Bienvenidos al mundo del coleccionismo y en concreto al universo de la autentificación de firmas. Si buscan piezas únicas, auténticas y valiosas, pero sobre todo, certificaciones profesionales reconocidas a nivel mundial, este artículo les interesa ya que les vamos a mostrar la ciencia que atrapa a los falsificadores y permite a los coleccionistas disfrutar de forma segura de su pasión.
Para conocer este mundo detrás de las firmas de las estrellas y su autentificación hemos entrevistado en Libertad Digital al Dr. Lorenzo Pesce, grafólogo forense de la empresa Memorabilia Stars, que es un referente internacional en el mundo de los autógrafos.
Pregunta: ¿Cómo funciona el proceso de autentificación y qué pasos hay que seguir?
Respuesta: El proceso de autentificación de un autógrafo o material firmado es un procedimiento técnico y meticuloso que combina experiencia, análisis comparativo y, en muchos casos, herramientas científicas. En primer lugar se examina el objeto físicamente: el tipo de soporte (papel, cartón, fotografía, camiseta, balón, etc.), la tinta utilizada, el estado de conservación y cualquier signo de manipulación. Posteriormente se realiza un estudio detallado de la firma mediante comparación con ejemplares auténticos previamente documentados en archivos y bases de datos. Se analizan rasgos como la presión del trazo, la velocidad de ejecución, la fluidez, las pausas, las proporciones y las características únicas del firmante. También se evalúa el contexto de procedencia, lo que se conoce como "provenance", es decir, cuándo, dónde y cómo se obtuvo la firma. Finalmente, si el material supera todos los controles, se emite un certificado de autenticidad y se registra el objeto para garantizar su trazabilidad futura.
P: ¿Cuál es el primer paso para autentificar un material?
R: El primer paso siempre es una evaluación preliminar que permite determinar si el objeto merece un análisis profundo. En esta fase se observa de forma global la firma y el soporte para detectar indicios evidentes de falsificación o inconsistencias históricas. Por ejemplo, se comprueba si el tipo de rotulador o bolígrafo coincide con la época, si la superficie es adecuada para ese tipo de tinta o si el estilo de la firma encaja con el periodo de la carrera del deportista. Muchas falsificaciones se descartan ya en este punto porque presentan errores básicos. Solo cuando el material supera esta primera criba se pasa a un examen comparativo exhaustivo.
P: ¿Qué ocurre cuando hay jugadores o deportistas que no tienen una firma tan definida sino que la varían por las prisas de firmar o por ir más rápido?
R: Es relativamente habitual que los deportistas, especialmente las grandes estrellas, no mantengan una firma idéntica en todas las ocasiones. Cuando firman cientos de autógrafos seguidos, por ejemplo, en eventos, entrenamientos o concentraciones la firma tiende a simplificarse, hacerse más rápida y menos legible. Lejos de ser un problema insalvable, esta variabilidad forma parte del análisis. Los expertos estudian patrones estructurales que permanecen constantes incluso en firmas rápidas: la secuencia de trazos, la inclinación, los puntos de inicio y final, la presión o ciertos gestos automáticos difíciles de imitar. La experiencia permite distinguir entre una firma apresurada auténtica y una imitación realizada lentamente por un falsificador.
P: ¿Qué os piden más autentificar?
R: La mayor demanda suele concentrarse en artículos deportivos firmados por grandes figuras contemporáneas: camisetas oficiales, fotografías, balones, cromos y tarjetas coleccionables. En los últimos años, las trading cards de ediciones limitadas y los objetos relacionados con eventos históricos finales, récords o campeonatos han experimentado un crecimiento notable. También hay un flujo constante de piezas vintage, especialmente de fútbol, baloncesto y béisbol, procedentes de colecciones antiguas o herencias familiares. En general, cuanto mayor es el valor potencial de mercado, mayor es la necesidad de certificación.
P: ¿Cuál es lo más caro que ha podido pasar por tus manos?
R: Entre los artículos de mayor valor suelen encontrarse piezas únicas asociadas a iconos del deporte o a momentos irrepetibles: camisetas "match-worn" utilizadas en partidos históricos, objetos firmados por leyendas universales o artículos vinculados a récords y campeonatos. Estos materiales pueden alcanzar cifras muy elevadas en subastas internacionales, especialmente cuando combinan rareza, importancia histórica y un estado de conservación excepcional. En muchos casos, el valor no proviene solo de la firma, sino de la historia que representa el objeto.
P: ¿Cuesta más con firmas antiguas o de jugadores que incluso han muerto?
R: Las firmas antiguas presentan desafíos específicos. Por un lado, existen menos muestras de referencia de alta calidad, especialmente si se trata de épocas en las que no había tanta documentación o reproducción fotográfica. Por otro, el envejecimiento natural del soporte y de la tinta puede alterar la apariencia original. Sin embargo, también tienen ventajas: muchas firmas históricas se realizaban con mayor cuidado y menos prisa, lo que las hace más consistentes. En el caso de deportistas fallecidos, la dificultad depende de la disponibilidad de material comparativo fiable. Cuando existen archivos amplios, el análisis puede ser incluso más preciso.
P: ¿Encontráis muchos casos de firmas falsas?
R: El mercado del coleccionismo, como cualquier sector con alto valor económico, atrae inevitablemente falsificaciones. Se detectan con cierta frecuencia, especialmente en artículos muy populares o de figuras extremadamente demandadas. Algunas falsificaciones son burdas y fáciles de identificar, mientras que otras están elaboradas por imitadores expertos. Por eso la certificación independiente resulta fundamental para proteger a coleccionistas, casas de subastas y compradores. La profesionalización del sector ha reducido la circulación de piezas dudosas, pero el riesgo nunca desaparece por completo.
P: ¿Ha explotado el mundo del coleccionismo en los últimos años? ¿Por qué?
R: El coleccionismo ha experimentado un auge notable en los últimos años debido a varios factores convergentes. La digitalización ha facilitado el acceso a subastas internacionales y a mercados especializados, permitiendo que compradores de todo el mundo participen con facilidad. Además, muchos inversores han comenzado a considerar los objetos coleccionables como activos alternativos, comparables al arte o al vino. La pandemia también influyó, ya que impulsó actividades domésticas y el redescubrimiento de aficiones personales. Por último, la nostalgia y la conexión emocional con ídolos deportivos siguen siendo motores poderosos: poseer un objeto auténtico firmado por una leyenda representa no solo una inversión, sino también un vínculo tangible con la historia del deporte.

