
Hay perfiles en el fútbol que no caben en una sola etiqueta. José Antonio González Barato, más conocido como Josele, es uno de ellos. Técnico, director deportivo, profesor de Metodología, scout, formador de entrenadores, gestor de proyectos internacionales y, por encima de todo, un viajero incansable del balón. Este madrileño ha estado en 141 países —el 142 será Irak—, ha visto más de 10.000 futbolistas al año durante ytres lustros y ha trabajado con clubes, federaciones, gobiernos y empresas privadas en los cinco continentes. En ese radar humano, mucho antes de que el foco mediático apuntara a él, apareció Franco Mastantuono, hoy joya de River Plate y nombre recurrente en el mercado europeo.
Nos recibe con un discurso pausado, reflexivo, sin estridencias. Lejos del ruido que rodea al fútbol moderno, Josele reivindica el tiempo, la paciencia y el ojo clínico. Valores casi contraculturales en una industria acelerada como es la del deporte rey. Su historia es la de alguien que ha tocado todos los palos —fútbol once, fútbol sala, cantera, élite, formación, gestión...— y que defiende que precisamente ahí está su fortaleza.
"Siempre he luchado contra esa frase de que ‘quien mucho abarca, poco aprieta’", confiesa en una entrevista a Libertad Digital realizada en la sede de la empresa de la que es CEO y él mismo fundó, T3N Sport & Investment. "Todo lo que he hecho en mi vida ha sido con intensidad, con ganas. Mi deporte, en realidad, es el fútbol sala. Es lo que más me gusta. Pero he vivido experiencias con selecciones, clubes, escuelas… he entrenado a todos los niveles. Y todo ello te da una visión global que hoy es clave".
Del parqué al césped, y del césped al mundo
El fútbol sala aparece precisamente como hilo conductor de su carrera. No como anécdota, sino como escuela de fútbol y, sobre todo, de vida. "Ahí aprendes a interpretar espacios, a tomar decisiones rápidas, a entender el juego. Y también a conocer gente". De hecho, una de las figuras clave de su trayectoria es Juni Calafat, jefe de scouting internacional del Real Madrid.

"A Juni lo conocí jugando al fútbol sala, en un parque. Es muy buen jugador", recuerda con una sonrisa de oreja a oreja, consciente de los buenos momentos que ha compartido con el directivo de origen brasileño. "Nos conocemos desde hace muchos años. El día que firmo con el Real Madrid fui a su despacho a decirle: ‘Oye, que estoy aquí para lo que necesites’. Juni ha crecido mucho, pero porque ha trabajado durísimo. Todo lo que le ha pasado se lo ha ganado".
Ese paso por el Real Madrid, junto a otros como Fuenlabrada o Alcorcón, le permite entender la trastienda del fútbol profesional. Y también algo fundamental: la compatibilidad entre el trabajo de club y el de selección. Lo demuestra cuando asume la dirección deportiva del Alcorcón al mismo tiempo que colabora con la Federación de Fútbol de Guinea Ecuatorial (FEGUIFUT).
"Antes estuve con la selección de Castilla-La Mancha", explica. "Las selecciones funcionan por ventanas FIFA. Hay mucho trabajo de seguimiento durante el año, ver partidos, visitar jugadores... pero el día a día lo marca el club. Es perfectamente compatible y pasa en muchos sitios", recuerda Josele en la entrevista a LD.
Guinea Ecuatorial, África y el fútbol desde dentro
Su etapa en Guinea Ecuatorial le deja una huella profunda, tanto a nivel personal como profesional: "Nos conocimos con Ana Maye estudiando dirección deportiva en la Federación Española de Fútbol. Me propuso el proyecto y la experiencia fue maravillosa. Vivir África desde dentro es algo que te cambia".
No habla desde el exotismo ni desde la distancia. Ha trabajado en 47 de los 54 países africanos. Ha viajado con selecciones, con clubes, por trabajo… y también por placer. "He hecho safaris con mi mujer", cuenta. "África es el gran continente y hay que vivirlo".
Y, sin embargo, no idealiza. "En Guinea Ecuatorial hay talento brutal, tanto masculino como femenino. Pero falta un cambio de mentalidad. Hay muchos intereses que no ayudan al crecimiento del fútbol. En el femenino, por ejemplo, las chicas están prácticamente abandonadas. Ahí sí doy un tirón de orejas".
Ver jugadores in situ, no solo datos
Si hay algo que define a Josele es la obsesión por ver fútbol. Por mirar. Por observar. Por estar. "Hay aplicaciones que te dan parámetros de Big Data maravillosos", admite. "Pero a los jugadores hay que verlos en el terreno. Los grandes directores deportivos te dicen: ‘Sí, los datos están muy bien, pero luego hay que ir al campo’".

Esa filosofía le ha llevado a ver una media de 10.000 jugadores al año durante 14 años. A organizar más de 50 eventos anuales con 400 ó 500 futbolistas por evento. A detectar talento en lugares donde nadie mira. Y ahí aparece el nombre de Franco Mastantuono.
"A Franco lo vi en Cuarta División de River", recuerda. "Iba a subir a Tercera. Era un chico que había hecho las cosas muy bien. Mastantuono está en el club que tiene que estar, pero todavía le falta. La gente es muy impaciente", explica.
No duda. No titubea. Pero tampoco vende humo. "Tiene 18 años. El fútbol argentino no es comparable al europeo. Hay un proceso de adaptación. No es su momento todavía, pero llegará. Seguro que hará cosas muy buenas".
Mastantuono y la paciencia perdida
El discurso de Josele contrasta con el de una industria que devora jóvenes talentos. "Todo va muy rápido", lamenta. "Se quiere que un chico de 18 años sea determinante ya en la élite europea. Y eso no funciona así".
Cita ejemplos. "Santi Cazorla en sus inicios. Nico Paz ahora en el Como. Endrick en Francia antes de volver. Hay procesos. La presión, la velocidad, la intensidad… son diferentes. Es muy difícil". Y ahí vuelve su idea central: paciencia, además de formación y contexto. "El jugador necesita tiempo y entorno. Si no, lo quemas".
Woman Goal y el fútbol femenino
Uno de los proyectos que más orgullo le genera es Woman Goal, centrado en el desarrollo del fútbol femenino a nivel global. "Es el tercer año y ha tenido mucha visibilidad", explica. "Hacemos eventos, formación, damos herramientas".

Las carencias, en muchos países, son enormes. "El año pasado, con jugadoras de la selección de Camerún, hablábamos de psicología o nutrición y no sabían nada. En sus clubes no tienen esas herramientas. Y piensas: ‘Esto es lo máximo que hay aquí’".
La comparación con España es inevitable. "La futbolista española está mucho mejor preparada. Mejores entrenadores, mejores medios. Estamos exportando a México, Arabia Saudí, Inglaterra, Francia… El crecimiento es vertical".
España exporta talento… pero puede más
Cuando se le pregunta por el fútbol español, su análisis es claro. "Tenemos muchos futbolistas repartidos por el mundo, pero nos falta exportar todavía más. Eso lo han hecho muy bien brasileños y argentinos".
Desde el Mundial de Sudáfrica 2010, España ha ganado prestigio. "El futbolista español está muy bien valorado. Físicamente hemos mejorado, técnicamente somos completos y tácticamente inteligentes. Eso lo quiere todo el mundo".
Y, sobre todo, destaca al técnico español. "Ahí somos referencia. Vamos a seguir exportando entrenadores porque la escuela española está muy bien preparada".
Canteras, oportunidades y exigencia
El eterno debate entre Real Madrid y Barcelona aparece inevitablemente. Josele rehúye el maniqueísmo. "El Barça siempre ha sido un club formador. La Masia funciona. Ahora, por necesidad o por convicción, han tirado más de cantera". ¿Y el Madrid? "Se trabaja muy bien. Hay muchísimos jugadores formados allí en Primera y Segunda. Pero la exigencia es máxima. Tu objetivo es ganar la Champions, no solo la Liga".

Ancelotti, Zidane, Flick, Xavi… "Depende de los entrenadores y del contexto. Si tienes dinero para fichar a Van Dijk, no subes a un central joven. Si no, sí. No es una cuestión de quién trabaja mejor, sino de necesidad".
Padres, gradas y educación
Uno de los temas que más le encienden es el papel de los padres en el fútbol base. "Totalmente, hay que educarles". Recuerda su etapa en el Alcorcón. "Creamos la figura del tutor del padre. Les ayudábamos, pero con normas claras. Nada de dar indicaciones técnicas. Nada de gritar".
La anécdota es tan dura como real. "Tuvimos que echar a niños muy buenos porque sus padres eran unos energúmenos. Es durísimo, pero necesario. El niño se vuelve loco si recibe mensajes contradictorios". La metáfora es clara. "Yo no llevo el coche al mecánico y le digo lo que tiene que hacer. Si no te gusta, te vas a otro taller. Pero mientras estés aquí, hay normas".
El viaje continúa
Josele tiene una aplicación donde va marcando países visitados. Pero no es postureo. Es casi un método de vida. "No lo hago a propósito, pero van saliendo proyectos". Le quedan pocos por conocer. "Namibia me encantaría. Israel y Zambia quiero verlos de verdad. Afganistán o Chad lo veo difícil".
¿Retiro? No hay dudas. "En España, seguro. Aquí está todo. Seguridad, cultura, familia". Mientras tanto, seguirá viajando, formando, observando. Ayudando a chicos y chicas a estar un poco más cerca de sus sueños. Con paciencia. Con mirada larga. Como el fútbol —el de verdad— siempre ha necesitado.

