faltar al respeto a los jugadores, algo que se puede apreciar también en muchas de sus posturas y expresiones.
Para ello, se diseñaron reglas como las implementadas este año, por ejemplo, la que establece que solo el capitán pueda dirigirse al colegiado para realizar protestas. Esta no es una mala idea si lo que se busca es reducir las protestas o las formas de algunos jugadores más alterados según el desarrollo del partido.
Se supone que el capitán es quien representa al equipo, el que tiene más experiencia y, por ello, el que mejor y de forma más correcta debería dirigirse al árbitro. Sin embargo, durante esta temporada ya hemos podido ver que ni siquiera así, en muchos casos, los capitanes pueden protestar.
La doble amarilla a Aspas en Gran Canaria
Es el caso de Iago Aspas en el partido que disputó el Celta en Gran Canaria. El conjunto vigués iba ganando por 0-1 ante Las Palmas cuando, en el minuto 54, tras dos faltas prácticamente seguidas, Ilaix Moriba fue expulsado por doble amarilla. La segunda tarjeta fue algo más discutida, y, por ello, al protestar, Iago Aspas recibió la primera tarjeta amarilla. Solo dos minutos después, una falta de Mingueza supuso otra tarjeta para el lateral. El capitán volvió a protestar la decisión del colegiado y recibió la segunda amarilla, propiciando así la segunda expulsión del Celta en el encuentro.
Esta decisión fue muy protestada por todo el conjunto vigués, ya que se sintieron perjudicados de manera muy notable en el partido. Finalmente, el Celta acabó ganando, y el árbitro dejó constancia de lo siguiente en el acta: "Iago Aspas Juncal fue amonestado por el siguiente motivo: por protestar, de forma ostensible, una decisión mía".
🟥 ¡EXPULSADO Iago Aspas!
Las dos amarillas han sido por protestar. El jugador del Celta pide al equipo que abandone el campo. #LaCasaDelFútbol #LALIGAEASPORTS pic.twitter.com/Tdlxgf8rUP
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) October 5, 2024
Esta misma semana, se pudo ver a Iago Aspas y Claudio Giráldez conversando antes del partido con Adrián Cordero Vega, árbitro de ese encuentro y encargado de dirigir el de Copa del Rey ante el Salamanca. Según declaró Giráldez, "todos cometemos errores y eso es lo que hablamos", dando a entender que el árbitro asumió su culpa y se disculpó con el cuadro vigués.
Kike García vs Valladolid
Un caso parecido ocurrió con Kike García, quien marcó un golazo en el partido ante el Valladolid en el minuto 95, que suponía el 2-3 en el marcador. Solo dos minutos después, y tras cometer una falta que ralentizaba el juego, el delantero recibió una tarjeta amarilla por protestar, seguida de otra por continuar haciéndolo.
Le han sacado doble amarilla a un jugador del Alaves por esto. Es para llorar lo de los árbitros pic.twitter.com/x4omFjyzMR
— rubén (@rubennatm) October 18, 2024
"No le dije nada, y de hecho no puso nada en el acta. En toda mi carrera he demostrado que no he tenido malas palabras con los árbitros. No hay que tener la piel tan fina", declaró el delantero, dejando clara la dureza de algunos árbitros a la hora de gestionar ciertos partidos.
Expulsado por mostrarle el reloj
Más recientemente, el pasado martes, en el partido de Copa entre el Yeclano y el Elche, se pudo ver cómo en la rueda de prensa el entrenador del conjunto local relataba el motivo de su expulsión al acabar el partido. Adrián Hernández –entrenador del Yeclano– se dirigió al colegiado para reclamar el tiempo de descuento, ya que había añadido 7 minutos y se habían perdido 2 dentro de ese tiempo. Al reclamarle, el entrenador mostró su reloj al árbitro, algo que no sentó bien al colegiado y que provocó su expulsión con roja directa. Aun así, el míster del conjunto de Yecla admitió que lo habían expulsado por "bobo", pero este hecho es una muestra más de la rigidez de los árbitros y de su dureza a la hora de tomar decisiones.
La polémica en Salamanca
Ayer, en Salamanca, también en la Copa del Rey, se vivió un caso similar. El partido Unionistas - Rayo Vallecano no se libró de polémica y se convirtió en un encuentro lleno de tensión hasta el final. Con un gol anulado en la última jugada del partido, el conjunto salmantino vio cómo sus aspiraciones de seguir peleando se desvanecían con la decisión del linier –recordemos que no hay VAR–.
La acción que ha pitado el línea fuera de juego con la cual no se ha forzado la prórroga para @UnionistasCF pic.twitter.com/kkT6np81dw
— ⚽GOL SIN VAR ❌🖥️ (@GolSinVAR) December 4, 2024
Este hecho desquició a los jugadores de Unionistas, que ya en el minuto 80 vieron cómo su entrenador, Dani Llácer, era expulsado por "salir del área técnica con los brazos en alto protestando a viva voz una decisión mía". Tras el gol anulado, dos jugadores más acabaron expulsados. Iván Moreno salió del banquillo protestando y diciendo "qué malos sois", mientras que Daniel García Beltrán fue expulsado por "protestar de forma vehemente a escasos centímetros del asistente con la voz en grito en señal de disconformidad".
Estas fueron las anotaciones en el acta de Alejandro Muñiz Ruiz, que vuelven a dejar claro, una vez más, la intocabilidad de los árbitros, refiriéndose a la imposibilidad de dirigirse a ellos o protestar decisiones que se consideran erróneas. Lógicamente, en ningún caso se defiende, y sí se incita a la extinción de la violencia contra todos los colectivos, pero más concretamente contra el de los árbitros.