
Si hay algo que ha quedado claro en las últimas décadas es que el deporte hace mucho tiempo dejó de ser un entretenimiento para convertirse en un monstruo económico global. Las cifras que están saliendo a la luz para 2026 no hacen más que confirmar una tendencia que, lejos de desacelerarse, exhibe músculo financiero: los principales equipos del planeta no solo compiten en estadios, pistas o circuitos, sino también en rentabilidad operativa, ese capital que se genera sin aspavientos pero con la fuerza de miles de millones de dólares.
Al frente de todos ellos figura un viejo conocido del listado de Forbes: los Dallas Cowboys. El equipo de la NFL, icono del deporte estadounidense, se mantiene no solo como la franquicia más valiosa del mundo, sino también como la más rentable, con unos ingresos operativos estimados en 629 millones de dólares la temporada pasada, más del doble que su inmediato perseguidor.
Este liderazgo no es casual. La NFL ha perfeccionado un modelo de negocio que combina derechos televisivos colosales, reparto de ingresos equitativo y una cultura de marca inquebrantable en cada rincón de Estados Unidos. Y en ese contexto, los Cowboys han conseguido extraer más beneficios que nadie: pese a no ganar un Super Bowl desde hace décadas, su capacidad para monetizar estadio, patrocinadores y merchandising es la envidia del deporte moderno.
Pero el dominio financiero no se limita a un solo deporte. El listado de 20 equipos más rentables en 2026, basado en estimaciones de ingresos antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA), cubre una amplia gama de disciplinas, desde la NBA hasta la Fórmula 1 y la NHL. La suma de todos ellos asciende a 4.500 millones de dólares en EBITDA, lo que supone un incremento del 16% frente al año anterior, y con un promedio por equipo de 226 millones.
Ese crecimiento pone de manifiesto dos realidades: la primera, que las ligas tradicionales del deporte más rentables (NFL y NBA) siguen ofreciendo las condiciones económicas más férreas; la segunda, que incluso en el Viejo Continente —y en deportes tan distintos como el hockey sobre hielo o las carreras de coches— se está generando músculo financiero capaz de competir con los gigantes estadounidenses.
La élite multimillonaria: tabla de rentabilidad 2026
En Libertad Digital presentamos la clasificación de los 20 equipos deportivos más rentables del mundo en 2026 según estimaciones de Forbes:
| Pos. | Equipo | Liga/Disciplina | Ingresos operativos (EBITDA) |
|---|---|---|---|
| 1 | Dallas Cowboys | NFL | 629M $ |
| 2 | Golden State Warriors | NBA | 409M $ |
| 3 | Edmonton Oilers | NHL | 244M $ |
| - | Los Angeles Rams | NFL | 244M $ |
| 5 | Mercedes | Fórmula 1 | 227M $ |
| 6 | New England Patriots | NFL | 222M $ |
| 7 | Atlanta Hawks | NBA | 203M $ |
| - | Philadelphia 76ers | NBA | 203M $ |
| 9 | Houston Rockets | NBA | 191M $ |
| - | Toronto Maple Leafs | NHL | 191M $ |
| 11 | Manchester United | Premier League | 185M $ |
| 12 | Tottenham Hotspur | Premier League | 184M $ |
| 13 | New York Rangers | NHL | 182M $ |
| 14 | New York Giants | NFL | 181M $ |
| 15 | New York Jets | NFL | 180M $ |
| 16 | Las Vegas Raiders | NFL | 179M $ |
| 17 | Arsenal | Premier League | 173M $ |
| -- | Los Angeles Lakers | NBA | 203M $ |
| 19 | Chicago Bulls | NBA |
191M $ |
El listado mezcla disciplinas y regiones, pero hay patrones claros. La NFL domina con siete equipos en la lista, seguida muy de cerca por la NBA con seis. Ligas como la NHL o la Premier League inglesa aportan también varios clubes, y hasta la Fórmula 1 tiene presencia con Mercedes, lo que demuestra que la rentabilidad en el deporte moderno no es exclusiva de un solo formato competitivo.
¿Qué dicen los números?
Los Dallas Cowboys no solo son líderes; están en una liga propia. Con 629 millones en EBITDA estimado, superan por más de 220 millones de dólares al segundo equipo del ranking, los Golden State Warriors de la NBA, que se sitúan en 409 millones. Ese margen habla de un modelo de negocio extraordinariamente eficaz, lejos incluso de sus homólogos más cercanos.
Pero más allá de las cifras absolutas, lo interesante está en lo que muestran estos números: el deporte dejó de ser un activo volátil para convertirse en una máquina de generar beneficios recurrentes. La venta de derechos televisivos, los contratos de patrocinio globales y la explotación de estadios más allá de los días de competición se combinan para crear un ecosistema de ingresos que, ahora sí, se aproxima al de las grandes industrias culturales y del entretenimiento.
Sin embargo, no todos los deportes ni todas las geografías compiten de igual a igual. La hegemonía norteamericana en términos de rentabilidad —especialmente de la NFL y la NBA— contrasta con la tradicional supremacía europea en valor de marca, donde clubes de fútbol gigantes pueden generar ingentes ingresos por comercialización o derechos de televisión, aunque no siempre traducidos en EBITDA líder mundial.
Más allá del espectáculo
Si hay una lección que dejan estos datos de 2026 es que el deporte es, hoy, mucho más que un espectáculo: es un negocio global que ha perfeccionado sus engranajes financieros hasta niveles casi industriales. Equipos que dominan en sus pistas —como los Warriors o los Maple Leafs— compiten en las cifras con clubes que son símbolos culturales en sus países —como Manchester United o Arsenal— y con gigantes de la industria del motor como Mercedes en la Fórmula 1.
Y en ese mercado, mientras los Cowboys siguen amasando ganancias que harían sonrojar a cualquier otro competidor, el resto del mundo sigue intentando cerrar la brecha entre rendimiento en el campo y rendimiento en la cuenta de resultados. En la era del deporte negocio, esa es la verdadera competición.

