Boca - River. Sevilla - Betis. Celtic - Rangers. Lazio - Roma. Flamengo - Fluminense. Galatasaray - Fenerbahçe. Todos ellos son grandes derbis. Qué duda cabe. Que dividen la ciudad. Que enfrentan dos maneras de entender la pasión por el fútbol e, incluso, la vida.
Pero ninguno de ellos se aproxima si quiera al que es el mayor duelo dentro de una misma ciudad en el mundo del deporte: el Fútbol Club Trepča contra el Club de Fútbol Trepça. Allí se cruzan guerras, historia, política, religión... un enfrentamiento que nunca termina, como bien detalla la cuenta Periodistán en su hilo de X.
Hablamos de Mitrovica. Una ciudad del norte de Kosovo. Una ciudad, de las pocas que quedan en el mundo, dividida a todos los efectos. El norte forma parte de Serbia. El sur, de Kosovo. Y en cada lado, un equipo de fútbol. El ambiente es siempre, siempre, tenso.
Pero no siempre fue así. Antes de la Guerra de Kosovo (28 de febrero de 1998 - 11 de junio de 1999) Mitrovica era una ciudad moderna. Rica. Unida. La cercanía de las minas de Trepca y su fuerte industria ofrecía prácticamente el pleno empleo. Y el FK Trepca, fundado en 1932 con el nombre de las minas y los colores negro y verde del escudo de la ciudad, era el equipo de todos. Tenía jugadores albaneses, serbios, croatas y bosnios. Un orgullo, además: en 1977 ascendió a la primera división de Yugoslavia. Todo un hito para la zona. Y en 1978 se proclamó subcampeón de Copa.
Pero en los 90, ya lo saben, comienzan las guerras y escisiones de Yugoslavia. Eslovenia, Croacia, Bosnia... El turno de Kosovo llega en 1998. Mitrovica sufre un colapso económico absoluto. De una de las ciudades más ricas de Kosovo, pasa a ser la más pobre. Con la mayor tasa de desempleo. Y termina por dividirse en dos: el norte, con unos 20 mil serbios cristianos; y el sur, con unos 70 mil albaneses musulmanes. Separados por el río Ibar. El cauce los divide, pero más los alejan las diferencias étnicas, culturales, económicas, las reglas, los símbolos y el idioma.
En esa tesitura, los albanokosovares del Trepca abandonan el equipo y fundan uno nuevo: el KF Trepça. Con los mismos colores de camiseta. Y con el mismo estadio, el Trepca Stadium, que había quedado en el lado sur. Desde entonces los clubes se autoproclaman legítimos herederos del primer Trepca, aquel que en su nombre combinaba la letra č serbia con la albanesa ç como símbolo de convivencia pacífica.
Los albanokosovares rebautizaron el estadio. Se pasó a llamar Adem Jashari, uno de los líderes del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK). Para ellos, un héroe. El aeropuerto de Pristina también lleva su nombre. Para los serbios, un terrorista cuya muerte en marzo de 1998 fue el puntapié inicial de la guerra.
Los serbios tuvieron que desistir de usar ese estadio. Y aún a día de hoy se encuentran sin campo en su zona: no hay espacio para construirlo. Para jugar en casa, deben desplazarse hasta la cercana Zhitkovac.
En el momento de la escisión, el FK Trepča jugaba en la 3a división yugoslava. El KF Trepça, por su parte, se integró en la recién creada Superliga de Kosovo. Hoy, el equipo del norte compite en la Liga Zapadno-moravska, una competencia regional que forma parte de la quinta división de Serbia. Y debe afrontar grandes desplazamientos para jugar contra equipos croatas.
Mientras, el equipo del sur, después de ganar la liga de 2010, ha descendido hace dos años a la segunda división de Kosovo. Donde, por cierto, ha surgido también el KF Trepça 89. El nombre recurre al paro general de mineros de 1989, en las minas de Trepca, en protesta por la abolición de la soberanía de la provincia de Kosovo en la República Socialista de Serbia, dentro de Yugoslavia.
Esta tarde, a las 13h hora de Kosovo, se vivirá un nuevo episodio del clásico de la Mitrovica kosovar: se entrentan el KF Trepça contra el Trepça 89.
En lo que respecta al duelo entre el KF Trepca y el FK Trepca, nunca se han enfrentado entre sí desde la escisión. Y parece que nunca podrán hacerlo. Pasados los años, algunos dirigentes lo han intentado, sin solución. El odio y rencor entre ambos lados de la ciudad es ya lo único que les une. Tanto, que incluso un amistoso sería considerado de altísimo riesgo por las autoridades locales. Sin duda, sería el derbi más peligroso del planeta.


